Pablo Sebastián-Vozpópuli
- La corrupción no encontrará un hueco en el mensaje de León XIV en el Congreso de los Diputados
El Papa León XIV llega este sábado a España en visita apostólica y política, como cabeza de la Iglesia Católica y del Estado Vaticano. Y lo hará en plena tormenta política española, algo muy habitual en estas y en otras latitudes, ahí incluida la patria norteamericana del ciudadano de Chicago, Robert Francis Prevost que es como se llamaba el Pontífice hasta que el 8 de mayo de 2025 resultó elegido el Papa 267 de la Iglesia Católica y asumió el nombre de León XIV.
Un Papa que ya ha tenido algún encontronazo con Donald Trump, lo que le acerca a Pedro Sánchez, al igual que coinciden en el pacifismo y en las cuestiones de la inmigración y las nuevas tecnologías. Un Papa al que no parece que la avalancha de la vigente corrupción del sanchismo le preocupe de especial manera y vaya a ser objeto de alguna crítica a su paso por el Congreso de Diputados en Madrid. Como tampoco se espera que la unidad y la cohesión de España sea motivo de públicas (en español y catalán) reflexiones a su paso por Barcelona.
Pero la visita papal sí eclipsará durante unos días el debate de la corrupción en el que José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido en el protagonista mayor del momento y en ficha tambaleante de dominó que, de caer, puede arrastrar al resto de las fichas e incluso el ‘seis doble’ de Pedro Sánchez.
Especialmente si continúan las revelaciones del caso de las cloacas del PSOE, por donde no cesa de aparecer basura, los Serrano/Soprano de por medio, en la que se menciona directamente al presidente. Y no digamos si, en procesos judiciales abiertos en el Tribunal Supremo y en la Audiencia Nacional, crece el nerviosismo de los imputados y algunos de ellos optan por utilizar la ‘vía’ de Víctor Aldama y deciden ‘cantar’ ante la fiscalía para intentar rebajar sus ya imparables condenas.
Las Carreras de Zapatero y ‘Julito’
De hecho, podría decirse que ya hay una carrera soterrada entre los otrora dos buenos amigos y socios, José Luis Rodríguez Zapatero y Julio Martínez Martínez, por ver cuál de los dos logra antes un ‘pacto de conformidad’ con la fiscalía de la Audiencia Nacional reconociendo delitos: ZP para salvar a sus hijas Alba y Lara a las que él metió en la trama de esta corrupción; y Julio Martínez -alías ‘Julito’ o ‘el lacayo’- del que existen en el sumario del juez José Luis Calama pruebas más que suficientes de sus delitos y de su clara responsabilidad penal.
Pero el que ‘cante’ primero llevará ventaja y podría, en cierta manera, dañar las expectativas del que confiese en segundo lugar en sus declaraciones ante la fiscalía de la Audiencia Nacional. La que bien conoce María Dolores Márquez de Prado, la letrada de Julio Martínez y la que, probablemente, será partidaria de la ‘conformidad’ en pos de pactar una condena moderada para su defendido, que tiene una muy difícil situación procesal.
Mientras tanto y a la espera de que Zapatero declare ante el juez el próximo día 17, el ex presidente del Gobierno continúa diciendo a través de personas afines que él ‘no tuvo nada que ver con el rescate de Plus Ultra’. Salvo que él, y es lo más probable, se lo pidiera en secreto y personalmente a Pedro Sánchez. Pero lo que ya está claro es que una gran parte de la comisión del 1% (530.000 €) del rescate de Plus Ultra que ofrecían desde la aerolínea a quien facilitase el rescate, acabaron en las cuentas corrientes de Zapatero y de sus hijas.
Además, en estas circunstancias, resulta asombroso que José Luis Ábalos y Koldo García (aún presos) que están a la espera de sus duras condenas en el Tribunal Supremo, no hayan querido ‘hacerse un Aldana’ cantando a dúo ante un fiscal. Máxime cuando todavía les quedan en la Audiencia Nacional los juicios sobre el amaño de las obras públicas y los hidrocarburos, donde van a coincidir con Santos Cerdán, el que ya pasó por la cárcel y está en libertad provisional.
