Jesús Cuadrado-Vozpópuli
- Una buena pista para seguir el rastro de las conexiones del sanchismo con algunas dictaduras
El economista venezolano Ricardo Hausmann hizo recientemente una pedagógica comparación de los desastres de la Guerra Civil española con los provocados por la dictadura venezolana. Entre 1936 y 1939, el Pib cayó un 28%. En Venezuela, en los tres primeros años del Nicolás Maduro, el descenso fue de un 35%, y de otro tanto hasta hoy. En la guerra española, se exiliaron un máximo de seiscientas mil personas, el 2,5% de la población, en comparación con los ocho millones de venezolanos, 25% del total. ¡Como diez guerras civiles! Impacta ver a Zapatero -nombrado por la dictadura caribeña “campeón de la paz”- soltando esto en el Senado: “Soy amigo, sí, de Delcy Rodríguez”. Imagina a un primer ministro alemán en los años 60 proclamando “Sí, soy amigo del general Franco”.
En esas relaciones inicuas, al expresidente le acompaña otro preboste del sanchismo. En el mismo lado de la Historia, el exjuez Garzón ha protagonizado una evolución asombrosa. Pasó de ser mundialmente famoso por lograr la detención en Londres de Pinochet a convertirse en el abogado estrella de gerifaltes de la dictadura venezolana. Uno de esos clientes, “El Pollo” Carvajal, al romper su contrato con él, lo fotografió: “En mi relación con Vd. y su bufete siempre me he conducido bajo la plena confianza depositada en su figura y su relevancia internacional adquirida en la defensa de la justicia universal”. Explicaba que por esa imagen de campeón mundial de los derechos humanos le había entregado ya 1,8 millones de euros y aclaraba que, si no hubiera sido por ese perfil, le habría pagado diez veces menos. Sobre esto, no preguntarán al exjuez en La Sexta o en La Ser.
Un informe ‘a la carta’
Alex Saab es otro famoso cliente suyo, acusado por la fiscalía estadounidense de ser el testaferro de Maduro. Este caso sirve para entender el método Garzón en defensas tan lucrativas. Sostiene ante los tribunales que sus clientes son encausados, no por robar, sino por persecución política. ¡Lawfare! Como en Argentina, contra Cristina Kirchner, y en España, contra Begoña Gómez, sostiene. Otro rasgo distintivo, el intento recurrente de amedrentar a los jueces, argentinos, españoles o de Cabo Verde. Pueden encontrarse declaraciones suyas de este tipo para parar un tren, pero rompen todos los límites las utilizadas contra la Corte Suprema del pequeño país africano en la defensa de Saab para evitar su extradición a EEUU. Para doblegar a los magistrados del pequeño país, utilizó, sin éxito, un informe a la carta del Comité de Derechos Humanos de la ONU. Por cierto, es el mismo Comité que intentó impresionar al Tribunal Supremo español para que le restituyera como juez, ¡y le indemnizaran! ¿Derechos Humanos?
Junto a Zapatero, Baltasar Garzón es una buena pista para seguir las conexiones del sanchismo con enemigos declarados de las democracias de Occidente, esos que ahora acuden en auxilio de la dictadura cubana. Coordinó en su día con el abogado de Maduro en EEUU, Barri Pollack, la defensa de Assange, quien, como documentó David Alandete en el diario ABC, cooperó con Rusia en el apoyo al golpe independentista catalán. Para el exjuez, este activista sería también víctima de una persecución política, como Saab y Begoña. La connivencia rusa quedó patente cuando, en el intento fallido de evitar la extradición del testaferro de Maduro, Garzón recibió el apoyo de Putin con un comunicado favorable a su estrategia ante el tribunal caboverdiano. Y, como Zapatero, fue estrella invitada en Russia Today, la televisión del dictador ruso. Dirigentes ambos del chavista Grupo de Puebla, nunca dirán que Maduro y Delcy son dictadores.
En contraste con quienes amasaron fortunas en la mina de sangre venezolana, hace unos días, sobre la corrupción en el Psoe, mi admirado Juanjo Laborda, expresidente socialista del Senado, afirmaba: “Me podía haber hecho rico, pero hice una vida honesta”. Se irá sabiendo quiénes y cómo se hicieron millonarios en conexión con el chavismo criminal, pero a España le convendría liderar las investigaciones. Está en juego su imagen en Iberoamérica, nada menos. A estos efectos, de poco servirán las presiones de Sánchez para que el Rey, con el objetivo de salvar la Cumbre de Madrid en noviembre, intente reparar el daño que los bucaneros sanchistas han provocado. Misión imposible.