- El ‘tiktoker’ Sánchez se escapó a Dubái a anunciar que prohibirá el acceso a redes sociales a los menores de 16 años para escurrir el bulto de que haya tenido que rectificar y separar en dos decretos las pensiones y la moratoria antidesahucios, tras pillarle con la hora cambiada
Mientras la Comisión Europea destinaba 111 millones para renovar la línea Madrid-Sevilla al estimar que estaba «obsoleta» allí donde el domingo 18 de enero fallecieron 46 viajeros a su paso por Adamuz, pero que el Gobierno debió desviar a otras «traviesas» –en realidad, suripantas–como aquellas «visitadoras» del capitán Pantaleón de la novela de Mario Vargas-Llosa, el comisionista Zapatero se llenaba la buchaca –450.000 euros de vellón– con el rescate de la aerolínea hispano-venezolana Plus Ultra por el procedimiento del tirón. De seguir viva La timoteca nacional, en la que el popular periodista Enrique Rubio documentaba las estafas habidas desde la posguerra hasta el 2000, esta enciclopedia de la picaresca hubiera sumado un amplio tomo desde que Sánchez promovió su moción de censura Frankenstein para quedarse con el despacho de la corrupción y convertirla en modo de gobierno.
Así, una compañía sin aviones (Plus Ultra) con la intermediación de una sociedad sin operarios (Análisis Relevante SL), cuyo administrador único pasa por ser testaferro de Zapatero, recepta 53 millones del ala del Gobierno revirtiendo parte en favor del expresidente y gran valedor de la dictadura venezolana, así como en la agencia de marketing y comunicación (Whathefav SL) de sus hijas, Laura y Alba Rodríguez, constituida en el año de gracia de 2019 para la tropa sanchista. De hecho, la familia Zapatero (padre e hijas), como ha revelado Alejandro Entrambasaguas en El Debate, fue la única relación económica real de la mercantil fantasma de Julio Martínez Martínez, imputado por blanqueo de capitales y fraude fiscal, para canalizar los pagos que recibió tras la inyección de 53 millones a Plus Ultra como si fuera el benéfico programa radiofónico de ese mismo nombre de los 70.
Según la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, Análisis Relevante –creada el 10 de febrero de 2020 con la solicitud de Plus Ultra– figura como uno de los primordiales pagadores de WhatTheFav -cuya cifra de negocio pasó de 155.792 euros en 2020 a 471.811 en 2024- mientras que el padre de las criaturas aparece como su principal prestador de servicios. Ello ha reportado un suntuoso patrimonio a Laura y Alba, así como al expresidente que, en vez de contar nubes, como soñó que haría al desalojar La Moncloa, contabiliza «soles» como unidad de cuenta del clan delictivo que detenta la satrapía venezolana. Todo ello a expensas de que tire de la manta en EE. UU. el exjefe de la inteligencia venezolana, Hugo «Pollo» Carvajal, testigo de cargo del Cártel de los Soles.
Visto lo visto, ¿cómo no entender que Zapatero ordenara al exministro Ábalos, hoy en prisión, que debía salvar, pese a sus reticencias, Plus Ultra porque «no te lo estoy pidiendo yo, sino el presidente»? Cuando Koldo García, asistente del ministro, desfogó su cabreo con un expresivo «ya estará contento el imbécil este (aludiendo a Zapatero) con sus 10 millones de euros en Panamá», no sólo sentía que le sisaban la coima. También que se materializaba un relevo de guardia por el que «la banda del Peugeot», que aupó a Sánchez a Ferraz y a La Moncloa, era reemplazada por la de «los Rodríguez» (Delcy y Jorge, presidentes en funciones del Ejecutivo y Legislativo de la dictadura venezolana, así como José Luis, el expresidente español) tras dejar el inquilino de La Moncloa en la estacada a la oposición democrática primero con Juan Guaidó y luego Edmundo González, y siempre María Corina Machado.
