Iván Gil-EL CONFIDENCIAL

  • La maquinaria de Moncloa se puso a disposición de una ‘despedida’ que se convirtió, desde el Consejo de Ministros a la declaración sobre los relevos, en el lanzamiento de la campaña

Los reconocimientos a Salvador Illa, que ha dejado su responsabilidad al frente del Ministerio de Sanidad para centrarse en la campaña de las elecciones catalanas, se sucedieron este martes desde todos los ámbitos del Gobierno. Desde la mesa de la rueda de prensa de Moncloa tras el Consejo de Ministros, con loas de la ministra portavoz, María Jesús Montero, a su labor, hasta la declaración del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien compareció horas después. Durante su declaración, explicó que la remodelación del Ejecutivo obedece a «la dimisión del ministro Salvador Illa para concurrir como candidato a las elecciones catalanas del próximo 14 de febrero». Toda la maquinaria de Moncloa se puso al servicio de una «despedida» que se acabó convirtiendo en el lanzamiento de la campaña electoral del candidato del PSC a la Generalitat.

Incluso la ministra portavoz justificó la ausencia de la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en que se impulsó el decreto sobre la prórroga de los ERTE, una cuestión sobre la que siempre había dado cuenta hasta ahora, porque «en el día de hoy era obligado que Illa compareciera para reiterarle nuestro agradecimiento». Su presencia, en lugar de la ministra de Trabajo que promovió el acuerdo con los agentes sociales para la prórroga de los ERTE, se argumentó así de «obligada», tras reiterarle el «agradecimiento» por su trabajo en la lucha contra la pandemia. Sí compareció en cambio el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, para dar cuenta sobre las «novedades en materia de pensiones» y sobre el propio decreto de los ERTE que también negoció con los agentes sociales.

Pedro Sánchez informa de las novedades en la composición del Gobierno

Sánchez utilizó referencias a Illa en su declaración que coinciden con los argumentarios empleados desde el equipo de campaña del PSC. «Ha sido, a mi juicio, un ministro extraordinario. Una persona honesta que ha evitado siempre la confrontación política, en estos tiempos tan duros. Nunca ha presumido de sus aciertos y siempre ha pedido disculpas por sus errores. Tiene una enorme vocación de servicio público y ha estado centrado en las verdaderas urgencias que amenazan en estos momentos tan complejos a nuestro país. Demostrando siempre capacidad de diálogo», expresó. Precisamente, desde la candidatura del PSC, se afanan por destacar también su «capacidad de diálogo, respeto a los adversarios y escucha».

Atributos que los socialistas consideran ideas fuerza para favorecer que se visibilice a Illa como la llave para el desbloqueo en Cataluña, además de para recibir voto prestado de otras formaciones, como En Comú Podem, ERC y, principalmente, Ciudadanos. De ahí que el «liderazgo», que igualmente subrayaron tanto Sánchez como la ministra portavoz tras el Consejo de Ministros, se complemente desde su candidatura con el apellido de «transversal». «Es evidente que somos el voto útil para quienes quieren desbloquear», abundan desde la candidatura del PSC casi a modo de lema electoral.«Si tuviera que destacar una cualidad de su paso por el ministerio, sería una sencilla palabra, que dice mucho sobre sí mismo y su mirada hacia los demás: respeto», indicó Sánchez antes de pasar a comunicar los relevos ministeriales. Ya en el último comité federal del PSOE, celebrado en Barcelona, a modo de lanzamiento de la campaña de Illa, el presidente del Gobierno y secretario general de los socialistas reiteró el respeto a las reglas democráticas y a la necesidad de que Cataluña «cierre cuanto antes un ciclo estéril, una década fracasada y abra paso a un tiempo nuevo». Este mismo lunes, Sánchez aprovechó para despedirse del ministro durante una visita a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, volviendo a alabar su liderazgo y su labor al frente del ministerio, además de apuntar, como si de un acto de campaña se tratase, que su candidatura suponía un «desafío apasionante y complejo, pero muy necesario para Cataluña en la labor de reencuentro que necesita».

