Bieito Rubido-El Debate
  • ¿Quién nos ha vuelto a enfrentar a los españoles como hacía décadas que no los estábamos? La respuesta a todas es muy sencilla: Pedro Sánchez, cuyo nombre y apellido estoy aburrido de escribir en esta sección

Días atrás, The Financial Times, una de las biblias del periodismo económico mundial, ponía en duda los datos de la economía española y achacaba la supuesta falsedad de las estadísticas a «la política tóxica» que padece nuestra nación. Las preguntas, inevitables, son: ¿Quién ha instalado la toxicidad social en España?, ¿Quién nos ha radicalizado?, ¿Quién nos ha vuelto a enfrentar a los españoles como hacía décadas que no los estábamos? La respuesta a todas es muy sencilla: Pedro Sánchez, cuyo nombre y apellido estoy aburrido de escribir en esta sección. Sánchez prefiere la ruina de su país antes que reconocer sus errores, sus derrotas y su impostura moral. Ha llevado al Estado y a la ciudadanía a situaciones impensables y no homologables en una democracia tal y como la conocemos.

España vive un momento de enorme peligrosidad social. Una parte de la ciudadanía está dispuesta a aceptar cualquier aberración moral con tal de que no gobierne la otra parte. El hecho en sí mismo es la negación de la democracia y del valor ético de la política, porque esa porción de ciudadanía está dispuesta a no jugar limpio, a aceptar que le falsifiquen las estadísticas y a mantenerse en paradigmas falsos y relatos o narrativas que perpetúan una violencia simbólica –a veces no tan simbólica–. Así, desde la llamada izquierda socialista, se acepta a los filoetarras, a los golpistas o a una extrema izquierda que cada día que habla incita a la violencia. ¿Es esto admisible?

Días pasados, Cristina Herrero, la directora de la Airef, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, pedía amparo al Congreso de los Diputados para que el organismo que dirige pudiese realizar su labor de control de las grandes cuentas del Reino de España que, por cierto, van camino del garate. El INE, Instituto Nacional de Estadística, está bajo sospecha desde que Nadia Calviño sugirió que presionó al organismo para variar determinados indicadores. Qué decir del CIS, el mayor timo, pagado con dinero público, que se ha hecho a la opinión pública española desde Viriato hasta nuestros días. Supongo que algún día Tezanos terminara en la cárcel por malversación de caudales públicos. La UE y la OCDE también nos han alertado acerca de la ficción económica que vende este Gobierno. Por no hablar de los datos del paro o del crecimiento galopante, de la pobreza infantil y la población en riesgo de exclusión. Nuestra economía no va como un cohete, va como un navío tripulado por locos, ciegos y sordos.

¿Quién es el responsable de toda esa toxicidad social que señalaba la prensa británica días pasados? Pues un hombre acorralado, dispuesto a llevar a su nación al abismo con tal de permanecer un mes más. Un ególatra que, como todos los que en política tiene esa inclinación, antepone su interés personal al interés general. ¿Quién prefiere que sus conciudadanos sufran mientras ellos viven y disfrutan la abundancia? Echen un vistazo al globo terráqueo y saquen ustedes las conclusiones que estimen oportunas. Es su libertad.