Rebeca Argudo-ABC
- Sánchez es cercano, despreocupado, moderno. Y el último libro que ha recomendado es ‘La península de las casas vacías’
Juro que no iba a escribir nada sobre el libro de David Uclés, ‘La península de las casas vacías’, por muchos motivos. Uno, que hace más de un año y medio de su publicación (pero es que yo a todas las modas, como a las fiestas, llego siempre tarde). Dos, que a su autor le acaban de operar del corazón (como ya se ha encargado de contar en infinidad de medios y en una columna que daba un poco de vergüenza ajena). Tres, y no menos importante, que se fue de Twitter pidiendo las sales porque los fascistas y los nazis de la vida le habían acosado fuertecito (es mentira). El caso es que yo me había propuesto no escribir sobre esto por consideración hacia alguien que no tiene la culpa de que gente sin escrúpulos le haya hecho creer que es un fenómeno. Pero es que, justo cuando yo no quería, nuestro presidente, el hombre que tuvo tan mala suerte de subir en su Peugeot a las únicas tres manzanas podridas de todo el PSOE y recorrerse con ellos España entera, y hacer a dos de ellos secretario de Organización del partido, lo acaba de recomendar en su TikTok. TikTok, por si ustedes, como yo, son un poco ajenos a estas modas cibernéticas, es la red social más popular entre la gente joven. Y el PSOE es consciente de que está perdiendo ‘punch’ entre la muchachada, así que no se les ha ocurrido nada mejor que crearle una cuenta a Sánchez donde aparece, relajado y dicharachero, como si no tuviera encausada a la mitad de su círculo más cercano, haciéndose el joven y recomendando libros y canciones. Sánchez es así: cercano, despreocupado, moderno. Y el último libro que ha recomendado, casi al mismo tiempo que entraban en Soto del Real Ábalos y Koldo, y salía Cerdán, como si en lugar de una privación de libertad por sospecha delictiva fundada fuera el tiempo de descuento de un amistoso entre puteros y románticos, es ‘La península de las casas vacías’. Y, miren, me ha dado la risa floja. No me andaré con rodeos: ‘La península de las casas vacías’ es una basura. No pasa de sucesión injustificable de redacciones escolares aprobadas por los pelos, de narcisismo tardoadolescente autocomplaciente, de lecturas superficiales mal digeridas y peor regurgitadas, de falta de respeto a nuestro idioma y a la literatura universal.
No hay modo de rescatar, a poco que se respete al lector, apenas tres párrafos de las casi 700 páginas que tiene la turra de elevación moralista. Me hago cruces leyendo algunas de las loas publicadas, algunas firmadas por gente a la que respeto, e incluso aprecio, pero de la que ya, obviamente, no me fío como prescriptores de lecturas. Y que Pedro Sánchez lo recomiende no hace más que reafirmarme en mi percepción de que a alguien, por lo que sea, le interesa mucho que la fama de este, llamémosle libro, se infle. Háganme caso: no lo lean. Sálvense ustedes si todavía pueden.