Editorial-El Correo
- Lejos de amainar, las protestas contra las redadas y los abusos empujan a Trump a ceder en la batalla por el orden público en EE UU
Donald Trump no ha renunciado a su objetivo declarado de poner coto a la inmigración irregular en Estados Unidos con la fuerza desplegada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, las temibles escuadras del ICE. Pero es un hecho que el presidente republicano ha comenzado a perder la batalla del orden público en Mineápolis, donde se libra una brutal represión civil promovida por las patrullas fronterizas. Lejos de amainar, las protestas contra los abusos y el recorte de libertades han crecido en número y en intensidad. La proliferación de manifestaciones al calor de la huelga general convocada en el conjunto del país y el plante de los fiscales críticos con las redadas constituyen las últimas muestras del movimiento de resistencia surgido en la ciudad, tras la muerte durante este mes de Renee Good y Alex Pretti, abatidos a tiros por agentes del ICE.
Además de causar una profunda conmoción, los asesinatos han reforzado la contestación en las calles, en una ola de solidaridad que recorre EE UU con la banda sonora de Bruce Springsteen en ‘Streets of Minneapolis’, canción en la que denuncia a «los matones federales» y llama a «defender esta tierra y al extranjero entre nosotros». El ICE pone el foco en los indocumentados y con antecedentes, pero en realidad se trata de un hostigamiento que se ha llevado por delante la vida de dos activistas estadounidenses. Va más allá de las motivaciones raciales denunciadas en las muertes de afroamericanos detenidos por la Policía, víctimas de una violencia desmedida. Bajo la coartada del control migratorio, la actividad casi paramilitar en Mineápolis supone un ataque frontal a las libertades y la pluralidad, como ha vuelto a quedar de manifiesto con el arresto de un antiguo presentador de la CNN, testigo de las protestas.
La pérdida de popularidad entre su electorado ha obligado a su presidente a escenificar una rectificación. La investigación «honrada» que ahora reclama sobre la muerte de Pretti contrasta con la ratificación de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, partidaria de la mano dura. Para capear la crisis de imagen y contener daños, ha sustituido al frente del ICE en Mineápolis a Gregory Bovino, el agente que luce chaquetón de estética nazi, por el ‘zar de la frontera’ Tom Homan, «un tipo duro pero justo». Parece que solo la presión social e institucional fuerza a Trump a ceder, aunque mantener esa resistencia tenga un alto coste en libertades y vidas.