Juan Van-Halen-El Debate
  • ¿Cómo olvidar los estridentes gayumbos de aquel personajillo rodeado de «sobrinas» de pago? Sucedió en la historia de Tito Berni y ahora en la trama de Ábalos y compañía

Vivimos una democracia singular. Resulta que la República Popular China de Xi Jinping y la España de Sánchez están en «el lado correcto de la historia», y el líder chino pidió a Sánchez «rechazar el retorno del mundo a la ley de la selva» destacando la «confianza mutua» y considerando a España «socio fiable». Según Moncloa «hemos elevado la interlocución política con China al mayor nivel de los últimos cincuenta y tres años». Entregándonos. Y todo en una reunión en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín, al que el pueblo chino no tiene acceso; es ámbito para altos dirigentes.

No sé qué pensarán en Bruselas del viaje y de la posición de Sánchez en el improbable caso de que en el corazón de la UE se piense. Sánchez, como casi siempre, fue por libre; no sabemos si Begoña, tras enterarse allí del nuevo paso en su camino judicial, habrá recibido una cátedra. Los escolares se beneficiarían si entrase el idioma chino en los planes de enseñanza. Lo que no pocos sospechan es que detrás de ese cuarto viaje presidencial a China está el beneficio de los negocietes de Zapatero. Felipe VI ya fue utilizado en su periplo a Pekín. La utilización del Rey en los planes de Sánchez es muy reiterada; él, que se sepa, no dice ni pío. Como postre, Sánchez se ha reunido con el máximo rojerío de Hispanoamérica.

Cuando alguien como Sánchez, con su talante y valores humanos, no puede gobernar por falta de apoyos parlamentarios, escamotea sus deberes constitucionales con trampantojos, artes de simulación, apariciones preparadas en las redes sociales, no sale a la calle porque le acompañan los abucheos y si lo hace se rodea de medidas de seguridad que no movilizaron ni Ceasescu, ni Castro, ni Pinochet, por citar ejemplos, la democracia está herida. Sánchez gobierna por decreto con una prodigalidad antes desconocida y sobre asuntos alejados de esa fórmula; no presenta reiteradamente Presupuestos, incumpliendo la Constitución; no convoca el Debate del Estado de la Nación; no acude al Senado, despreciando a una Cámara de la soberanía nacional, sencillamente porque allí no tiene posibilidad de mayoría.

El Gobierno ataca a la democracia al tratar de cargarse la independencia judicial y la división de poderes, significándose increíblemente en esa postura el propio ministro de Justicia, que dice hacerlo desde «su libertad de expresión»; un ministro de Justicia no debe invocar su libertad de expresión cuando enjuicia a la Justicia; no la tiene. Acusar de prevaricación a los jueces que enjuician a sus amigos o a la esposa del presidente, es muy grave. No sabe ser ministro de Justicia. Prima la sumisión partidista a sus deberes. García Ortiz, y acaso en su día Begoña, serán amparados por Conde-Pumpido, que no puede llegar a mayor desprestigio, convirtiendo el Tribunal Constitucional en tribunal de casación; lo hizo con los ERE y con la amnistía inconstitucional. ¿Hasta dónde llegaremos?

Además, el ministro de Justicia miente cuando dice representar a una mayoría de jueces y de ciudadanos; los jueces ya han respondido y los ciudadanos manifiestan sus opiniones en cada elección. Sánchez no convoca elecciones generales, y en su día lo manifestó, porque las perdería. La democracia en España es una entelequia, un espejismo, una realidad virtual. Y así estamos. Sánchez vive en una sociedad inventada que los suyos apoyan para conservar sus chollos el mayor tiempo posible. Lo inquietante es que cuando quiera reaccionar el PSOE, hoy sanchismo, podría ser ya tarde y se iría al garete. Hay antecedentes europeos. No lloraría por ello, pero democráticamente sería negativo. La de España poco tiene que ver con una democracia parlamentaria europea.

Padecemos la democracia contaminada de las «sobrinas». Abre muchas reflexiones. Un capítulo sería el papel de esas «sobrinas», que viene de los tiempos de Roldán. ¿Cómo olvidar los estridentes gayumbos de aquel personajillo rodeado de «sobrinas» de pago? Sucedió en la historia de Tito Berni y ahora en la trama de Ábalos y compañía. Cariño familiar, supongo. Ábalos declaró que le dio pena la situación de una «sobrina» y la ayudó. Qué generoso. Pero lo hizo con nuestro dinero y utilizando la Administración del Estado. Habrá que volver a este asunto.