Comentabas antes el notable esfuerzo del columnista Pedro Simón para criticar el término ‘invasores’ para los invasores de Ceuta. Caprichos de El Mundo. Ricardo hace en la página 6 un chiste manifiestamente mejorable. Pedro Sánchez habla en la ONU y una voz del público grita: “¡Begoña Gómez esconde armas de destrucción masiva en su boudoir de La Moncloa!” y otra voz pregunta: “¿Quién dejó colarse al juez Peinado?” En fin, esto es lo que hay.

Juan A. Megías hacía un razonamiento cabal en X: Si las cloacas del PSOE han sido capaces de encargar a un narco que le dé un sustillo a la jueza del hermanísimo, o que directamente la elimine, o pedir a mafiosos que le entreguen la cabeza del teniente coronel Balas, jefe de la UCO, ¿qué no harán con los infelices que sean elegidos jurados en la causa seguida contra la pichona? Miedo me da.”

Estaba ayer Irene Montero, uno de los casos más relevantes de desprejuicio intelectual en la política española, al frente de una manifestación contra el desahucio de una anciana de 87 años, Maricarmen. La criatura se enfrentó al cordón policial gritando: “Soy eurodiputada”, a lo que el agente de Policía replicó: “Me da igual; es una ciudadana como el resto”.

Sánchez se pronunció sobre el asunto desde Nueva York en favor de Maricarmen y responsabilizando de su desahucio al alcalde de Madrid y, naturalmente, a Ayuso. Él pretende ser la némesis de Trump, pero en realidad su duelo es siempre con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Lo de esta anciana, que llevaba 71 años viviendo en esa casa, es un problema humano, pero hay que hacer dos salvedades: Ella vivía en un piso magnífico por el que pagaba un alquiler muy por debajo del mercado, gracias a las rentas antiguas del franquismo, que congelaban los alquileres y prorrogaban de manera indefinida los contratos. La disposición que ha permitido el desalojo de la anciana la aprobó el Gobierno del PSOE en 1985, mediante la Ley Boyer y la ratificó en la Ley 29/1994 de 24 noviembre en el último Gobierno de Felipe. Por otra parte, Ayuso y el alcalde de Madrid le ofrecieron una alternativa de vivienda que ella rechazó.

El Aguijón reproducía ayer un soplamocos espectacular de Ester Muñoz a Félix Bolaños, que había propuesto: “Dejemos trabajar a la justicia”, a lo que replicó la portavoz popular: “Dejemos trabajar a la justicia, pero llamemos al clan de Badajoz para que elimine a la juez Biedma para que elimine a la juez Biedma a cambio de cerrar sus causas judiciales”. Titular del editorial de OKDiario: “En Argentina no votaban solo los nietos del exilio, sino los exiliados muertos”. Gradación se llama la figura: antes ya había conseguido el PSOE que le votaran los tontos.

Nuestro querido Pedro Corral cuenta más sobre la Ley de Nietos: El Gobierno republicano había prohibio la salida de España de los varones  entre los 20 y os 45 a, todos mivilizados bajo la amenaza de ser considerados desertores. La prohibición se rebajó en 1939 a los 17 años y se anularon en 1937 las exenciones del servicio militar para españoles en el extranjero.

Así las cosas, La Ley de Nietos puede dar lugar a que descendientes prófugos que se negaron a volver a España para  luchar `ppr la República obtengan 90 años después la nacionalidad española de manos de Pedro Sánchez.

Francina Armengol expulsó del Congreso a la diputada Ana Vázquez por haber mostrado un spray de gas pimienta para ejemplificar lo que tienen que llevar las mujeres en Ceuta para protegerse. Había un precedente: en julio de 1934, Indalecio Prieto sacó su pistola en las Cortes para amenazar al diputado de la CEDA Jaime Oriol de la Puerta. El líder socialista dijo que había visto a un diputado de derechas con un arma en la mano y no hubo una Francina Armengol que lo echara del hemiciclo. Feijóo ha protestado, con razón, porque un espray como el descrito no es un arma. Vamos a ver si lo explicamos para que esta jumenta pueda entenderlo. Las ceutíes pueden llevar un espray pimienta, pero no pueden llevar una pistola como Prieto. Claro que el PP siempre se las arregla para enmerdar casi todo lo que toca. Ana Vázquez salió del hemiciclo y dio el espray a un majadero del PP que quiso vaciarlo en los lavabos. Hubo que aislar tres baños, una cafetería y una cocina y requirieron asistencia médica una docena de personas.