Editorial-ABC

  • Desbordado en Ceuta, abandonado por sus socios, sin Presupuestos y rodeado de escándalos de corrupción que cercan a Ferraz y la Moncloa, lo que tiene que hacer Sánchez es convocar elecciones

La gravísima crisis de Ceuta y la inutilidad con la que se ha desempeñado el Gobierno para mitigar (al menos) los efectos de la gran invasión han trastocado los planes de Sánchez sobre un «adelanto técnico» de las próximas elecciones. El Ejecutivo lleva meses padeciendo una patética soledad parlamentaria, de derrota en derrota en el Congreso, pero a trancas y barrancas ha llegado al final de una legislatura que nunca debió comenzar con semejante socios (proetarras e independentistas) a lomos de una estrategia que contraviene el principio básico de una democracia parlamentaria: «con o sin el concurso del legislativo», llegó a decir Sánchez. Y así lo ha hecho, a golpe de decretazo que llega de la mesa del Consejo de Ministros todos los martes. Patada a seguir y ya veremos si se convalida en las Cortes. Desbordado en Ceuta, abandonado por sus socios, sin Presupuestos y rodeado de escándalos de corrupción que cercan a Ferraz y la Moncloa, lo que tiene que hacer Sánchez es convocar de inmediato elecciones; el país no aguanta semejante desgobierno y si no lo hace es porque se teme un batacazo en la urnas.