- Las palabras del presidente en los micrófonos de ‘La Ser’ son la constatación de la nueva estrategia impuesta por el PSOE a modo de órdago final
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dio ayer el primer paso en su estrategia para ganar las elecciones del 2027. Lo hizo, acorde a su deriva política en estos ocho años al frente del país, cruzando la única línea roja que restaba sin mácula, la figura del rey Felipe VI, y el papel de la monarquía como eje vertebrador del régimen del 78. El secretario general de los socialistas sabe que sus opciones de salir triunfador de las urnas frente a la coalición de Partido Popular y Vox son escasas, lo que le ha llevado a activar los últimos mecanismos de la legislatura.
La nacionalización exprés de miles de personas a través de la ‘ley de nietos’ fue el primer paso, permitiendo ensanchar de forma artificial el censo del voto CERA, clave en el recuento final. Una labor que ha compaginado con presentarse ante la nación como el último dique de contención frente a la bautizada por él como “internacional ultraderechista”. Un pastiche de elementos sin conexión alguna donde cabe Rusia, Israel, la oposición española en el Congreso y todo lo que no comulgue con sus preceptos.
Sin embargo, este globo sonda, de gran utilidad en las generales del 2023, lleva tiempo pinchado. El odio a la derecha no genera votos, como se está viendo en las elecciones autonómicas y las encuestas que publican los diferentes medios de comunicación. Esto ha llevado al presidente del Gobierno y a su entorno más cercano a cargar directamente contra la monarquía, Felipe VI y poner en duda los cimientos de la España nacida después la Transición.
Sánchez, a por el régimen del 78
La relación entre Sánchez y el monarca es escasa desde sus primeros días en la Moncloa, y se ha ido agravando a medida que el líder del PSOE le ha ido arrinconando en todas las grandes crisis del último lustro. Especialmente reseñable fue en la DANA, donde al final la presencia de Felipe VI acabó salvando la cara de las instituciones españolas en plena desgracia. Un comportamiento meditado, nocivo hacia la Corona, pero que siempre se había resguardado por la actualidad, hasta hace unas semanas. El ministro de Transportes, Óscar Puente, hombre fuerte del PSOE y acérrimo del presidente, cargó contra el monarca al sostener que se “había equivocado gravemente” por hacerse una foto con el comunicador Javier Negre.
Un asalto verbal que sorprendió por ser contra el jefe del Estado, pero que no hizo sino iniciar la campaña de descrédito del Gobierno contra la Monarquía española. Sánchez, en ‘La Ser’, criticó las ‘prisas’ del monarca por visitar Ceuta cuando, según él, no lo había hecho durante sus “20 años de reinado”. Cifra errónea y tendenciosa, ya que son 12, algo que el periodista Aimar Bretos no tuvo a bien matizar. Por lo que sea. Finalmente, aseguró que dicho viaje tendrá lugar “cuando se den las condiciones”.
Fuentes del PSOE conocedoras de los entresijos del partido confirman en conversación con este periódico que esta estrategia contra Felipe VI está “debatida y meditada entre quienes mueven los hilos” en la formación socialista. Pedro Sánchez quiere liderar la última voladura del Estado español como la conocemos, que es la caída del régimen del 78 y el lento regreso a una República. Algo ahora mismo impensable, sí, pero con lo que el presidente sueña a largo plazo. Hay instrucciones para “atacar al régimen del 78”, basta con oír la entrevista del presidente o los tuits del ministro Puente.
Felipe VI se reunió con Sánchez por Ceuta
En plena polémica, el rey Felipe VI y Pedro Sánchez retomaron ayer sus encuentros institucionales tras el verano con una reunión celebrada por la tarde en uno de los despachos habituales del jefe del Estado. La cita, programada antes del inicio de las vacaciones, fue el primer encuentro entre ambos después del paréntesis estival y se realizó tras la crisis institucional de Ceuta. Según informó La Moncloa, la reunión figuraba desde hacía tiempo en la agenda. No obstante, estuvo rodeada de misticismo por el estado de las relaciones entre ambas instituciones.
El PP sale en defensa de Felipe VI
El portavoz nacional del PP, Borja Sémper, exigió ayer al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que no «manosee» la figura del Rey y ha recalcado que el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acudiría con Felipe VI a Ceuta si fuese presidente del Gobierno.
Así se pronunció después de que Pedro Sánchez haya afirmado, en una entrevista en la ‘cadena SER’, que hay «argumentos y razones suficientes» para que el Rey visite las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, algo que no ha hecho desde que llegó al trono en 2014, y destacó que «esa visita se hará» cuando se den las condiciones para ello.
En una rueda de prensa en la sede del PP, tras la reunión del comité de dirección del partido, Sémper indicó que el PP está «absolutamente convencido» de que «el deterioro institucional de este país debe parar». A su entender, deben «proteger las instituciones sólidas» que representan a todos los españoles.
«Y entre esas instituciones que estamos obligados a defender, a proteger y a evitar que sean manoseadas políticamente está la Corona y está la figura por supuesto de su majestad el Rey», explicó Borja Sémper. Dicho esto, ha subrayado que si Alberto Núñez Feijóo fuera presidente del Gobierno «acompañaría a su majestad el Rey a visitar Ceuta». «Lo haría con el orgullo y con el deber exigible y también en la convicción de que es importante la presencia de la máxima autoridad del estado en Ceuta», indicó.