José Alejandro Vara-Vozpópuli
Señales de pánico en la pandilla de Lenin a un adelanto electoral. Bruselas se impacienta. Moncloa ladra a los jueces. Sánchez se larga a Pekín. Puro business
La extrema izquierda sufre espasmos de pánico. Las banderas revolucionarias se cuartean, las pancartas del 68 destiñen y Sumar suplica ‘una política de confluencias’ a sus antiguos camaradas de Podemos. “No renovaremos las alianzas del 23-J si no nos entendemos entre nosotros”, clamaba este domingo Yolanda Díaz a un auditorio ávido de cargos y nóminas, a dos pasos del precipicio y con los pies colgando. Pablo Iglesias paladea ferozmente su venganza. “Sumar está muerto”. Y desliza la gran pregunta: “Tanta insistencia no se entiende si el PSOE no estuviera valorando el adelanto electoral”.
He aquí la mágica cuestión, el eje de todos los debates y el hilo conductor de todas las cábalas. La ultraizquierda está nerviosa por si Sánchez adelanta. En el lado siniestro del Gobierno abundan los gestos de pavor, las expresiones de espanto. «Este tío convoca y aún no me han hecho un hueco en la OMS», chamulla Médica y Madre, buen ejemplo del sentir de la cofradía ‘viva Lenin’. Igual que cuando los cinco días de su retiro enamorado, el ‘número 1’ guarda también ahora silencio, no desvela sus planes, tiene al Gabinete angustiado, al partido desmovilizado, a los socios histéricos y a Bruselas mosqueada. Sólo Begoña y Zapatero están en el secreto. Hasta toman decisiones conjuntas, comparten ideas, urden estrategias. Pocos más. China, negocios, telePedro, Dominicana…son sus temas. La mordaza a los medios y el asalto a los jueces, sus inmediatos objetivos.
MJ Montero es la prueba palpable de este escenario de espasmos. Estos días se ha convertido en el barómetro de cómo andan las cosas en Moncloa. «Jodidas, jodidas», diría el bajito de Cerdos y diamantes. Imposible compaginar la vicepresidencia del Gobierno, el Ministerio de Hacienda, la vicepresidencia del PSOE, la secretaria general del partido en Andalucía y la candidatura a las elecciones regionales sin sucumbir a los errores. Los engancha uno tras otro. “Va tan acelerada que ya no distingue una recta de una curva. Y termina estrellándose”. Sánchez pretendió clonar la ‘operación Illa’ en otras comunidades, para darle lustre a la ignota candidatura autonómica con el refuerzo mediático de una cartera. Intento fallido. Un fracaso. Pilar Alegría (Educación, Deportes, portavoz), Diana Morant (Ciencia, Innovación y Universidades) y Óscar López (Transformación Digital y Función Pública) no logran un acierto ni cuando se equivocan. Tan patético el trío como el moribundo Fred MacMurray en la última escena de Perdición: “Alguien me ha movido el ascensor dos kilómetros”.
Montero va a ‘palmar’ (palabra de Rufián) ante Juanma Moreno el año próximo. Alegría y Durant sólo han logrado patinar con los presupuestos, la primera, y resucitar a Mazón, la segunda. Óscar López, esa bendición que el cielo remitió a Díaz Ayuso en estos tiempos raros, se entierra él solo
La vice-uno está a dos minutos de la extremaunción política. Begoña la sentenció cuando los cinco días de abril, por pasarse de vivaz, y anda penando como el zombie del filme de Tourneur. Forzada a la humillación frente a su odiada Yolanda Díaz en la batalla del salario mínimo y casi universal (visto como andan las cosas), le han dejado casi sola en su pifia de Alves y sus gritos de ‘vergüenza’ contra la presunción de inocencia, que ella pensaba periclitada en nuestro país, luego de los casos de Camps o Barberá, ambos precondenados y declarados no culpables. Montero va a ‘palmar’ (díría Rufián) ante Juanma Moreno el año próximo. Alegría y Durant naufragan al únisono. La primera protagonizó gran patinazo con entoñar los presupuestos ‘por no molestar’ y la segunda ha resucitado a Mazón. Enormes proezas. Óscar López, esa bendición que el cielo remitió a Díaz Ayuso en estos tiempos raros, se entierra él solo.
