- Si hay alguien a quien debemos señalar desde la alabanza en esta revolución es a las mujeres iraníes. Ellas se están jugando la vida
Irán vive horas de tensión máxima que pueden derivar en una masacre del teocrático régimen o, como todas las personas de buena voluntad desean, en una apertura a la libertad y la recuperación de un tiempo en que la dignidad de las personas, muy especialmente las mujeres, vuelve a estar en su lugar. Efectivamente, son las mujeres iraníes las que han sufrido más a lo largo de todos estos años de dictadura de los ayatolás. Por eso están siendo el motor valiente en la lucha por la caída del régimen. Lo sorprendente es el silencio que en España se registra por parte del equipo habitual de las feministas. Esas que opinan sobre todo menos de lo verdaderamente trascendente. Esas a quienes las palizas de la policía moral iraní no les provocaban comentario alguno y miraban para otro lado, mientras el velo aprisionaba, y sigue encarcelando, a millones de chicas, jóvenes, matronas, casadas, solteras, madres, abuelas, novias, compañeras, mozas, doncellas y todos los sinónimos que quieran buscar para describir y definir la condición femenina en el mundo.
Si hay alguien a quien debemos señalar desde la alabanza en esta revolución es a las mujeres iraníes. Ellas se están jugando la vida. Sus cabellos al aire son una luz, un resplandor en la larga noche de piedra que han representado estos 46 años de dictadura teocrática. No sé cómo debe angustiar ese pañuelo que encierra sus cabezas. Sería una pregunta buena para planteársela a la procesión de mudas que recorren estos momentos por España y que representan a las feministas insolidarias con sus congéneres iraníes. Ese pañuelo no solo envuelve y apaga la melena de una joven. Ese trapo coarta el pensamiento, las ideas y la libertad. Se estima que, si ahora mismo cae el régimen de los ayatolás, el 90 % de las mujeres iraníes dejarían su pelo al viento, para sentirse libres, aunque no renunciaran a sus creencias religiosas.
Los datos que nos están llegando de lo que acontece en Irán hablan ya de más de trescientos muertos por munición de arma de fuego, disparada por la policía. La represión de quienes se conjuran contra su pueblo es la peor de las expresiones de los sátrapas. Ya sea con violencia física o con corrupción moral.
Corren aires de libertad por el mundo entero. Es lo bueno que nos enseña la historia: nada que vaya contra la inteligencia y el bien moral se puede mantener mucho tiempo. Sé que en el camino sufre mucha gente. Así lo hemos podido comprobar a lo largo de los siglos, pero el mundo evoluciona, superando estadios, con la ley del péndulo, con la tesis y antítesis de Hegel. El mundo este año será mejor que en el pasado. Toca libertad para los pueblos. Irán está a la espera.