Editorial-El Correo

  • El veto impuesto por la Korrika a CC OO es una reprobable decisión de efectos excluyentes sobre el necesario avance de la lengua vasca

La Korrika se ha colocado un palo en su propia rueda justo cuando arrancaba por su inasumible decisión de excluir de la carrera a una parte de sus integrantes. Imponer un veto a la participación de Comisiones Obreras es una decisión como mínimo arbitraria e inoportuna que merece ser reprobada por el excluyente mensaje que lanza sobre el euskera, en un momento además de esfuerzo colectivo para aumentar sus adhesiones con paso firme. Es un gesto discriminatorio que perjudica la imagen de una campaña concebida para ganar en pluralidad y que lastra la enorme tarea aún pendiente de ampliar el uso de la lengua vasca desde una vocación abierta, sin partidismos ni sesgos de ningún tipo como los todavía presentes símbolos en favor de los presos de ETA.

Las excusas utilizadas por la dirección de esta iniciativa, organizada por AEK, para apartar al sindicato por sus profundas discrepancias en la gestión lingüística de las oposiciones no justifican en modo alguno el «apartheid social» con el que ha querido castigar a CC OO, al que acusa de «obstaculizar» la normalización por haber recurrido algunas OPE que exigían un conocimiento «desproporcionado» del idioma. Los requisitos para ocupar una plaza en el sector público están regulados en un decreto aprobado en 2024 por PNV y PSE, socios en el Gobierno vasco y en las principales administraciones de Euskadi. Por tanto, hay una ley que puede ser recurrida si cualquier agente considera que se incumplen derechos y obligaciones, en este caso laborales, y unos tribunales de Justicia capacitados para dirimir un eventual conflicto de intereses. Es en ese terreno donde se deben librar las diferencias, acompañado por el dialogo abierto entre instituciones y partidos para reformar la legislación, hoy sometida a una negociación entre jeltzales y socialistas de incierto desenlace.

La exclusión que han impulsado los responsables de la Korrika, y asumida sin apenas críticas o de forma entusiasta por sectores del sindicalismo y partidos nacionalistas, es un lamentable paso atrás en la defensa de una lengua que debe evitar la confrontación para hacer valer el lema de esta 24 edición, ‘Euskara gara’. El PSE, que ha renunciado a que intervengan sus cargos en la carrera en solidaridad con los afectados por esta muestra de «intolerancia», y Comisiones han llamado acertadamente a sus afiliados y simpatizantes a seguir participando para no perder el testigo de un patrimonio común de los vascos.