Juan Soto Ivars-ABC
- Los independistas nunca tuvieron poder efectivo para independizarse y Sánchez no tiene poder para tumbar la Monarquía
La pregunta no es si puede hacerlo. La pregunta es si necesitará hacerlo. Sánchez ya no tiene otra opción. Es dejar pacíficamente la Moncloa o convertir la Moncloa en el altavoz de un ‘procés’ español. Unamos puntos. Lleva repitiendo desde el 23 que hay que levantar un muro contra la alternancia. Lleva desde el 23 enfangando, canibalizando instituciones, gobernando de espaldas a la mayoría, convirtiendo TVE en TV3. ¿Por qué no concretar la jugada en un órdago? ¿Qué distingue a Sánchez de aquellos convergentes acosados por juicios en 2014?
¿Acaso no fue el ‘procés’ una ensoñación, la huida de una élite convocada a juicio? Se cierne sobre Sánchez la oscuridad. ¿Qué le frena? ¿La cobardía? ¿El pudor? ¿La moderación? Los naipes para un plebiscito están sobre la mesa sin que nadie lo haya advertido. La Constitución es papel mojado para Sánchez. Veamos cómo interpretan a partir de hoy las revelaciones de los archivos del 23-F. Me haré rico si gano esta apuesta: Sánchez va a apuntar a la Corona. Al sistema que le empuja a perder.
Como en el cuento de Hansel y Gretel, ha ido dejando un camino de migas de pan que sólo veremos con nitidez una vez que hayamos llegado al final. El proyecto de crear un país donde el fascismo nunca pueda gobernar es algo que su electorado compraría. La promesa de cortijos más grandes a sus socios casa con esta aspiración. De paso podría lograr la inviolabilidad.
Los independentistas nunca tuvieron poder efectivo para independizarse y Sánchez no tiene poder para tumbar la Monarquía. Sin embargo, el ‘procés’ sirvió de algo. Hoy son claves en la gobernabilidad los que ayer estaban en la cárcel. Decidme cómo evitaríais lo que se le viene encima si fuerais él.