Mientras el ‘boligrande’ Zapatero, quien sobresale sobre los ‘bolichicos’ que engrosan la camada de nuevos ricos chavistas, siente la presión judicial, si bien confía en sus contactos policiales para obrar una voladura controlada de la investigación de la UDEF, quien fue su mano derecha en el Gobierno y en el PSOE, José Blanco, ha sorprendido con la venta deprisa y corriendo de la consultora Acento. ¡Ha sido a Havas, una filial del gigante francés Vivendi, que –Ooh La La!– participa del accionariado del grupo Prisa y a la que Sánchez ha venido impidiendo –primero con la excusa del COVID y luego con la de la guerra de Ucrania– que se adueñe del conglomerado mediático por no ser de su cuerda ideológica, pese a las promesas en contrario de su consejero delegado, Arnaud de Puyfontaine, de que sus intereses eran financieros.
Prolongando ad aeternum el real decreto que dictó tras el derrumbe bursátil originado por el Covid-19, por el que ningún inversor extranjero podía adquirir sin su nihil obstat más del 10 % de una firma que Moncloa considerase estratégica, Sánchez ha bloqueado las pretensiones de la dueña de Canal+ Francia y accionista destacado de Mediaset (Telecinco), de duplicar al menos el 9,9 % de sus participaciones en PRISA. Diríase que Acento es la llave maestra para que Vivendi se apodere de El País y la Cadena SER, entre otras marcas. ¡Caramba que coinsidensia!, que dirían ‘Les Luthiers’ en El rey enamorado.
No se sabe si es porque Blanco le ha visto las orejas al lobo o porque ve cercano el fin del sanchismo a la sombra de la cual ha crecido Acento de su creación también en 2019 pasando en un quinquenio de 150.000 euros de volumen a cerca de 10 millones liderando los lobbies en España por encima de firmas más antiguas. Todo ello merced a su agenda gubernamental y a ser puerta giratoria por la que han desfilado los «hombres del presidente» que hubieran sido antes ‘Pepiño boys’ como el propio Sánchez. Pese a fases de distanciamiento y encanallamiento, se han ido reconciliando transitando de Acento al Gobierno y del Gobierno a Acento sorteando cualquier incompatibilidad.
En Acento trajinó Antonio Hernando hasta que Sánchez lo nominó director adjunto de Presidencia de Gobierno luego de sus desavenencias de 2016 por la abstención socialista en la última investidura de Rajoy. Igualmente, su mujer, Anabel Mateos, estuvo en Acento con la cuenta de la multinacional china Huawei, donde estaba colocada la expareja del ministro Albares, hasta ser elegida secretaria adjunta a Organización y Coordinación Territorial del PSOE.
Tras embolsarse 5 millones y permanecer tres años más como consejero delegado, junto al exministro del PP, Alfonso Alonso, no se le puede negar habilidad a Blanco, cuya trayectoria evoca a la de las lagartijas que, con la cola seccionada, siguen moviéndose hasta que la regeneran. Tras salir indemne, entre otros episodios, de sus citas nocturnas en gasolineras solitarias con contratistas, le dio una fachada de respetabilidad a sus enjuagues en una actividad no reglada en España hasta que ha debido comprobar que un paso atrás a tiempo es una victoria para evitar que le ocurra lo que a su antaño jefe Zapatero.
Dicho lo cual, su operación con Vivendi huele que apesta. Siguiendo el método de John Le Carré, quien trabajó como agente británico en Bonn durante la Guerra Fría hasta su éxito de El espía que surgió del frío, para distinguir la ‘casualidad’ de la ‘causalidad’: «una coincidencia puede ser casual, dos fundamentan la sospecha y tres la certifican». En este sentido, el ‘rabolagartija’ Blanco puede haberse quedado con el peaje para que Vivendi se haga con ‘Prisa’ de paso que se quita de la línea de fuego en que se halla el ‘boligrande’ Zapatero.
Entretanto, el tiktoker Sánchez se escapó a Dubái a anunciar que prohibirá el acceso a redes sociales a los menores de 16 años para escurrir el bulto de que haya tenido que rectificar y separar en dos decretos las pensiones y la moratoria antidesahucios, tras pillarle con la hora cambiada. Como advirtió Voltaire, «en todo asunto de importancia, hay siempre un pretexto que se pone en vanguardia, y una razón verdadera que se disimula».