José Alejandro Vara-Vozpópuli
- Ocultó las pruebas, sepultó los audios. La presidenta de Red Eléctrica sigue en su puesto. Un fusible más de Sánchez. sólo saltará cuando lo dicte el señorito
Ocho meses ocultó Beatriz Corredor los audios que advertían del desastre eléctrico que colapsó a España el 28 de abril de 2025, único fundido en negro registrado en Europa desde la Guerra Mundial. “La excepción ibérica”, saca pecho Pedro el engañifas. Los ‘milisegundos’, argumentó la todavía presidenta de Red Eléctrica para relativizar las alarmas que inundaban su despacho antes de la hecatombe. “Hay pocos grupos con inercia en el sistema”. “Está muy jodida la cosa”. “Variaciones enormes de la fotovoltaica” “Hostia, hostia, hostia, va, a tomar por culo, nos estamos desconectando”. “Apenas hay nuclear en el sistema”. “No solo es hoy, veremos a ver el verano”. Y así. Voces que avisaban pero que nadie escuchó. Alertas bien claritas de las que Corredor se burló. Ya será menos. Estas cosas pasan. Bulos y más bulos.
“Señora apagón” le llamó el interrogador del PP en la comisión del Senado. Un puro desliz en el fragor del toma y daca. Quiso decir “el día del apagón, señora Corredor”. Oh, qué ofendida se mostró la aludida. Que iracunda actitud en su respuesta. Qué quejumbrosas protestas ante el presidente de la sesión. Qué piel más fina. Mucho más sensible que ante el cataclismo que, por su empecinamiento sectario, su integrismo ideológico y su radicalismo medioambiental, convirtió a España en un capítulo distópico de una serie de Netflix.
Gasta Corredor melenilla rala, recargada de tinte, frente despejada, mirada inquieta, gestos huraños y un semblante tan amable como una escoba vieja (cuando se enfada). En una fotografía se la ve sonreír. En una. Nació en Madrid, 57, estudió Derecho y es registradora de la Propiedad, fue ministra de Vivienda con Zapatero, ocupó escaño de diputada y su amigo Sánchez, con quien intimó cuando ambos eran concejales en el Ayuntamiento de Madrid, le obsequió el cargo que ahora ocupa y que le reportan 546.000 euros anuales desde hace un lustro. No quiere dejarlo. Lo defendió con ahínco este miércoles en la Cámara Alta. Aferrada a los papelajos de un informe trucho y sesgado que le elaboraron técnicos afines, se revolvió contra las evidencias, los testimonios, las grabaciones, la incuestionable realidad de un sistema inestable, antojadizo, irregular, que se gripa más que una Bultaco Metralla y convierte al país en una Cuba espectral. “Hay falta de nuclear”, clamaban los técnicos al centro del control donde Lady Apagón se hacía las uñas. Hubo muertos, no se olvide. De ahí la feroz actitud de la interfecta, temerosa del procedimiento judicial, en curso, y sus consecuencias. No es sólo el bien remunerado sillón, sino sus consecuencias.
Todos los pufos conducen a Ribera
Sánchez la defiende, la tiene de parapeto, de fusible. El maldito mix energético instaurado por Teresa Ribera anunciaba fallos que nadie quiso enmendar. Ni siquiera advertir. Silencio, todos calladitos. Como en el CIS, ni un solo funcionario de los cientos que allí sestean capaz de denunciar los mangoneos de Tezanos. Como en Interior donde apenas se escucha alguna la voz contra las indignidades permanentes de su cúpula, con Marlaska al frente. Como en el INE de Elena Manzanera, ni un dato fiable, ni una estadística certera, ni una cifra sin manipular. Como los Transportes en tiempos de Ábalos, todo trapicheos, mordidas y chistorras. Como la Adif de Pardo de Vera, por donde circuló alguna suripanta con nómina y sin curro. Como la CNMV do mora Bacigalupo, esposo de la mentada Ribera, la dama de los mil tentáculos, la ministra salpicada en todos los pufos y charcos pestíferos del sanchismo. Así, los business de la España vaciada con Begoña la pentaimputada, el desastre del barranco del Poyo en la Dana, las coimas de Hidrocarburos (con Aldama por allí), la trama de Forestalia, nido de enjuagues y millones de euros volanderos en los molinillos salvajes, y ahora, hasta la pasarela de Santander en la que fallecieron seis muchachos y cuyo mantenimiento corresponde al Ministerio pijoverde de la susodicha y su sucesora, Aagesen. Ante tan nutrido prontuario, ¿ha recibido condena alguna la susodicha? ¿Ha sido imputada en alguno de los casos que la señalan y salpican? ¿Ha resultado sancionada cesada en alguna oportunidad? En Bruselas está, tan pancha, sin haber sido citada siquiera una vez por la juez de la Dana, que se empeñó en reclamar testimonio de Feijóo que allí nada pintaba. Eso sí, miles y miles de activistas de la berrea contra Mazón y ni una vocecilla sobre Ribera.
Mirar hacia otro lado
Silencio absoluto, boquitas cerradas. Tan sólo esporadicos y valientes raptos de dignidad en algunos servidores públicos. López de los Cobos, posiblemente el más honorable y, por eso, el más severamente represaliado. La fiscal Almudena Lastra, bloqueado su ascenso por su integridad en el juicio al exfiscal general García, condenado por sus manejos contra el novio de Ayuso. Los funcionarios de la delegación de Hacienda de Aragón, fulminados por levantar la liebre del tráfico de las mascarillas de Koldo y compañía. Algunos jueces buenos como Peinado o Biedma, solos contra las embestidas de la maquinaria autócrata instalada en Moncloa. La UCO, que resiste, veremos cuánto tiempo. El fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, que avanza sin titubeos contra las tramas. Nunca ha habido gobierno perfecto porque los hombres tienen pasiones. Voltaire. Y miedo. Mucho miedo. Manadas de operarios alfeñiques, de carguitos encogidos, de funcionarios amordazados por el pánico que no se atreven a abrir la boca, a señalar la mugre, a denunciar el latrocinio.
Salvo mínimas excepciones, todo es silencio, genuflexión en la granja, el mutismo de los corderos. ¿Ni una voz decente en la Abogacía del Estado, que actúa como un coro de nazarenos afónicos? ¿Y en la Fiscalía, esa extensa familia de ‘mejor no te mojes’? Del Consejo de Estado, cementerio de elefantes, mejor ni hablar. Las camisas negras de RTVE desaparecieron. También el silencio suele contener palabras. Torcuato Tasso. Por aquí, muy pocas se escuchan. Todo son balidos inchaurrondos y ovinas letanías.
Corredor, pese a su soledad ambiental, a la escasa ‘empatía’ (como ahora dicen, o sea, en plan six-seven, bro) de que goza en el Gabinete, a sus cuestionables relaciones con el superfigura Carlos Cuerpo, ni se irá ni renunciará. “No estoy nerviosa, estoy enfadada”, se revolvía cuando el senador del PP le recitaba los testimonios de los operadores ante la inminencia del electroshock nacional. En toda esta gente que ha asaltado los despachos decisivos de la Administración «no hay memoria de honradez ni voluntad de ella». Desde Quevedo, qué poco hemos cambiado.