Ataques a la UCO
Un Cerdán que, a todas estas andanzas, ahora le añade su pésima situación como el máximo responsable de la ‘Operación PSOE’, la trama delictiva que, desde la secretaría de organización del PSOE, dirigía en estrecha colaboración con Leire Díaz. A la que Cerdán le ofreció la cobertura de la estructura del PSOE y su financiación, para ‘proteger’ al presidente Sánchez, atacando a jueces, la UCO, fiscales y a los medios que denunciaban e investigaban la corrupción en el PSOE, el Gobierno y el entorno personal y familiar del presidente.
Escándalo mayúsculo el de esta trama donde, además, se han descubierto: dos reuniones de Leire Díez en la Fiscalía General del Estado, cuando la dirigía Álvaro García Ortiz; y tres reuniones de la famosa fontanera con la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, para que controlara a la UCO, y a la que mandos del ministerio de Interior pedía que en investigaciones políticas del PSOE se pusieran ‘de perfil’.
Feijóo se equivoca con Puigdemont
Así y mientras estamos a la espera de que se arranquen a cantar ‘los niños del coro’ de la corrupción sanchista, en la vida política hemos asistido a la ceremonia de la confusión del líder de la Oposición, Alberto Núñez Feijóo, en su empeño por pactar con el prófugo Puigdemont una moción de censura en contra de Sánchez, lo que ha sido un fracaso y un disparate por parte del líder del PP, al que desde Junts le invitaron a viajar a Waterloo para que le comunicara, personalmente la propuesta a Puigdemont.
Feijóo y el PP deben hacerse a la idea de que la legislatura acabará en el mes de julio de 2027 como lo pregona Pedro Sánchez. Y puede, incluso, que esa cocción ‘a fuego lento’ del sanchismo sea lo mejor para el PP, una vez que la campaña electoral de las elecciones generales de julio de 2027 puede coincidir con las condenas de los casos de la corrupción del PSOE.
De manera que vamos a ver si Feijóo recupera la sensatez y su adjunto, el tal Tellado -‘Corin Tellado’- deja de hacer chistes malos y rijosos porque lo que este país necesita es una oposición seria y cabal que no busque pactos con partidos como Junts, cuyo líder es un prófugo de la Justicia. Eso se entiende que ocurra con personajes como Sánchez y Zapatero pero en las circunstancias actuales es inaceptable que lo intente el PP. Donde, dicho sea de paso, tampoco estaría mal que José María Aznar estuviera más callado en vez de enredar en el PP, con cara de permanente cabreado, desde ‘remotas montañas’ y ‘lejanos desiertos’, donde situó mentiras irresponsables sobre los atentados del 11-M en Madrid que nos trajeron a La Moncloa a ZP en las elecciones de 2004.
Llegar indemne a La Mareta
Lo que está claro es que la crisis política e institucional española no se cura con agua bendita ni con la bendición papal de León XIV. De manera que entre la visita del Pontífice y el arranque del Campeonato Mundial de Fútbol (tras el pucherazo de Florentino en el Real Madrid) Sánchez espera llegar indemne al veraneo en La Mareta de Lanzarote. Y puede que después de haberse colgado unas medallas en la pechera si consigue escenificar, en la cumbre de la OTAN de los días 7 y 8 de julio en Ankara, una pública bronca con Donald Trump para cerrar con ella el curso político.
Aunque antes tenemos que ver cómo discurre el juicio del ‘hermanísimo’ David Sánchez en Badajoz (el que ayer solo respondió a preguntas de su abogado para negar cualquier influencia en su nombramiento); si, por fin, el juez Peinado le anuncia el día 15 la apertura de juicio oral a Begoña Gómez y con jurado popular; y que declara el día 17 Zapatero ante el juez Calama, antes de que el expresidente también se vaya de vacaciones a Lanzarote a sabiendas que sus hijas están en el punto de mira judicial. Y que en EE.UU. su caso, y sus ramificaciones por China y Venezuela, empieza a interesar en la Casa Blanca y la autoridad fiscal americana, lo que para ZP seria de mucho preocupar. Como también es de preocupar para el PSOE la disputa por el protagonismo en la corrupción que mantienen Zapatero y Cerdán, ambos con riesgo de que algunos de su entorno y miembros destacados del ‘coro sanchista’ se pongan nerviosos y se presten a cantar.