Gonzalo Araluce-Vozpópuli
- El traslado de ambas bases a Marruecos no es factible, pero plantean la gran oportunidad de erigirse en el gran aliado de Washington en la región
Los medios afines a Mohamed VI se han hecho eco de forma profusa en las últimas jornadas del choque entre Donald Trump y Pedro Sánchez por el uso de las bases militares de Rota y Morón de la Frontera; más aún tras saber que un senador republicano en activo ha urgido al presidente norteamericano a sacar de España las tropas. En Marruecos consideran que se abre una oportunidad para ganar un mayor peso estratégico con Washington, en detrimento de Madrid, si bien recuerdan las dificultades insalvables para acoger bases como las ubicadas en el sur peninsular.
“Algunos de nuestros aliados han decidido quedarse al margen en una lucha que no pueden permitirse perder”, sostenía el senador republicano Lindsey Graham en una entrevista para Fox News, al mismo tiempo que abría las puertas a “reconsiderar” el despliegue de Estados Unidos en Morón y Rota.
Una polémica en la que ya llueve sobre mojado. Porque cuando Sánchez se negó a aumentar el presupuesto de Defensa más allá del 2.1% —en claro desafío a Trump y a la OTAN, que pactó alcanzar el 5% en la próxima década— ya surgieron voces en Estados Unidos que exigían el traslado de las bases de Rota y Morón a Marruecos.
Fuentes diplomáticas y de seguridad consultadas por Vozpópuli sostienen las grandes dificultades que tendría un movimiento de este calado. Principalmente porque Marruecos no cuenta con ninguna base que reúna las infraestructuras navales y aéreas de Rota, pero también porque la base gaditana alberga el escudo antimisiles de la OTAN, que no podría ubicarse en un país ajeno a la Alianza.
A mayor abundamiento, el arraigo histórico y social de Estados Unidos en Rota y Morón facilita la presencia de tropas norteamericanas en el sur de España. Washington, además, ha aprobado en los últimos meses inversiones millonarias para mejorar las instalaciones en Rota.
La alianza militar EEUU-Marruecos
La prensa marroquí no es ajena a todas estas dificultades, dando casi por descartado cualquier traslado de ambas bases. No obstante, recalca las oportunidades estratégicas que se le abren a Mohamed VI tras los constantes choques entre Madrid y Washington; especialmente en materia de seguridad y defensa.
En los últimos años Marruecos ha invertido miles de millones en armamento estadounidense, incluyendo cazas de combate F-16V, helicópteros de combate Apache, misiles HIMARS o Stinger, entre otros. Estados Unidos se ha convertido en su principal proveedor militar, representando más del 60% de sus importaciones de armas en los últimos años, según datos del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI).
Música para los oídos de Marruecos, que mantiene una pugna con Argelia por convertirse en principal potencia militar en la región. Más aún teniendo en cuenta que ambos países mantienen serias disputas fronterizas, a la que hay que sumar los planes de soberanía para el Sáhara Occidental y la proximidad del Frente Polisario con las autoridades argelinas.
El Sáhara Occidental
De hecho, entre los grandes beneficios que Marruecos ha obtenido de su luna de miel con Estados Unidos es el reconocimiento de la Casa Blanca a los planes de Mohamed VI en el Sáhara Occidental. Algo que consiguió después de firmar los acuerdos de Abraham, los pactos auspiciados por Donald Trump para normalizar las relaciones de los países árabes con Israel.
Lo cierto es que Marruecos se ha convertido en un socio estratégico para Estados Unidos, actuando de dique de contención ante algunas de los principales desafíos que surgen en el corazón de África: desde grupos yihadistas hasta flujos migratorios incontrolados, amén de la creciente influencia de Rusia en el Sahel.
Esta alianza en materia de seguridad y Defensa se hace patente de forma anual en los macroejercicios militares conocidos con el nombre de African Lion, impulsados por Estados Unidos y en los que Marruecos desempeña un papel fundamental —como nación anfitriona los últimos años—.
Por eso, y ante los crecientes desencuentros entre Trump y Sánchez, la prensa marroquí insiste en la oportunidad que se le abre a Mohamed VI en el equilibrio de las relaciones con Washington; no para asumir las bases de Rota y Morón, pero sí para afianzarse como aliado estratégico en la región.