Ana Martín-El Debate
- Se ha convertido en su forma de comparecencia más habitual, porque no tiene que responder. Esta legislatura lleva una docena de ellas en la Moncloa y varias más fuera del complejo presidencial
Alas 19.52 horas del martes sonó la notificación de un WhatsApp en los teléfonos de los periodistas que habitualmente cubren la información del Ejecutivo. Decía: «El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realizará mañana una declaración institucional en el Palacio de la Moncloa a las 9:00 h. para valorar los últimos acontecimientos internacionales. La SEC (Secretaría de Estado de Comunicación) emitirá señal en directo de esta comparecencia».
La prensa ya conoce sobradamente a qué se refiere la Moncloa cuando anuncia una «declaración institucional». Se refiere a que Sánchez va a comparecer en la sala de prensa o en las escalinatas del edificio principal del complejo sin periodistas, sin más cámara que la que sirve la señal institucional y sin preguntas. Sobre todo, sin preguntas.
El presidente, que cuando era líder de la oposición acusaba a Mariano Rajoy de esconderse «tras un plasma», ha convertido la declaración institucional en su forma de comparecencia más habitual. Son todo ventajas: puede leer en el teleprónter lo que le han escrito sin distracciones, no hay cámaras apuntando a donde no quiere que apunten y no hay nadie enfrente que le pueda preguntar sobre el asunto que toque o cualquier otro. O poner en el más mínimo aprieto.
En lo que va de legislatura, Sánchez lleva una docena de declaraciones institucionales en la Moncloa, a las que se suman otras cuantas cuando ha salido del complejo presidencial: desde Adamuz cuando ocurrió el accidente ferroviario; desde las zonas afectadas por los incendios en verano; desde Barcelona y Santander al inicio de las Conferencias de Presidentes celebradas en ambas ciudades; y desde el Cecopi cuando visitó por primera vez la zona devastada por la dana de Valencia, el 31 de octubre de 2024.
Se da la circunstancia de que estas comparecencias siempre son por algún motivo de especial trascendencia. Y, por tanto, que requerirían especial transparencia. En la del 4 de marzo, Sánchez proclamó el «no a la guerra» de Donald Trump. El 22 de diciembre de 2025 compareció en ese formato para anunciar dos cambios en su Gobierno, tras la salida de Pilar Alegría: Elma Saiz como nueva portavoz y Milagros Tolón al frente de la cartera de Educación.
El 8 de septiembre pasado salió a las escalinatas de la Moncloa para anunciar un paquete de nueve medidas contra Israel, entre ellas un real decreto ley para prohibir la compraventa de armas con el país hebrero. El 22 de junio por la tarde, que además era domingo, apareció en una sala de prensa vacía para felicitarse por haber alcanzado un acuerdo «muy positivo» con la OTAN en vísperas de la cumbre de La Haya. Acuerdo que, según el presidente, iba a permitir a España «cumplir con nuestros compromisos con la Alianza Atlántica y preservar algo muy importante, que es su unidad, sin tener que incrementar nuestro gasto de defensa hasta el 5 % del Producto Interior Bruto». A pesar de lo contradictorio que sonaba aquello —como se vio después-, ningún periodista pudo preguntarle por qué Sánchez decidió comparecer sin prensa.
El 25 de noviembre de 2024, el presidente también recurrió a la declaración institucional para anunciar a la sustituta de Teresa Ribera, toda vez que la hasta entonces vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica había sido nombrada vicepresidenta de la Comisión Europea. Eligió a Sara Aagesen. El 30 de octubre y el 2 de noviembre de 2024, Sánchez hizo dos comparecencias sin preguntas para hablar del despliegue de medios del Gobierno tras la dana.
El 4 de septiembre de ese año, salió a las escalinatas de la Moncloa para comunicar que Óscar López sería su nuevo ministro de Transformación Digital y Diego Rubio su nuevo jefe de Gabinete. El 28 de mayo, desde ese mismo sitio, también sin testigos, proclamó el reconocimiento del Estado de Palestina, una noticia de alcance mundial. De hecho, intervino en español y después en inglés. «Comparezco ante todas y todos ustedes…», comenzó, cuando no había nadie porque así lo había querido él. «No es sólo una cuestión de justicia histórica con las aspiraciones legítimas del pueblo de Palestina. Es, además, una necesidad perentoria si queremos entre todos lograr la paz», sostuvo entonces.
Un mes antes, el 29 de abril de 2024, y después de cinco días de zozobra entre los socialistas por el silencio de su jefe de filas, las puertas de la Moncloa se abrieron para que Sánchez las cruzara y anunciara: «Quiero compartir con todos ustedes lo que finalmente he decidido. De ello he informado previamente al jefe del Estado esta misma mañana. He decidido seguir y seguir con más fuerza, si cabe, al frente de la Presidencia del Gobierno de España. Esta decisión no supone un punto y seguido, es un punto y aparte. Se lo garantizo». Tampoco entonces había periodistas delante, cuando más preguntas había que hacer a Sánchez después de su espantada por la imputación de su mujer.
El 29 de diciembre de 2023, también en una declaración institucional, anunció la sustitución de la vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño —nombrada presidenta del Banco Europeo de Inversiones—, por Carlos Cuerpo. Apenas 40 días antes se había valido de la misma fórmula para comunicar a todos los miembros de su nuevo gabinete, una vez investido presidente por tercera vez.
De no haber sido porque este viernes Sánchez tenía programada desde hacía tiempo una comparecencia conjunta con el primer ministro de Portugal con motivo de la XXXVI Cumbre Hispano-Portuguesa, a saber cuántos días habrían transcurrido hasta la primera rueda de prensa del presidente tras el «no a la guerra». Al Congreso todavía tardará en ir casi tres semanas. Y, aun así, ayer presumió de que él siempre responde ante la Cámara Baja, a diferencia de lo que hizo José María Aznar con la guerra de Irak: «Hace 23 años, un presidente del Gobierno nos metió en una guerra ilegal, la guerra de Irak. Y tardó diez meses, diez meses en comparecer en el Congreso de los Diputados», sostuvo.