Gabriel Sanz-Vozpópuli

  • Además de los habituales díscolos, Page y la alcaldesa de Palencia, en la cita del 27 de junio se esperan más intervenciones pidiéndole que convoque a las urnas para frenar la sangría del PSOE

Máxima expectación en las filas socialistas ante la reunión que el Comité Federal del partido tiene previsto celebrar el sábado 27 de junio, el primero tras los rotundos varapalos electorales en Extremadura, Aragón, algo menos en Castilla y León, y, sobre todo, en Andalucía, con un auténtico descalabro en las urnas -19% menos que el PP- protagonizado, por la numero dos, vicesecretaria general, ex vicepresidenta del Gobierno y ex ministra de Hacienda, María Jesús Montero

Así que no son pocos los que barruntan que será “movida”, con más de cuatro y más de cinco intervenciones críticas, lo quiera o no Pedro Sánchez, aunque siguen siendo más los que apuestan por un “cierre de filas” en medio de la debacle electoral autonómica y en plena oleada de casos de corrupción.

De momento solo hay “llamadas” de unos a otros con el sempiterno “no podemos seguir así”, admiten dos alcaldes a este periódico, pero eso no garantiza que los nuevos díscolos, alguno sanchista en el pasado, se atreva a llevar la contraria al líder delante de un Comité Federal  “en el cual el 80% le debe el sueldo” (sic).

La cita todavía no está convocada formalmente a cada asistente, sólo anunciada a los medios, y alguna de las fuentes consultadas por Vozpópuli cree que esto es así porque en el mes que resta hasta la celebración “todo es susceptible de empeorar”; ya no electoralmente pero sí en lo relativo a la imputación el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y al llamado caso Leire.

El futuro penal del PSOE… y de Sánchez

En términos de imagen lo de Zapatero es “lo más demoledor para nosotros”, nadie lo duda, sanchista o antisanchista declarado, pero el caso Leire es delicado para el futuro penal de un PSOE que muy probablemente resulte imputado como persona jurídica y, consiguientemente para su secretario general y líder presidente del Gobierno.

Según el auto del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, la trama fue montada en 2024 en la sede de Ferraz por el entonces secretario de Organización y hoy imputado por corrupción, Santos Cerdán, como cerebro, y la llamada fontanera Leire Diaz a modo de brazo ejecutor.

Tenía como finalidad obstruir las investigaciones judiciales al PSOE atacando a jueces, fiscales y miembros de las fuerzas de seguridad chantajeándoles o mediante sobornos cuyo pagador final era el partido através pagos simulados a una consultora del ex consejero andaluz Gaspar Zarrias, ZAÑO, quien simulaba sufragar los gastos.

Por emitir facturas falsas a favor de esa firma ha sido imputada la actual gerente del PSOE, Ana Fuentes, además de su entonces superior, Cerdán, que era quien reportaba, supuestamente, “al One” (el número uno), en expresión de la fontanera Díaz para referirse presuntamente al inquilino de La Moncloa.

Lo cierto es que Pedro Sánchez acudirá a esa reunión orgánica del sábado 27 de junio en una situación política delicada: apenas tres días después de verse las caras en el Congreso con los socios parlamentarios del Gobierno de coalición en un pleno sobre la corrupción socialista y con la advertencia del PNV, Junts per Catalunya y Coalición Canaria de que “la legislatura se ha acabado” y debe convocar elecciones cuanto antes, no aguantar hasta 2027 como él quiere.

El caos del Comité en abril de 2024

Durante los últimos años, los debates en el Comité Federal han estado presididos por la práctica unanimidad, cuando no el aplauso enfervorecido del sanchismo que copa los más de 200 asientos del mismo, solo roto por los díscolos habituales que son el presidente de Castilla-La Mancha, el único barón socialista con mayoría absoluta, Emiliano García-Page, y la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés,.

La caótica y tumultuosa reunión que se celebró apenas días después de la carta que Sánchez dirigió a los españoles el 24 de abril de 2024 denunciando lawfare del juez Peinado contra su esposa, Begoña Gómez, es el mejor ejemplo del clima que se vive ahí dentro. En un momento determinado y cuando todavía quedaban muchos secretarios generales de federación y altos cargos sin haber hecho uso de la palabra, Cerdán interrumpió manu militari aquel cónclave para salir todos a la calle a sumarse al apoyo enfervorecido a favor de Sánchez de varios miles de militantes llegados de toda España.

