Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Comprendo que el expresidente esté preocupado por el futuro penal de sus hijas Alba y Laura Rodríguez Espinosa. Pero ellas están exactamente donde las ha puesto su señor padre. Si él está tan seguro de ser inocente, sus hijas lo serán igualmente

Ayer tuvo José Luis Rodríguez Zapatero su primera comparecencia ante el magistrado José Luis Calama que es quien ha instruido la causa en la que se le acusa de varios delitos de corrupción. Nos cuentan que está especialmente preocupado por cómo puede afectar esta causa a sus hijas y a su mujer. A nadie puede sorprender que así sea. A mí me llama especialmente la atención el caso de sus hijas.

Como todos sabemos ya, sus dos hijas tienen una empresa que fue registrada por la Policía y de donde sacaron documentación. Y esa empresa fue empleada en transacciones económicas con Análisis Relevante, sociedad que recibió pagos, por servicios cuando menos sospechosos. Quizá recuerden ustedes que cuando Alejandro Entrambasaguas filmó a Sánchez y Julio Martínez corriendo por el Monte del Pardo a principios de diciembre pasado Sánchez aseguró que «Julito» es un amigo suyo. Un amigo que da negocio a la empresa de sus hijas. Yo no tengo nada que objetar, aunque parece que la Audiencia Nacional sí tiene sospecha de esas actuaciones.

Lo que sí quería señalar es que no parece que a nadie le haya llamado la atención el nombre de esta empresa que, según su propia descripción corporativa, se dedica a la publicidad, la creación de contenidos, el marketing digital, los «esports» (competiciones de videojuegos) y proyectos multimedia. What The Fav es un nombre que fonéticamente en inglés es casi idéntico a What the fuck. Expresión muy soez y muy común en Estados Unidos y algo menos en el Reino Unido. No se puede traducir literalmente, porque sería algo como «Qué joder» o «Qué polvo» y esas son expresiones que no se utilizan en castellano o al menos no con el mismo sentido que tiene la inglesa original. Su traducción metafórica me atrevería a decir que puede ser, indistintamente, «¡Qué cojones!» o «¡Qué coño!» con perdón y dependiendo desde qué perspectiva se mire. Qué se puede esperar de estas dos mujeres. De comparecer de góticas en la Casa Blanca a esto sólo hay un paso. Y yo diría que menor.

Comprendo que el expresidente esté preocupado por el futuro penal de sus hijas Alba y Laura Rodríguez Espinosa. Pero ellas están exactamente donde las ha puesto su señor padre. Si él está tan seguro de ser inocente, sus hijas lo serán igualmente. No pueden ser culpables de nada si el origen de su acusación es declarado finalmente inocente. Y no parece que What The Fav tenga nada que ver con las joyas de Zapaterina la Grande.

El comunicado que hizo público ayer el expresidente tras su primera comparecencia ante el magistrado sólo pide un acto de fe en quienes lo han tenido como un abanderado de no se sabe qué ética. A estas alturas no es poco. Pero le aconsejo que se fije en la intervención del todavía presidente del Gobierno en la sesión de control al Gobierno mientras él comparecía ante el juez. Alberto Núñez Feijóo preguntó con dureza a Pedro Sánchez si todavía sigue creyendo en su inocencia. Sánchez no contestó. Un par de días más y se referirá a su antaño héroe de la ética como «ese señor del que usted me habla».