Alberto García Reyes-ABC
- Algún día sabremos el contenido exacto de los ‘Pactos de Txeroki’ firmados con los hijos políticos de la serpiente
El PSOE está cumpliendo en su alianza territorial con el PNV la carta que Cerdán acordó con Otegi a cambio de sus votos en Madrid. La jugada a tres bandas es tan diabólica que sólo puede estar organizada por una partida de corruptos dispuestos a pasar la mano por el lomo a bestias como Gadafi, cuya hija ahora se dedica a dar charlas sobre «luchas personales y políticas de los presos políticos», invitada por Bildu, el socio más leal del sanchismo. Carasatorre, Setién, Gogeaskoetxe, Mújika Goñi, Olarra Guridi, Zelarain, Idoia Mendizabal, Troitiño o Makazaga Azurmendi, beneficiados en la tómbola de Cerdán y su socio de tropelías Antxon para llevar a Pedro Sánchez a La Moncloa, acumulan un par de miles de años de cárcel en sus expedientes penales mientras pasean entre aplausos por las calles vascas. Pero algún día sabremos el contenido exacto de aquellos ‘Pactos de Txeroki’ que el partido de los asesinados Fernando Múgica, Buesa, Juan María Jáuregui, Ernest Lluch o Joseba Pagazaurtundua firmó con los hijos políticos de la serpiente, ríase usted del ‘Pacto de Estella’, mientras levantaba un muro en nombre de la democracia contra políticos que nunca usaron pasamontañas. Esta ignominia sonrojará para siempre a quienes, como la vicepresidenta Yolanda Díaz, se afanan con servil empalago en encumbrar a Sánchez en el lado bueno de la historia. La historia dirá quién llevó a España de la ‘doctrina Parot’ y el espíritu de Ermua a la ‘vía Txeroki’. Tiempo.