Jesús Cuadrado-Vozpópuli
- Que el problema tenga poca visibilidad en los medios no significa que no preocupe a los ciudadanos
En el Irán de los ayatolás está en juego si alcanzan la capacidad para colocar misiles con carga nuclear en Europa, incluida España. Eso a Sánchez, como todo lo relacionado con la Seguridad y Defensa de los españoles, poco le importa. Lo demostró recientemente en la Conferencia de Seguridad de Berlín. La irreversible retirada estadounidense de la defensa de Europa representa un coste. Todos lo han asumido, excepto Sánchez. Frente a la guerra abierta declarada por Putin, él llama al desarme. Al descalificar el proyecto de disuasión nuclear europeo promovido por Alemania para reemplazar al estadounidense, demuestra ignorar de qué habla. Como reflejó la primera ministra socialdemócrata de Dinamarca Mette Frederiksen, los aliados están hartos de él. El resultado es la marginación de España en todas las iniciativas relevantes de las potencias europeas.
Al descolgarse de la respuesta común de Europa para reemplazar las capacidades militares estadounidenses, la coalición sanchista pone en riesgo la seguridad y defensa de España. Conocidos en detalle qué medios deben aportar los países europeos, producen irritación en los aliados las disculpas de mal pagador de Sánchez. El 3,5% del Pib no es un capricho. El IISS de Londres, como antes el instituto alemán Kiel, ha puesto negro sobre blanco las consecuencias de una retirada, hace años anunciada, de 128.000 militares y los equipos correspondientes. Significa un esfuerzo de transición durante diez años y casi un billón de euros. El sanchismo vende que bastaría con el 2% “si se gasta bien”. ¡No banalicen con la Seguridad Nacional!
Al dictado de los independentistas
Todos, amigos y enemigos, conocen en detalle las carencias militares acumuladas en el sistema de Defensa español, y no les impresionan los anuncios cargados de retórica hueca de la ministra Robles. Para empezar, con 116.000 efectivos, no han sido capaces de reclutar ni el mínimo de 130.000 previsto tiempo ha por ley; mucho menos, los 150.000 imprescindibles para la nueva coyuntura. Ni efectivos, ni munición suficiente, ni reservas mínimas de misiles. El mundo pudo comprobar, en vivo y en directo, el “estado lamentable” de los 29 carros Leopard ofrecidos a Ucrania. ¿Podría la ministra decir a sus colegas que cuenta con una artillería antiaérea actualizada, por ejemplo? Alardear de misiones de paz, como si siguiéramos en el ecosistema de defensa de la cumbre de la Otan de 2010 en Lisboa, y no en el de La Haya de 2025, retrata un Gobierno desentendido de la seguridad de los españoles. Como portavoz del Psoe en Defensa entre 2004 y 2012, tras soportar el boicot permanente a la Defensa Nacional de los actuales socios independentistas y comunistas, me impresiona ver hoy cómo esta gente dicta a los socialistas la política militar de España, contra la Alianza Atlántica y contra EEUU, con el que se deberá negociar una larga transición.
Y la madre del cordero. El sistema de financiación pactado por Sánchez y el golpista Junqueras provocaría la imposibilidad de afrontar el coste comprometido para la Defensa colectiva. Como ha explicado Ángel de la Fuente, de Fedea, el resultado es que “el Estado tendrá que quedarse con menos”. El propio comisario europeo de Defensa Andrius Kubilius se lo ha recordado al Gobierno sanchista: “Si no inviertes en las capacidades de tu país, estás disminuyendo las capacidades de todos”. Y no solo las colectivas, también las autónomas destinadas a las amenazas específicas contra España. En la Conferencia, la socialdemócrata Frederiksen indicó a Sánchez algunos riesgos del flanco sur. “Los enemigos desde el Sahel utilizan la inmigración como arma de guerra”, le advirtió. Como el que oye llover.
En fin, “para que no gobierne la derecha”, España, sin política de Seguridad y Defensa, la primera obligación de un Gobierno. Ahora bien, que el problema tenga poca visibilidad en los medios no significa que no preocupe a los ciudadanos. Como indica el Eurobarómetro, los españoles reconocen la importancia de financiar la defensa colectiva (81%), imposible si eso depende de los Otegi, Rufián o el ministro castrista confeso Bustinduy. De hecho, la opinión pública en España señala como prioritaria la necesidad de actuar en políticas de defensa (39%), seguida por la economía (29%) y la inmigración (24%), y confían masivamente en la UE (75%). En contraste, Sánchez, a lo suyo. ¡Qué banda!