Teodoro León Gross-ABC
- Tratan de salir del marco de Adamuz buscando polémicas ruidosas a golpe de narrativas oportunistas. Se les huele el miedo
Al sanchismo se le están viendo, contra pronóstico, las costuras. Su coreografía de las últimas horas delata que hay pánico. Los maestros del relato, persuadidos de que la narrativa política es una guerra de trincheras que ellos van a ganar siempre, de pronto se están viendo acorralados tras la tragedia de Adamuz, donde se desvanece la idea de la fatalidad accidental y se abre paso la percepción de una gestión incompetente bajo la sombra de la mentira y el eco de la corrupción. Y han activado la maquinaria para sacar el foco de ahí, precipitando el decreto de regularización, regresando al filibusterismo parlamentario ómnibus… y paralelamente han llevado a Óscar Puente a Moncloa, para que el supervillano de Twitter escenificara su luto y se reconciliase con las víctimas recitando impúdicamente un paquete de ayudas millonarias. Va de suyo que son ayudas justas, aunque después se demoren años como en La Palma y tantas otras catástrofes, pero la urgencia apremiaba para evitar que el jueves en el funeral de Huelva se oigan esos mismos gritos que ellos jalearon en Valencia para que atronaran con cruda claridad.
Aquí se trata de ir al escenario moral del Bien contra el Mal para envilecer a la ‘fachosfera’ bajo los focos de la actualidad. El decreto de la regularización de medio millón de inmigrantes es una medida de gran aceptación, que ya tuvo el voto del 90 por ciento del Congreso, pero ahora se desentienden de los diputados y se le da a Podemos como un triunfo particular, dentro del mercadeo persa de equilibrios para asegurarse a la vez su voto a las competencias de inmigración para Cataluña. Así se renuncia al consenso y se aseguran de que esto acabe en los tribunales entre el ruido de la bronca. Este es el juego: vender ‘los fachas contra los inmigrantes’. Y esto mismo sucede con las pensiones, coladas de matute en un decreto ómnibus para ir al choque a sabiendas de que ningún partido liberal-conservador podrá aprobar las veleidades okupas. Ya tenían preparado el titular desde el amanecer: «El PP vota hoy contra la revalorización de las pensiones…». Es falso, claro está, porque el PP ya ha anunciado que votará a favor, pero de las pensiones, no del ‘pack’ Frankenstein.
Esto es política ficción, con una lógica simple. «El objetivo de la ficción política consiste en modificar la percepción de los hechos con una suerte de hipnosis narrativa», escribe Luis María en ‘La fuerza del relato. Cómo se construye el discurso ideológico en la batalla cultural’. El pánico en Moncloa les ha urgido a tratar de salir del marco de Adamuz buscando polémicas ruidosas a golpe de narrativas oportunistas. Se les huele el miedo. Quienes tantas veces han gritado «¡asesinos! ¡asesinos!» a sus rivales, y han maniobrado para revolver a las víctimas contra ellos, temen verse esta vez en esa clase de paredón moral. Han podido suspender el homenaje de Estado, pero temen verse retratados en el funeral religioso.