- Fue en el programa Horizonte. Otros espacios no me importan, solo son propaganda. Pero de este esperaba otra cosa. Bien, parece que las reglas han cambiado y que ahora todo vale. Vale
Estarán satisfechos en el ecosistema mediático de la derechona con su campaña, que no se acabó el viernes. Estarán orgullosos de haberla alargado hasta el último minuto de ayer, dejando llamadas al voto (pero sobre todo al no voto) colgadas como el que no quiere la cosa. El terror de los marionetistas se transmitió a las marionetas. No era suficiente con publicar ilegalmente llamadas al voto para un partido; lo fundamental era que no votasen a otro partido. ¡Absteneos antes de incurrir en eso! En la cabeza de los marionetistas, la derecha son ellos y lo demás es un lamentable error a corregir. Sin disimulo, aspiran a la desaparición de aquel que, desde fuera de la izquierda, señala sus contradicciones, incumplimientos y mentiras. Porque fuera de la izquierda solo caben ellos; deben tener un derecho natural al voto de los que no queremos dárselo, por lo visto.
Bajeza entra bajezas lo de las últimas dos semanas. El tercer partido de España nunca está representando en los grandes medios, pero no hay tertulia que no cuente con la insignificante extrema izquierda. RTVE, como sabemos, ha alcanzado formas tan extremas de sectarismo que ya es una caricatura. Tanto descaro les perjudica, creo, pero la izquierda no viene a cuento aquí; vive en un universo paralelo donde se inventan agresiones y denuncian desde el odio el odio. O el ‘jodio’. No, lo infame, lo imposible de justificar, lo que ha liquidado cualquier forma de respeto a una sociedad que los medios deberían tratan de reflejar, es que la derechona socialdemócrata compagine el borrado del tercer partido de España con la sobreexposición de personas cuyo interés radica en su expulsión o marcha de aquel.
Largarse o que te larguen de la organización a aniquilar es cosa mágica. De entrada, te conviertes en liberal. Acto seguido, los grandes medios que jamás te habían hecho el menor caso ven en ti a un tipo interesantísimo, imprescindible para formar opinión, merecedor de continua cobertura. Antes no se acordaban ni de tu nombre; si acaso para burlarse o para llamarte fascista. Ahora te respeta tanto la ‘peperada’ que implícitamente reconocen un espacio que no es suyo ni de la izquierda. Pero, sobre todo, que no se puede votar. Porque el sentido de esta anticampaña es que no se vote al tercer partido.
Sin embargo ¡ay de aquel que disienta del viejo partido turnista de las renuncias! ¡Aquí solo vale rebotarse con el partido joven! Si abres aquella puerta, los moderaditos centrados se tornan hienas y van al asesinato civil. He visto a periodistas, de cuyo compromiso con la verdad jamás había dudado, lanzando sin contrastar repugnantes mentiras ‘ad hominem’ recién empaquetadas por Génova. Y lo que es mucho más triste, al punto de dibujar para mí una raya en el suelo, no rectificar. Fue en el programa Horizonte. Otros espacios no me importan, solo son propaganda. Pero de este esperaba otra cosa. Bien, parece que las reglas han cambiado y que ahora todo vale. Vale.