Quienes suscribimos esta declaración deseamos manifestar nuestro profundo desacuerdo con el contenido del comunicado emitido por el Rectorado de la UPV/EHU en relación con el acto político de Vox previsto para el lunes 23 de febrero en las inmediaciones del Campus de Álava.
En primer lugar, queremos denunciar la hipocresía de una dirigencia que llama a oponerse obligatoriamente, cordones sanitarios mediante, a una rueda de prensa autorizada de un partido político legal, cuando permite que grupos ultranacionalistas campen a sus anchas en nuestros centros, los llenen de pintadas y carteles agresivos, lancen botes de humo en sus pasillos e interrumpan el desarrollo normal de las clases cuando así lo deciden, sin que medie reacción clara frente a esos desmanes.
Invocar los principios fundamentales de la Universidad frente a un acto externo a ella, como se reconoce en el propio comunicado, debería conllevar más bien una reflexión en torno a la permisividad interna con respecto a actividades que ponen en jaque esos mismos principios y que son, sin embargo, justificados en nombre de la libertad de expresión, precisamente esa que se niega a quienes profesan idearios de otro signo. Si es cierto que el Rectorado está preocupado por el totalitarismo, no tiene más que mirar dentro de casa y adoptar medidas efectivas para que no prolifere.
En segundo lugar, rechazamos de plano la decisión de cancelar las clases presenciales del lunes y sustituirlas por sesiones virtuales. Se trata de una medida que, pese a estar alineada con el tono –disparatado y un tanto histérico– del comunicado, no se sustenta en ninguna amenaza real para la convivencia que no sea la que puede representar la respuesta anunciada por las asociaciones ultranacionalistas de estudiantes y algunos sindicatos. El respeto debido a nuestra actividad académica, más allá de toda inclinación ideológica, requiere simplemente prever y solicitar los medios adecuados de seguridad para que las clases se puedan impartir con normalidad.
Por todo ello, queremos expresar nuestro malestar con la actitud autoritaria y las decisiones que la dirección de la Universidad ha tomado a raíz de la convocatoria de Vox. Los problemas de convivencia democrática que pueda tener –y los tiene– la UPV/EHU nada tienen que ver con ese acto político puntual: los generan a diario grupúsculos radicales que se benefician de la inacción o, peor, la tolerancia de quienes en teoría deben proteger y fomentar esa convivencia que recogen los Estatutos de nuestra Universidad.