Ignacio Camacho-ABC

  • «Septiembre del 27. Llegará o no, porque hay muchos factores que no están en sus manos, pero ése es el calendario»

«Minusvaloramos a Pedro. Vosotros los periodistas, la derecha política y sociológica, incluso la izquierda crítica que aún sigue confiando en la posibilidad de un relevo. Creemos conocerlo pero nadie parece darse cuenta de que él ha identificado mejor que todos nosotros el cambio de mentalidad propio de este tiempo y ha aprendido a explotarlo en su provecho». Habla uno de esos socialdemócratas en la reserva que podrían haber firmado el manifiesto de Jordi Sevilla si no prefiriesen el silencio. «Toca esperar, ahora no es el momento, somos abrumadora minoría y nos recibirían a gorrazos si apareciésemos en una Casa del Pueblo. Y te anticipo que la espera puede ser bastante más larga de lo que suponemos».

«Mientras la mayoría del país está pensando en Adamuz y apostando a que no llega al verano, él está ya aplicado en la reconstrucción del bloque de investidura resquebrajado. Y no le va mal. Ha acercado a Podemos, ha amarrado al PNV y disminuido el peso parlamentario de Junts con la renuncia de Ábalos a su escaño. No tengo información pero tampoco muchas dudas de que haya habido un pacto a través de intermediarios. Y ojo, que el traslado del sumario a la Audiencia afecta también a Cerdán, que es la clave del caso, la que de verdad importa para mantener los secretos de la financiación de partido a salvo. A Ábalos lo condenarán probablemente por las mascarillas, cuyo juicio está fijado, pero la instrucción del meollo corrupto irá para largo».

«El siguiente paso son los Presupuestos. Para eso sí necesita a Junts, y el Gobierno se ha puesto en ello. Están negociando, no sé si con Zapatero por medio. Si los llegan a presentar será porque se han asegurado de que hay suficiente agua en la piscina para zambullirse sin riesgo, y si no hay acuerdo seguirán tirando decreto a decreto. Pero como los aprueben, y es una hipótesis verosímil, estirarán el mandato hasta el final y además le darán una baza electoral potente a María Jesús Montero, que hoy por hoy está vendida frente a Juanma Moreno. Insisto: a Sánchez no se le puede analizar desde convenciones políticas normales: las ha arrumbado como esos muebles viejos de las casas de los abuelos».

«Y una cosa más te digo, y esto sí lo sé bien: el horizonte es septiembre de 2027. En Moncloa han hecho cálculos y estudiado la facultad legal, que existe de hecho, de dilatar el calendario. Llegarán o no, porque hay muchos factores que no están en sus manos, pero ése es el plazo que andan manejando. Estamos hablando de alguien que no sólo carece de reparos morales, el insensato sin escrúpulos que dijo Antonio Caño, sino de un yonqui del poder capaz de sortear cualquier mecanismo de control democrático. Si no se entiende esto es imposible descifrarlo. Así que no hay manifiestos que valgan, eso son fórmulas de un tiempo acabado. Sólo Alfredo se dio cuenta de que con este tío no valen los análisis clásicos…»