José Alejandro Vara-Vozpópuli
- El Gobierno lanza una serie de iniciativas de utillería para amortiguar su hundimiento en las encuestas y el abatimiento en sus filas
Este es un país de pícaros y golfos, se escuchaba en las zahúrdas del sanchismo. Todos los políticos roban, todos se lo llevan, somos latinos, aquí se aplaude a los ‘avivados’, como dicen los porteños. La corrupción no pasa factura. Ábalos es un Torrente de la vida que nadie empareja ya con el Psoe. Koldo ni siquiera tuvo un cargo orgánico, un don nadie. Se encargaba de las putas. Cerdán ha desaparecido, no abre la boca, se ha esfumado. El problema lo tiene el PP, con un líder melifluo y menos proyecto que Xabi Alonso. No mete un gol ni a puerta vacía. Lo de los babosos, bueno, eso era peligroso pero se ha aislado el caso Salazar, el de la bragueta en la jeta de las funcionarias, y además, las militantes socialistas se pirran por Pedro, está claro que el charismo no cambia de bando. El voto de la mujer progresista sigue en el bote.
El subidón de la derecha
Los árboles siempre son más verdes en su descripción que en su verdor. Pessoa. La cantinela de Moncloa y la matraca de las cotorras sincronizadas desafinan. La realidad les ha aplastado la cara. Los sondeos de este fin de semana (y los que manejan en el ala oeste de Moncloa) son implacables y unánimes. El PSOE no llega a 110 escaños, y bajando, y el centroderecha se queda con dos tercios de los escaños del Congreso. Y subiendo. Quizás la corrupción golpea más fuerte de lo que algunos pretendían.
¿Cómo se frena esto?, le preguntará un Sánchez desquiciado (ojo que se encuentra en avanzado estado de ira panteriforme) a Diego Rubio, su escrutador del horizonte demoscópico, su especialista en la ética del bulo, un gran ilusionista del engaño y la patraña. “Hay que hacer política”, se respondía el domingo la prensa del movimiento. Hay que pegar un volantazo, con lo de Trump ya no basta, la política internacional no moviliza, Gaza duró tres días y aquello de Eurovisión, qué ridículo.
Ahora resulta que la chistorra tizna, que la corrupción penaliza, que el saqueo del erario pasa factura. En resumidas cuentas, que el tinglado de la antigua farsa se hunde. Es el problemón es cómo se hace política sin presupuestos, sin mayoría parlamentaria, con el partido descuajeringado y sin un capataz en Ferraz que ordene a la tropa. “Hay que inundar el campo con debates políticos, alejarnos del machaconeo de los tribunales y del koldismo”, chamullan los estrategas de la causa. Y se ponen a ello. Primero, llamar a Feijóo para que comparezca en Moncloa. Así se enervan los de Vox, que ya lo han hecho, se siembra de dudas al PP y ya hay otro lío montado. A eso le llaman ‘buscar escenarios alternativos de polémica’.
Puñalada a los candidatos del PSOE
Intentan también agitar la refinanciación autonómica, algo abstruso y de difícil venta, pero con la que se pretende señalar a las regiones gobernadas por el PP, que rechazan los millones que les entrega MJ Montero, tan generosa. El problema es que el obsequio lleva en la tapa la foto de Junqueras. Una puñalada a los candidatos socialistas que enfrentan endiabladas contiendas electorales las próximas semanas. “No importa, mejor debatir sobre el dinero que le damos a los catalanes que hacerlo sobre Ábalos”, responden los sabios asesores. Se trata de simular que Sanchez gobierna, de hacer que hace, que tiene agenda, que protagoniza actos, que se desvive por la gente, que sale en las fotos, que no para. Ahí le has dao. Tras la instantánea en Palacio con el gordinflas catalán, que costó 5.000 millones a los españoles, llega la foto en las obras de un barrio en Madrid.
El presidente y unos ministrillos se disfrazaron de operarios, con chaleco amarillo y casquete y posaron como unos panfilotes ante una excavadora en la operación Campamento, iniciativa que se demora ya desde hace cuarenta años. Es la vivienda, estúpido. Casi ocho años en el Gobierno y no han movido un dedo por la cuestión que más preocupa a los españoles junto a la inmigración. El número uno improvisó unas bonificaciones fiscales para los propietarios que alquilan, o sea, para los demonizados caseros, hasta ayer perseguidos y hostigados y ahora bendecidos y acariciados. En vez de retirar el decreto antidesahucios, impulsado por Bildu, que asfixia el negocio inmobiliario, el Gobierno se contradice a sí mismo y enarbola los postulados de la derecha. Un empeño nacido para fracasar. Pura panoplia ornamental, propaganda basura, nada entre dos platos, apoteosis del blablabla.
La Justicia avanza
Sánchez tiene que rellenar con algo los quince meses de la basura que le quedan hasta llegar a la meta electoral. Un calvario eterno, un tránsito penoso que intentará adornar con iniciativas de recuelo, ruidosos trampantojos, anuncios precocinados, disparatadas naderías. A eso le dicen «vuelve la política”. Cualquier cosa menos que los jueces y la UCO se apoderen de los titulares. Cualquier cosa menos que la corrupción vuelva a escena. Propósito baldío.
En unos días empieza el juicio a Ábalos, que, por más que se empeñen en borrarlo del mapa, nadie olvida que fue número dos del partido y del Gobierno. Fundó el sanchismo, como aquí escribió Manuel Marín. Y sabe todo de todo. En mayo se abre la causa oral contra el hermanísimo de la batuta mágica. Se acerca ya el cierre de la instrucción del juez Peinado sobre el caso de la esposa pentaimputada. La Audiencia Nacional prosigue sus pesquisas sobre la financiación ilegal del PSOE. Y así. A veces la Justicia es un cognazo, inepta, taimada o cobarde pero hay jueces que siguen adelante, no abandonan su marcha, cumplen con su trabajo sin miedos ni pestañeos. Contra eso, nada pueden los mercachifles del marketing del progreso, esas pequeñas criaturas feas e insaciables, diría Wagner. Resulta que la corrupción penaliza y las urnas lo ratifican. Y que Sánchez ya tiene cara de ‘alimento de cuervos’, los suyos, como diría el anónimo irlandés.