Illa confiesa en su despedida cuál ha sido para él el momento más duroEs el ‘factor Illa’, según lo denominan, que se presenta como la clave para superar la confrontación entre bloques y dejar atrás las dinámicas de choque de trenes de los últimos años. De ahí que Sánchez, en su declaración sobre la remodelación del Gobierno, pusiese énfasis en su «interlocución permanente con quienes tienen las riendas de la sanidad pública en nuestro país, las comunidades autónomas». “No pienso ajustar cuentas con nadie ni preguntar a nadie qué hizo en estos 10 años”, indicaba el propio Illa en el mencionado comité federal, para asegurar que “la solución no vendrá de una parte arrollando a la otra, sino de un sentimiento reparador y de un nosotros”.

Illa y Moncloa seguirán siendo dos conceptos que no se separarán durante la campaña electoral. Primero, porque el presidente Pedro Sánchez se volcará en la campaña, al igual que otros ministros socialistas. El presidente arropará al candidato del PSC en el arranque de la campaña, en Barcelona, y tiene previsto visitar Cataluña hasta en cuatro ocasiones. Segundo, porque la candidatura del PSC busca importar el modelo del Gobierno de coalición, con En Comú Podem y el apoyo externo de otras fuerzas progresistas, que no sería otro que el de ERC, aunque se evita verbalizar las siglas de los republicanos. «Queremos hacer un Gobierno como en España, con los ‘comuns’, y buscar pactos. Esa es nuestra idea y nos dan los números», indicaban desde la candidatura del PSC, basándose en el ‘efecto Illa’, que ha reforzado el barómetro del CIS sobre las elecciones catalanas y que otras encuestas ya venían apuntando.El relevo del también secretario de Organización del PSC al frente del Ministerio de Sanidad, en plena tercera ola de la pandemia y con una situación de contagios e ingresos hospitalarios en UCI que desde Sanidad se describían ayer de «preocupantes», se ha criticado de forma unánime por los partidos de la oposición, e incluso por sus socios de gobierno, por una cuestión electoralista. El ya exministro de Sanidad confesaba en su despedida: «Me voy a otra responsabilidad que también anticipo que no va a ser cómoda, justamente. Pero me he movido siempre así, buscando aquello que mis compañeros y yo mismo consideramos que pueda ser más útil».

A pesar de la «preocupante» evolución de la pandemia, Illa dejará sus responsabilidades sin dar cuenta ante el Congreso de la tercera ola, lo cual estaba previsto para este jueves con una comparecencia en la comisión de Sanidad. La decisión de abandonar su cargo 48 horas antes levantó una fuerte polvareda entre todos los grupos políticos, a derecha e izquierda del hemiciclo. También, entre Unidas Podemos.
 Si la ausencia de Yolanda Díaz de la rueda de prensa del Consejo de Ministros ya no fue bien recibida en las filas moradas, interpretándolo como una ingratitud y una decisión premeditada, el hecho de que Illa evitase la comparecencia en la comisión de Sanidad para rendir cuentas sobre la gestión de la tercera ola fue duramente criticado por el presidente del grupo confederal y portavoz de los ‘comuns’, Jaume Asens. «Puede haber gente que piensa que se actúa por miedo a que el ‘efecto Illa’ se convierta en ‘suflé Illa’. Ante eso, debe dar la cara y responder en sede parlamentaria y no eludir responsabilidades», exhortaba, tras demandar que la dimisión del hasta ahora titular de Sanidad se retrasase hasta que rindiese cuentas en el Congreso.La campaña de las catalanas comienza oficialmente la medianoche de este jueves, pero los movimientos en Moncloa han precipitado los ataques que Illa ha evitado responder hasta el momento, pareciendo asumir cómodamente el ‘todos contra uno’ que, simbólicamente, lo sitúa como el candidato a batir y, por tanto, como el más presidenciable. Moncloa está construyendo el perfil del candidato del PSC, aunque el resto de partidos también contribuyen a ello de forma indirecta.