La Razón daba ayer una noticia que calificaba a Pedro Sánchez como el gobernante más miserable que ha tenido España, al pactar con EH Bildu eliminar a ETA del registro europeo de organizaciones terroristas creado en 2001 tras los atentados del 11-S. Pero Consuelo Ordóñez piensa que lo peor de lo peor es Isabel Díaz Ayuso, la derecha abertzale en su criterio.

En realidad, en esto también Pedro Sánchez es un gregario de Pablo Iglesias: chupa rueda. Fue Iglesias el primero que borró al FRAP de su consideración universal de organización terrorista borrando por lo tanto los antecedentes como terrorista de su padre, que había militado en ella. El mismo Iglesias había convertido en instrumento amoroso la herramienta asesina con la que Ramón Mercader le rompió el cráneo a Trotski: “Besos y piolets, pezqueñines”.

ABC luce hoy Tercera de lujo. Javier Gómez de Liaño alerta sobre la quiebra que se cierne sore el Estado de Derecho. Y construye la tribuna sobre una cita inapelable del Rey en el XXVI Congreso Mundial del Derecho: “Sin democracia, el derecho no sería legítimo; pero sin derecho, la democracia no sería real”. Ciertamente.

Ayer publiqué una columna en The  Objective en la que daba un repaso a la estupidez de nuestra izquierda con algunos ejemplos clamorosos de los últimos días. Destacaba la acogida entusiasta que dispensaron al delincuente Álvaro García Ortiz en el Ateneo de Madrid: 150 juristas, decía la SER: “García Ortiz reaparece en un acto donde 150 juristas defienden  su presunción de inocencia”, lo mismo que dijo Nicolás Sartorius Alvarez de las Asturias Bohórquez en su intervención. ¿La presunción de inocencia de un fulano condenado en firme por el Tribunal Supremo?

Mi querido amigo Pedro Ugarte, uno de los mejores escritores del País Vasco, sancionaba: “Es una vergüenza. Como licenciado en Derecho siento aún más vergünza viendo a todos esos siervos, incapaces de defender, aunque sea a regañadientes , la ley a la que sieven. Sacaron una plaza de fiscal o juez, pero deshonran la carrera que estudié”.

Otro idiota es el actor Oscar Jaenada que a propósito de las jornadas que se le han malogrado a Pérez Reverte sentenciaba que el artista de derechas no exu¡iste y expresaba un deseo que remataba con blasfemia: “¡A ver si volvemos al 36!” y añadía que no vive en Mdrid para no cruzarse con tantos fascistas,

No podemos olvidar en esta relación a Julia Otero que contó el fracaso del Gobierno con el decreto-omnibus que camuflaba la actualización de las pensiones con otras 21  medidas que nada tenían que ver con el asunto. Ella lo explicaba así: “Hemos visto a las derechas dar una patada el Gobierno en el culo de los jubilados”. La bella Otero ignoraba un hecho que conoce toda España: que Pedro Sánchez  convocó una rueda de prensa para acusar de lo mismo que Julia no a las derechas, como dice ella, solo al PP, pero lo hizo tres horas antes de la votación en el Congreso y en el vídeo se veía la hora de la grabación en su reloj de pulsera: la una de la tarde. La votación fue a las 3:30. Tal vez Julia Otero debería aclarar quien quería dar una patada en el culo de quién.

Finalmente destacaba la revelación de Luca Costantini en The Objective, dando cuenta de un nuevo movimiento juvenil de izquierdas, GKS (Gazte Koordinadora Sozialista) que quiere remediar la barbarie de la oligarquía con la igualdad universal del comunismo. Tal como suena. El sábado convocaron una manifestación en Bilbao a la que asistieron 6.000 personas.

Naturalmente, no podía faltar el regalo dominical de Gulliver que lleva propina.un Ovillejo sobre el homínido ministro de Transportes:

¿No os parece que ya vale?

¡Tú dale!

¿Qué merece quien te engaña?

¡Caña!

¿A quién señala la gente?

¡A Oscar Puente!

Está la calle caliente,

Como el tipo no dimite

Todo el mundo me repite:

¡Tú dale caña a Oscar Puente!