- Porque el Nobel a Trump formalizaría lo que ya está pasando, el regreso del péndulo. Y a ver si, cuando esté del todo a nuestro lado, agarramos el péndulo y lo dejamos quieto en el lado de la civilización de bases grecolatina y judeocristiana, que es donde tiene que estar
Solo hay un modo de compartir un premio Nobel: que se conceda ex aequo. Los Nobel pueden ser más o menos merecidos. Borges decía que no dárselo a él se había convertido en una costumbre escandinava, o algo así. Lo cierto es que el Premio Nobel de Literatura no solo se devaluó por no reconocer al autor de El Aleph. En realidad, desde que la muerte del argentino lo hizo imposible, el galardón ha seguido degradándose, guiado por criterios de cuotas. Horteras. Sin embargo, más arrastrado ha estado el Nobel de la Paz. Les ahorro la lista de los sacamantecas y farsantes a los que se les ha concedido porque creo que ya me molesté en elaborarla en su momento, y no es plan de repetirse. La prueba más clara de que el Nobel de la Paz se otorga sin ningún merecimiento es su concesión a Obama. Esa excentricidad no evitó el asesinato de Osama. Obama mató a Osama, no lo extrajo. Y todos lo celebramos. Ahora Trump extrae a Maduro con una higiene que para sí quisiera Don Limpio y la peña lo pone a parir.
Es curioso que la primera señal de corrección de esa deriva a ninguna parte del Nobel de la Paz haya sido su última receptora, MCM. Los méritos eran tales que solo a los muy perversos, y dentro de estos a los carentes de sentido del ridículo, se les ocurrió discutirlos. O sea, que al fin pudimos aplaudir la elección de un premiado con sincera admiración. Pero ahora ella quiere compartir premio con Trump. Solo por lo hecho, hasta ahora, Trump merece su propio Premio Nobel de la Paz. Sobre todo después de que MCM haya limpiado el galardón. Sería como oír las campanadas de cambio de era, y en vez de doce uvas tendríamos que comernos doce fresitas silvestres, nosotros y doce melones sin madurar, tipo pepino, los woke de todo el espectro político. Porque el Nobel a Trump formalizaría lo que ya está pasando, el regreso del péndulo. Y a ver si, cuando esté del todo a nuestro lado, agarramos el péndulo y lo dejamos quieto en el lado de la civilización de bases grecolatina y judeocristiana, que es donde tiene que estar.
No voy de tema. Decía que ahora mismo los tiempos están cambiando para bien. Y lo hacen tan deprisa que permiten concebir un Premio Nobel de la Paz, regenerado por MCM, para Trump. Cuando pase, aquí solo protestarían ‘Lo País’ y la ETA, digo Bildu. La podemia no, pues ya no existirá. La calderilla nacionalista hará lo que siempre ha hecho, ponerse del lado del poder. Y sucede que cuando estamos en ese proceso, MCM quiere compartir su premio con Trump, sin esperar al año que viene, cuando ya tendrían un premio cada uno. Sin embargo, la premiada tiene partidarios más machadianos que ella. Mientras MCM quiere honrar a Trump, ellos abominan de Trump en nombre de MCM. ¿Por qué no se callan?