Ana Sánchez-ABC

  • Moncloa oculta tres riesgos: los suministros para Defensa, recortes en Rota y la cita de la ONU sobre el Sáhara este mes

Cuando Barack Obama decidió burlarse de Donald Trump en la cena de corresponsales de 2011, probablemente no imaginaba que aquello alimentaría el odio del republicano a su figura hasta hoy. Coincidencia o no, el actual presidente de Estados Unidos fijó el legado del demócrata como uno de sus blancos. Una vez en el poder, intentó derogar el ‘Obamacare’, retiró al país del acuerdo climático de París, redujo los controles a la banca y abandonó el acuerdo con Irán para la no proliferación nuclear. Todas estas renuncias eran señas de identidad de Obama. Sabemos muy poco o nada sobre qué va a hacer Trump en cada momento, pero la relación con su predecesor ilustra bien su aversión a las críticas y su gusto por la venganza política. Pedro Sánchez se enfrenta a él –por conseguir votos– y, además, saca pecho de hacerlo. Y esto hace mucho más difícil que sus afrentas queden sin castigo. «Nos niega el uso de su espacio aéreo y presume de ello», advirtió Marco Rubio hace unos días. El Gobierno español dice estar tranquilo porque la Casa Blanca no puede poner nuevos aranceles sin pasar por Europa y porque tanto Morón como Rota son imprescindibles para EE.UU., pero calla sobre tres riesgos. El primero, el más grave y silencioso, es que el Pentágono puede restringir las autorizaciones para que las empresas norteamericanas suministren recambios a la defensa española. La tecnología de nuestras fragatas, aviones y carros de combate depende de marcas estadounidenses y cada venta necesita la luz verde del Pentágono. Sin ella, los medios de defensa irían quedándose progresivamente inoperativos. El Gobierno español tampoco menciona que en este primer semestre EE.UU. iba a enviar un sexto destructor a Rota, que bien entrado abril sigue sin fecha exacta de viaje. Nos estamos jugando no solo que ese refuerzo no llegue sino que el despliegue actual se recorte. Moncloa también calla sobre un tercer punto: Rabat está ganando terreno como aliado clave de Trump y Netanyahu en la zona aprovechando el enfrentamiento de Sánchez con ambos. El Consejo de Seguridad de la ONU mantendrá el próximo 30 de abril una reunión clave sobre el Sahara, de la que podrían salir nuevas recomendaciones alineadas con el plan de Mohamed VI. Sánchez avaló en 2022 los deseos marroquíes, pero cuando este capítulo quede cerrado es muy posible que Rabat sitúe a Ceuta, Melilla y los peñones en el centro de su agenda. La sumisión de Moncloa le da alas para hacerlo y si Mohamed VI da un paso en este sentido, Trump tendrá en bandeja pasar factura a Sánchez fácilmente. El gran problema es que estos tres escenarios pueden darse a la vez. El Pentágono puede reducir suministros y el despliegue en Rota, mientras Marruecos abre reclamaciones territoriales. Y la venganza de Washington puede llegar por varios frentes sin ser ninguno los aranceles.