Editorial-El Correo
- El mensaje triunfal con el que Trump solapa su frustración por no imponerse a un desafiante Irán agudiza el estrangulamiento de Ormuz y la crisis energética
La crisis energética sin precedentes sobre la que alerta la Comisión Europea, con el peligro añadido de un desabastecimiento de combustibles, va camino de convertirse en una amenaza real a medida que se enquista el conflicto entre Irán y Estados Unidos. Donald Trump mantiene un mensaje pretendidamente triunfal sobre Ormuz en un intento por solapar su frustración por no poder doblegar al régimen iraní, que eleva el desafío con un provocador anuncio para cobrar peajes en el estrecho en función de la carga. A pesar de la tregua y de los presuntos «acercamientos» entre las dos partes enfrentadas desde hace más de dos meses, la paz a la fuerza que pretende EE UU se resiste en la región y con ella, la necesaria estabilidad para que la economía vuelva a fluir con normalidad. Que el pulso continúe es un lastre en ese corredor estratégico.
La alerta lanzada por el comisario de Energía de la UE se sustenta en el encarecimiento de la factura energética en más de 30.000 millones de euros desde el inicio de la guerra. Pero revela también las profundas consecuencias de la escalada bélica en Oriente Medio y del peligro de colapso económico en medio mundo. La diversificación de proveedores llevada a la práctica por Europa no ha sido capaz de eliminar el riesgo de desabastecimiento. Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, la Unión se vio obligada a modificar sus fuentes de suministro para no depender en exceso de los gasoductos de Rusia y amplió su cartera de socios a Noruega y Estados Unidos, entre otros países. Ni siquiera este nuevo mapa le ha permitido la ansiada autonomía porque la crisis se ha extendido al sector de las aerolíneas, temerosas de la falta de queroseno y del encarecimiento de sus precios. Aunque es una medida abierta a la especulación, el recorte en las líneas comerciales anunciado por las empresas puede golpear de lleno al turismo, si el bloqueo en Ormuz se prolonga hasta el verano. Y ahí España, pese a las prevenciones adoptadas por su Gobierno, se colocaría en el ojo del huracán.
El pulso que libran EE UU e Irán sobre Ormuz, con la amenaza cierta de recrudecer el cruce de hostilidades, confirma la fuerte dependencia del mundo a los combustibles fósiles, a pesar de los esfuerzos por impulsar la transición energética y la descarbonización. Y demuestra que la errática estrategia de Trump y el régimen de los ayatolás, cuyo programa nuclear añade incertidumbre a la escalada, son factores de fuerte inestabilidad internacional.