Juan Soto Ivars-ABC
- Quienes cuestionaron con más frenesí la Constitución son los amnistiados por el Constitucional. Podríamos pensar que cuestionar la Constitución tiene premio
Me divirtió mucho la entrevista a Conde-Pumpido este domingo en ‘El País’. Allí decía el presidente del Constitucional que no se puede dudar de su criterio. «Quien cuestiona al Tribunal Constitucional está cuestionando la Constitución, y quien cuestiona la Constitución está cuestionando la democracia». Curiosamente, quienes cuestionaron con más frenesí la Constitución y la democracia son los amnistiados por el Constitucional. Podríamos pensar entonces que cuestionar la Constitución tiene premio.
Los independentistas amnistiados lo reciben hoy. Cierto que han tenido que pagar el peaje de apoyar al PSOE. Pero quién los va a entender en ese negocio mejor que Cándido Conde-Pumpido. Unos trataron a la población catalana como si fueran ganado de su propiedad y la Constitución no les amparase. Otro certifica el perdón del Estado que un candidato al gobierno les regaló a cambio de la presidencia. En Cataluña con el PSC se siguen incumpliendo sentencias sobre educación y el Constitucional está encantado con ello. Son muy de pulverizar sentencias, en el Constitucional.
El Supremo consideró que la malversación está en el ‘procés’ y no debía ser amnistiada, porque los líderes políticos se ahorraron dinero al cometer delitos con el de todos. Pero el Constitucional, según su presidente, considera que la amnistía habla de ‘malversación’ con su propio vocabulario. Se puede haber malversado, como dice el Supremo, pero esto no implica nada porque la amnistía simplemente amnistía. Es como jugar un videojuego con vidas infinitas e invulnerabilidad. Así es interpretar las leyes fundamentales si presides el Constitucional y tienes a la mayoría politizada a tu favor.
Lo malo es que los de la minoría te lo cuestionan con votos discrepantes. Qué poco democrático es cuestionar, según Conde-Pumpido. Al presidente del Constitucional parece irritarle un poco que existan votos discrepantes. Le pasa como a Pedro Sánchez cuando el Congreso le tumba dos decretos: ve antidemocracia en el disenso, y cita otros países donde no es posible expresar esa discrepancia. Unas líneas antes, en la misma entrevista, ha dicho Cándido Conde-Pumpido que, por fortuna, la Constitución española deja mucho margen para la interpretación. Para su interpretación.
Y es cierto. Hace falta mucho margen de interpretación, mucha elasticidad y mucho carácter posmoderno para creer que la ley de Amnistía es constitucional, o que la ley de violencia de género era constitucional. Si ambas cosas han pasado gracias al Constitucional es porque la Constitución es tan elástica como necesita el PSOE en cada momento. Así se deja fuera de la igualdad al que nace con sexo masculino y se incluye en su protección a quien opera desde el poder político para destruirla. Todo se resume si leemos entre líneas lo que dice Cándido Conde-Pumpido: «La constitución soy yo».