Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Sánchez mantiene la calma buscando la forma de poder manipular la votación. Por más que se le dice una y otra vez que la urna tiene que estar a la vista de todos, él se niega y dice que se mantenga en la habitación adyacente. Y sin que hubiera un censo o una mesa electoral da paso a que empiece una votación oculta

El video de la reunión del Comité Federal del PSOE del 1 de octubre de 2016 es la perfecta bomba de explosión retardada. Hay que felicitar a The Objective por esta exclusiva. Y la primera deducción que hay que sacar es que cualquiera que sea la fuente que se lo ha filtrado al periódico tiene que ser alguien de mucha confianza para Pedro Sánchez porque hasta ahora lo ha guardado sigilosamente. Y si ahora ha decidido filtrarlo, esto indica que hasta en el círculo más cercano a Sánchez empieza a haber fisuras.

Lo que ocurrió hace diez años era un perfecto anticipo de lo que estamos viviendo y de lo que nos espera. Sánchez ignora a la persona con mando en plaza, la presidenta del Comité Federal y toma el micrófono aduciendo que es el secretario general del partido. A pesar de que como bien advierte Javier Lambán, ya no lo es. En medio del inmenso guirigay con gritos y lágrimas, Sánchez mantiene la calma buscando la forma de poder manipular la votación. Por más que se le dice una y otra vez que la urna tiene que estar a la vista de todos, él se niega y dice que se mantenga en la habitación adyacente. Se había pedido votación a mano alzada y los seguidores de Sánchez se negaron pidiendo votación secreta. Eso puede ser legítimo pero que el ser secreta implique retirar la urna de la vista de todos es inaceptable. Me recuerda a un alcalde de no diré qué pueblo de la provincia de Santander (Cantabria no existía) que en las primeras elecciones generales de 1977 repartía a los electores las papeletas en un sobre ya cerrado. Cuando uno le dijo que quería saber de qué candidatura era la papeleta el alcalde le espetó: «Pero ¿a ti no te han dicho que el voto es secreto?». Pues de ese nivel más o menos fue la bronca del 1 de octubre.

Sin que hubiera un censo o una mesa electoral Sánchez da paso a que empiece una votación oculta. Hasta su aliado Josep Borrell le dice que hay que votar a la vista de todos. Con enorme suficiencia Sánchez ignora todas las indicaciones de las autoridades del partido y pone en marcha una votación en condiciones que podía manipular.

Lo que muestra este video es la verdadera naturaleza de Sánchez. Un hombre que se cree por encima de todo. En 2016, por encima de las normas de su partido. Las pisoteó y ocultó el video en el que se graban todas las sesiones del Comité Federal. Como ha declarado Soraya Rodríguez, los que asumieron la dirección interina del partido nunca vieron el video porque la gente de confianza de Sánchez se lo llevó.

Con las pruebas de cargo desaparecidas Sánchez puso en marcha la campaña interna para derrotar a la socialdemocracia y sustituirla por el sanchismo. El sanchismo es un movimiento de extrema izquierda que quiere el poder a cualquier precio. Y eso es lo que llevamos visto desde 2018. Un partido que no tiene inconveniente en gobernar con los independentistas como lo haría con la extrema derecha si le dejasen mantenerse en la Moncloa. Que es su único objetivo vital.

Pero lo más grave es que esas imágenes que demuestran la perversidad y la amoralidad del que hoy es presidente del Gobierno las vio en directo toda la dirección del PSOE. Y buena parte de ella continuó a su lado con infinito entusiasmo. Hasta Borrell que le advirtió de que no intentara la votación oculta, siguió alineado con él después de que Sánchez pusiera en marcha esa votación ignorando las órdenes del Comité Federal.

Sánchez hizo eso porque sabía que en una votación limpia iba a perder. Como efectivamente ocurrió cuando finalmente hubo una votación transparente en contra de lo que él quería. Todos los que apoyan a Sánchez en su partido saben lo que allí ocurrió. También lo hemos sabido todos desde hace años. Pero la fuerza de las imágenes es muy superior a cualquier narración por buena que sea. Y esto demuestra la catadura moral de todo el PSOE de esta hora. No tengo constancia de una sola dimisión desde que se conoció el video el pasado jueves. Todos los que están con él creen que Sánchez lo hizo bien. Jalean sus trampas. Todos ellos son unos delincuentes. Todos.