ISABEL SAN SEBASTIÁN-ABC

  • Ni la Guardia Civil merece ser mandada por un tipo como Marlaska ni Marlaska merece mandar a la Guardia Civil

Si Marlaska tuviera vergüenza, ya habría dimitido. Porque no hay conciencia capaz de resistir incólume la lección de dignidad que le dio el domingo la viuda del agente David Pérez Carracedo, asesinado en Barbate. Únicamente desde el sectarismo ciego, desde la condición de lacayo entregado al servicio del amo Sánchez se puede entender la reacción del ministro del Interior, quien abandonó el lugar, enfadado, en lugar de pedir perdón y renunciar a la cartera que ensucia con su conducta.

Ni la Guardia Civil merece ser mandada por un tipo como Fernando Grande-Marlaska ni Marlaska merece mandar a la Guardia Civil, el Cuerpo que tiene por divisa el honor y un historial impecable de entrega, a pesar de ser el peor pagado. En los cinco años largos que lleva ocupando el despacho, el magistrado devenido en brazo ejecutor del sanchismo solo ha mostrado diligencia en la tarea de enviar a todos los terroristas de ETA al País Vasco. Corrijo; nada más desembarcar en el cargo también llevó a cabo con extraordinario celo una purga en la Benemérita, en aras de librarse de los coroneles Manuel Sánchez Corbí y Diego Pérez de los Cobos, que preferían obedecer a la ley antes que a órdenes arbitrarias como la de traicionar el secreto de un sumario. Y todavía hoy presume del formidable despliegue de medios establecido para impedir que los agricultores lleguen a la sede del PSOE en Ferraz o al palacio de La Moncloa, mientras deja vendidos a sus hombres en el Estrecho frente al avance arrollador de los narcotraficantes.

El pasado viernes, los guardias civiles David Pérez Carracero y Miguel Ángel González Gómez fueron asesinados al ser embestida su pequeña embarcación neumática por la narcolancha de cuatro motores que tripulaba un conocido delincuente de la zona. El Ministerio del Interior emitió un comunicado lamentando su ‘fallecimiento’, como si les hubiese caído un rayo. Lo cierto es que los agentes utilizaban esa mísera ‘goma’ porque las seis lanchas de su dotación estaban averiadas, sin que el ministro considerase oportuno dotarles de fondos para reponerlas. Tampoco hay dinero para renovar la flota de coches o la de chalecos antibala. En este tiempo de derroche público, la Guardia Civil parece ser la única institución sometida a recortes, tales como los descritos o la eliminación de la unidad especializada en la lucha contra el narco, OCON-Sur, suprimida hace dieciséis meses sin explicaciones.

El cobarde Marlaska eludió dar la cara en Barbate, pero se presentó en la capilla ardiente de uno de los guardias asesinados, en Pamplona, para condecorarlo a título póstumo. Su viuda se lo impidió, honrando el espíritu del Cuerpo. Adujo que su marido no lo habría querido y recibió de los compañeros presentes un aplauso agradecido al que, a buen seguro, se unieron David y Miguel Ángel desde el cielo.