Pedro Chacón-El Correo

A principios de esta semana nos enteramos del fallecimiento de Manuel Escudero, un personaje muy influyente en la historia interna del PSOE, que encabezó múltiples y decisivas iniciativas: la de coordinador del Programa 2000, la de pedirle a Felipe González que se retirara antes de las elecciones de 1996, por la corrupción que le rodeaba y, sobre todo, la de impulsor de la elección por primarias, primero la de José Borrell y luego tanto la de José Luis Rodríguez Zapatero como después, en el 2017, la de Pedro Sánchez, quien le puso a la cabeza de la Fundación Avanza, una especie de think tank económico del PSOE.

Desempeñó también diversos cargos de tipo económico y cultural (Deusto Business School, embajador ante la OCDE) y fue el primer director de la legendaria revista Cuadernos de Alzate. Había nacido en San Sebastián en 1946, así que, como quien no quiere la cosa, estaba a punto de cumplir 80 años.

Firmando como Manu Escudero, publicó un libro al inicio mismo de la Transición, en 1978, titulado Euskadi: dos comunidades, que para mí representó el inicio de mi preocupación por la política vasca. No entendí muchas cosas de las que leí ahí entonces, más que nada porque era muy joven y lo que pasaba a mi alrededor me superaba por completo. Pero las he ido entendiendo, creo, conforme lo iba leyendo una y otra vez. El título decía que aquí había dos comunidades, pero en el libro solo se hablaba de una: la nacionalista. La otra, la socialista, quedaba como lo otro, lo que no se veía ni se describía, supuestamente porque era desde ahí desde donde estaba pensado el libro. O así lo quise entender yo. La derecha vasca era el fascismo que se había ido con el fin del régimen de Franco.

El libro pretendía explicar lo que estaba pasando sin casi información solvente a mano para ello. Solo con dos autores de referencia. Uno era Beltza, que llenaba entonces los estantes de las librerías vascas. Cuando me enteré de que era un ginecólogo aficionado a la historia, nacido en Vitoria y llamado Emilio López Adán, me llevé una buena sorpresa. Y la otra referencia, en segundo lugar eso sí, era un autor que ya había publicado su libro seminal sobre el nacionalismo vasco, Juanjo Solozábal, al que todo el rato se le cita en el libro como Sorozábal.

Ese era el panorama de la gente más informada sobre la historia y la política vasca entonces. Existía un agujero tremendo respecto de lo que había pasado en nuestro último siglo. Es como si nadie supiera nada de nada. Por no saberse, todavía se ignoraba hasta que había habido un fuerismo liberal en el País Vasco. El fuerismo se asociaba solo con el carlismo o con el nacionalismo. El caso es que se terminó el terrorismo de ETA, como bien sabemos por Patxi López, y el País Vasco se ha quedado con una sola comunidad, justo con la única que Manu Escudero analizaba en su libro.