Miquel Giménez-Vozpópuli

  • Si el juez Pedraz imputa a todo el partido nadie podrá ya hablar de casos aislados, de conductas personales

Dejando aparte las dudas epistemológicas sobre lo que significan las iniciales P.S. encontradas en papeles comprometedores y de que muy bien pudieran ser no de quién ustedes piensan sino de, yo qué sé, Plásticos Sanforizados, Piensos Suculentos o Pikanten Sobrasaden, centrémonos en lo cierto. Y eso está imbricado íntimamente en la decisión, qué sopesa en el momento de escribir esto, del juez Pedraz que plantea imputar al PSOE como organización criminal acusada de desviación de fondos públicos y amparar una red delictiva estable.

Es decir, la mafia pero dirigida desde las instituciones. Bien podía decirlo uno de los capos más famosos de todos los tiempo, don Salvatore Riina: “Se habla mucho de la mafia siciliana, pero la mafia auténtica se reparte entre Milán y Roma”. U Capu di Capi sabía muy bien lo que decía. Donde hay que buscar el origen de muchas cosas es en los lugares donde reside el poder. Eso mismo le advirtió su hijo al tristemente asesinado general de los Carabinieri Carlo Dalla Chiesa. “Si combates a la mafia te convertirás en el blanco de la mitad de los políticos de este país”. El hijo, Nando Dalla Chiesa, acusó formalmente a algunas importantes personalidades de la Democracia Cristiana italiana de aprobar el asesinato de su padre. No es ningún secreto decir que las listas electorales de la DC en Sicilia se elaboraban a medias entre la Mafia y el Obispado.

Cabezas de turco

Aquí se da una circunstancia muy compleja pero que, a su vez, guarda ciertas semejanzas. Todo lo hecho por el sanchismo, que es mucho, no podría haberse llevado a cabo sin la colaboración o, al menos, el silencio cómplice de muchos estamentos sociales, empezando por las grandes organizaciones empresariales y pasando por la Iglesia. De ahí que yo crea que la última línea de defensa de estas gentes sea la misma con la que amenazó Pujol en su día: “Si sacudimos el árbol, caerán muchos nidos”. A él le ha salido bien y nada impide que a los que podrían acabar siendo imputados como organización criminal no vaya a sucederles lo mismo. Habrá que sacrificar algunas cabezas de turco y pagarán el pato los tontos que se creyeron que mandaban siendo solo los chicos de los recados.

¿Qué sucederá con los que de verdad orquestaban el tinglado? Esa es la gran incógnita, presunta como todo lo que rodea a esa posible imputación, como esas enigmáticas siglas, P.S., como fue en su momento aquel M. Rajoy, como acaba siendo siempre en España la verdad a la que llegas a la cumbre. Una cosa es indiscutible. Si el juez Pedraz imputa a todo el partido nadie podrá ya hablar de casos aislados, de conductas personales que rechazamos, del famoso yo no conozco a ese señor, en fin, de todas esas excusas baratas que no convencen ni a los más cafeteros pero que se dicen porque si no, ya me dirán que van a hacer. ¿Confesar públicamente? Eso no lo veremos ni jartos de vino. In vino veritas, por cierto. Quizá habría que enviar a Ferraz algunas cajas de buenos vinos…