Ni presupuestos, ni leyes (sólo decretos autocráticos), ni proyectos, ni mayoría parlamentaria…Sánchez huye del Congreso (le repele), no puede pisar la calle, sólo le aplauden en Cataluña y ya ni siquiera le palmean en la UE. Su entorno se muestra crecientemente hostil. No es que le preocupe, pero le enerva. Hay en el aire un vuelo de buitres gordos, todo oscuro y espeso. Apenas le queda munición para armar una respuesta. El ruido de la escandalera de los casos Bretón y Alves apenas alimenta áridas disputas de tertuliano, pese a que el Gobierno lo agita con ataques furibundos a los jueces desde la Mesa del Consejo de Minsitros. Un clásicto los ladridos contra los magistrados dignos. La peregrinación al Valle de los Caídos tan sólo interesa a los benedictinos del lugar. Y ahora, la arremetida contra las universidades privadas, ‘chiringuitos para ricos’, con tan errado criterio que se olvidaron de que medio Gobierno, con Sánchez al frente, obtuvo sus títulos académicos en campus de pago. Una vez más, ha logrado no tener razón de un modo triunfal.
Para después del verano se maceran algunos cambios. Una vez celebrada la cumbre de la OTAN, 26 de junio, en la que Sánchez se pondrá firmes y habilitará la fórmula para subir el gasto en Defensa pese a que los abajo firmantes del niño Botto se encabriten, o los amigos del tiro en la nuca se disgusten, una vez que Pumpido haya dado luz verde a la amnistía del forajido de Waterloo, Sánchez acomeerá un plan para afrontar el tiempo electoral del próximo año. Remodelación del Gobierno, con una degollina apacible, en especial las damas bobas de provincias más la duda de Margarita Robles, que alimenta su rencor entre silencios y desplantes. Tiembla Bolaños.
Europa ha girado a la derecha pero Sánchez no va a sumergirse en la ola de militarismo que nos invade. “No estamos solos, estamos en el corazón de Europa”, canta Albares travestido de Ramazzotti
La prensa del movimiento desplegaba el domingo los antídotos con los que conjurar este mal. Verborrea de ocasión. Europa ha girado a la derecha pero Sánchez no va a sumergirse en la ola de militarismo que nos invade. “No estamos solos, estamos en el corazón de la UE, en el eje de las decisiones”, canta Albares travestido de Ramazzotti. “No es armamento, es tecnología”, cacarea, mientras en las cancillerías se burlan con las bobadas de ‘el españolito guapo’.
Váyase, señor Sánchez
La gran Kallas, Kaja, nueva estrella continental, responsable de la política exterior de la UE, se la tiene jurada a Sánchez, a quien desprecia. Ella es más guapa. “Si cambiamos la palabra ‘rearme’, el resultado es el mismo, hay que invertir más en Defensa”, declaró a El Mundo como primera bofetada. Más que un aviso, una orden. “Es ilusorio salir de esta sin tomar medidas difíciles e impopulares”, añadía. Es decir, lo de ‘sin tocar gasto social’, que pregona el líder del gallinero socialista, a la poubelle. Las democracias europeas van muy por delante de la española en los planes de defensa frente al criminal de Moscú. El reclamado incremento del dos por ciento, con trampas y trolas, se anotará. Y se invertirá en tanques, drones, misiles y toda esa molesta quincalla bélica que tanto espanta a la extrema izquierda, que sólo aplaude cuando bombardea Putin. Pero queda mucho por hacer, muchas mentes por apaciguar, muchos espíritus que engañar y demasiados bolsillos que engrasar antes de que el plan se ponga en marcha. Cómo financiarlos es asunto no resuelto. La adorable Kallas ya le ha dicho al guaperas español que ni piense en fondos comunitarios gratis et amore, como cuando la pandemia.
“Se trata de defender nuestros valores, nuestro modo de vida, nuestras democracias”, le dijo Feijóo al gran narciso en la última sesión de control. “El rearme es material y moral, no es una apuesta publicitaria”. Sánchez se carcajeó, se encogió de hombros y se explayó en bromas contra Ayuso, Tellado y posiblemente Aznar. Quizás el jefe de la oposición se quedó con ganas de gritarle lo que Amery a Chamberlain en la histórica sesión de la Cámara de los Comunes: “Para el bien que habéis hecho, hace ya harto tiempo que os sentáis aquí. Partid ya y terminemos. En nombre de Dios, ¡Marchaos!”. O sea, váyase, señor Sánchez. De momento, se marcha a Pekín. Con Zapatero. Bussiness is business.