Braulio Gómez-El Correo
- Los dos partidos que han sostenido con su apoyo al Gobierno de coalición durante esta legislatura, PNV y EH Bildu, muestran una tendencia ascendente en las encuestas
La última encuesta sobre intención de voto para las próximas elecciones forales del País Vasco sitúa al bloque de la derecha en la misma posición residual que ocupaba en 2023. En torno al 10%, con una tendencia descendente del PP vasco y un ligero aumento de Vox que, aun así, no le permitiría alcanzar el 3% necesario para obtener representación ni en Bizkaia ni en Gipuzkoa. Si el contexto político español afecta y contamina todas las arenas electorales, el beneficio que podrían estar obteniendo en Euskadi los dos únicos partidos que han combatido con mayor intensidad el sanchismo y al Gobierno español es nulo.
El PSE también registra una tendencia negativa en la última encuesta. La sensibilidad al deterioro de la marca PSOE a nivel estatal afecta a la fortaleza de los socialistas vascos desde tiempos inmemoriales. Si los dos partidos vascos que mantienen una relación más directa con los protagonistas de la tóxica polarización estatal muestran una evolución descendente, es porque pesa más el mismo saco en el que cabe la corrupción acumulada durante la última década de la democracia española que los escándalos que hoy sacuden al Gobierno de España y al PSOE.
Por el contrario, los dos partidos nacionalistas vascos que han sostenido con su apoyo al Gobierno de coalición durante esta legislatura muestran una tendencia ascendente en la encuesta. El PNV gobierna en prácticamente todas las instituciones y no aparecen síntomas de desgaste generalizado y mantiene su fortaleza en la mayoría de los territorios. EH Bildu, uno de los socios más leales del Gobierno de Pedro Sánchez, tampoco parece sentir los efectos de su protagonismo en la política madrileña si observamos su evolución al alza respecto a los resultados obtenidos en las últimas elecciones forales.
Los votantes nacionalistas vascos son más sensibles a lo que hace el Gobierno vasco que a la posición de sus partidos en Madrid. La valoración del Ejecutivo autonómico y del lehendakari es positiva y tiene una mayor capacidad de arrastre en las elecciones locales y forales que la política estatal. Por otro lado, a los dos partidos nacionalistas vascos les favorece la nueva estrategia de defensa del PSOE ante los últimos escándalos, que pasa por reconocer que en España la democracia no funciona en la práctica y que existen ofensivas judiciales que persiguen a personas, partidos y gobiernos por razones ideológicas.
Los partidos nacionalistas vascos que han apoyado por conveniencia al Gobierno español han conseguido simultáneamente rentabilizar el desprestigio de la política española y reforzar el carácter presuntamente diferencial de la democracia vasca. Esto también ayuda a explicar por qué el nacionalismo suma hoy en el Parlamento vasco el mayor peso de su historia y por qué las encuestas pronostican que incluso podría incrementarlo en el próximo ciclo electoral. Todo ello en la década en la que la dimensión territorial ha tenido menos relevancia en la competición política.