- La vice Montero ha derogado por las bravas un derecho fundamental de la Constitución Española, de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE y de la Declaración Universal de Derechos Humanos
La vice Montero es la segunda autoridad del Gobierno de España. Tiene que repetírselo uno para creerlo. Una vez creído y aceptado, hay riesgo de que el ciudadano normal caiga en una depresión mayúscula. Una forma de evitarlo es recordar el cariño que todos le guardamos a Chiquito de la Calzada y comprobar el parecido que guarda con su desternillante cadencia verbal la vice Montero. Sobre todo cuando se pone a hablar de «sesualidá» (demórense en las sílabas, como hacen ambos humoristas). La sexualidad es asunto en el que la vice incide demasiado para ser ministra de Hacienda, pues tengo para mí que el recuerdo de los impuestos y la estimulación «sesuá» (demórense) resultan incompatibles, salvo que no los pagues y del propio regocijo te vengas arriba.
Es el caso que la heredera moral de Chiquito ha descubierto dos cosas la pasada semana, y ambas merecen atención. En realidad son más de dos, puesto que se trata de asuntos complejos. Uno de ellos, como verán, atañe a una disciplina académica que ha dado millares de obras y manuales, así como centenares de artículos en constituciones de todo el orbe. Así que esas dos cosas que ha descubierto nuestra heroína tienen mucha miga. Vamos primero con la menos trascendental, aunque su importancia tiene: la principal amenaza de la clase trabajadora en la universidad privada. Ahí es nada.
Antes de abordar el hallazgo, una cuestión de orden: ¿qué es la clase trabajadora? Dos opciones: o bien es el famoso proletariado del marxismo, o bien es la gente que trabaja, como nosotros. Si es la del marxismo, entonces la vice habla de quienes solo tienen su fuerza de trabajo, procediendo por fuerza a vendérsela a la otra clase social, la burguesía, dueña del los medios de producción. Esas dos clases tienen siempre intereses antagónicos, y la lucha entre ellas es el motor que hace avanzar la historia, de modo inexorable, hacia el comunismo, donde no hará falta el Estado, aunque previamente pasaremos por una dictadura del proletariado. No creo que Chiquito, digo Montero, se acoja a esa acepción. Ergo la universidad privada es la principal amenaza de todos los que trabajamos. A mí una universidad privada, ESADE, me dio en forma de MBA lo que la pública (UB) no me había dado con una licenciatura en Derecho, que entonces no valía nada en el mercado. Así que la única amenaza de la universidad privada es que consigas trabajo.
Su otro hallazgo es capital: el testimonio de una mujer joven debe prevalecer siempre sobre la presunción de inocencia. La vice ha derogado por las bravas un derecho fundamental de la Constitución Española, de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE y de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Cesare Beccaria, padre del Derecho Penal moderno y autor de De los delitos y las penas (1764) se revuelve en su tumba. Quién nos iba a decir que la muerte del garantismo penal y el regreso del cruel despotismo lo traería una humorista.