El del 27 de junio será el primer cónclave del máximo órgano entre congresos desde hace casi un año, julio de 2025, tras el shock que supuso el ingreso en prisión provisional por corrupción de Santos Cerdán. Aquella cita también resultó tumultuosa porque, una hora antes de dar comienzo, saltaron a la luz las denuncias por acoso sexual contra quien Pedro Sánchez había designado adjunto a la nueva secretaria de Organización, Rebeca Torró: su hasta ese momento principal asesor electoral en La Moncloa y hombre de máxima confianza, Francisco Paco Salazar.

Al líder socialista no le quedó más remedio que obligar a Salazar a dar un paso atrás y reconfigurar sobre la marcha en aquella mañana, increíble para muchos dentro que no entendían qué habría pasado, la dirección colegiada que había previsto.

Nada queda del que fuera Comité Federal del PSOE en tiempos de liderazgo de Felipe González (1974-1997), incluso en el breve interregno de Joaquín Almunia como secretario general (1997-2000) o luego los diez años de Zapatero (2000-2011). Los debates duraban horas y había una norma no escrita por la cual estaba prohibido tomar la palabra para pelotear al Gobierno y a su presidente. Directamente, el presidente del mismo te quitaba el micrófono.

Ahora es un órgano con algo más de 200 notables del partido que fueron elegidos en 2024 por el  hoy apestado Santos Cerdán “a la medida” del sanchismo reinante, para que no surjan debates que “incomoden” al presidente y a su núcleo duro, reconocen numerosas fuentes socialistas a Vozpópuli.

Hacerle el sándwich a Page

Tan es así que, por ejemplo, a ese órgano no pertenece quién en aquel momento era secretario general de los socialistas madrileños -fue defenestrado meses después-, Juan Lobato, hoy una de las voces más críticas con la deriva de la organización hacia un cesarismo incompatible con la esencia de lo que fue.

“Está muerto; veremos el día 27 si pasa del encefalograma plano a lo que tiene que ser un órgano de debate y a línea estratégica del partido”, señala el responsable orgánico de una federación, que, como Santo Tomás –ver para creer– no tiene mucha esperanza de que, “salvo Page y alguno más” cuaje allí un estado de opinión que fuerce al secretario general a adelantar las elecciones generales a septiembre u octubre próximos.

Sí forma parte de él, porque haberle excluido por antisanchista hubiera sido un escándalo inadmisible, el único barón con mayoría absoluta que le queda al PSOE, el presidente de Castilla-La Mancha, Page, pero “normalmente le hacen el sándwich, le ponen en orden de intervenciones por delante y por detrás a ilustres sanchistas como Óscar Puente para atacarle”.

Esta vez puede ser diferente porque, por ejemplo, incluso entre los más sanchistas de la federación andaluces cunde la depresión tras el horrible resultado electoral del pasado 17 de mayo. Con una lideresa  María Jesús Montero que se ha cogido dos semanas de vacaciones -“desaparecida”, dicen- en medio de la negociación entre Juan Manuel Moreno Bonilla y Vox para encarar sin más problemas su tercera legislatura como presidente de la Junta, el miedo empieza a apoderarse de los 400 alcaldes del PSOE-A.

Quieren soluciones y un plan para reflotar una sigla histórica porque ven en riesgo no ya las diputaciones de Sevilla y Jaén, las únicas que le quedan al antaño todopoderoso socialismo andaluz -42.000 militantes, la tercera parte del total del PSOE- sino sus propias alcaldías en los comicios del último domingo de mayo en 2027.

Temen, como los ediles de otras federaciones, que Pedro Sánchez esté pensando en convocar un superdomingo, unir las elecciones generales a las autonómicas y municipales el mismo día, lo cual sería, dicen todos los consultados, “una catástrofe”. “Nos hundiríamos”, señala un regidor que no se cree lo que dijo el presidente insinuando que las convocaría antes o después, nunca al mismo tiempo.