Teodoro León Gross-ABC
- Un eslogan y un gesto te pueden convertir en una estrella, sin necesidad de mucho más
Ahora es un retrato en ‘The Wall Street Journal’ del que sale bien parado. Su ‘No a la guerra’, pero sobre todo el ‘no a Trump’ para convertirse en su némesis, como lo ha bautizado ‘Financial Times’, ha elevado a los grandes altares mediáticos a Sánchez. Es una estrella internacional, cuya foto se estampa incluso en los misiles iraníes. Se le da categoría de superestrella. John Carlin lo bendecía en ‘La Vanguardia’ como ‘Sánchez Superstar’. Citaba el pódcast británico ‘The rest is politics’ en YouTube, con dos veteranos a los que Sánchez también había seducido y lo declaraban «very impressive». Otros grandes diarios coquetean con su figura y hasta ‘The New York Times’ lo ha visto como «líder de la resistencia de la izquierda europea» a Trump.
Es el signo de los tiempos. Un eslogan y un gesto te pueden convertir en una estrella, sin necesidad de mucho más. Unas cuantas frases bien hiladas y ya dan igual el personaje y su gestión. Si das con la tecla para brillar en las redes, qué más da la trayectoria, desde que engañó a Susana Díaz, con evidencias de haber manipulado las urnas, y en 2016 sacralizó el ‘no es no’ contra los usos europeos; su regreso con La Banda del Peugeot que acabaría en prisión; el pacto con Podemos, tras garantizar que no sucedería, después de dinamitar el espacio central con Ciudadanos; la investidura comprada con una amnistía tras caer derrotado; la suma con Bildu, contra lo prometido, a cambio de sacar a sus presos más sanguinarios por un atajo… Así se construye una estrella, por lo visto. Y sigue colonizando instituciones contra todo control, derribando la última resistencia de la Airef con un nombramiento bochornoso que sale de su Gobierno, como salió directamente una fiscal general o dos miembros del TC o el gobernador del Banco de España. Qué decir de Tezanos y sus encuestas manipuladas con fondos públicos. ¡Sánchez es una ‘superstar’ por méritos propios!
Y no hay riesgo de que su club de fans sienta frustración al verlo con ese inconfundible estilo macarra en el pleno de la guerra, buscando la liturgia tabernaria. Sólo importa su pequeño catálogo de frases de calendario de ONG. Con el ‘No a la guerra’ ya se tapa el gobernante sin escrúpulos que ha degradado el clima social de su país con la polarización y el muro, y es capaz de atravesar una legislatura sin llevar siquiera unos presupuestos al Congreso impidiendo el control legislativo. Apenas concede entrevistas fuera de España, con buen inglés y retórica lamiosa, donde se presenta como víctima de la guerra sucia de los jueces. Todo esto, claro, es populismo en estado puro. Como también advierte ‘The Wall Street Journal’, al final puede vérsele como «una versión socialista europea de Trump». Ni más ni menos. Un tipo que maneja etiquetas facilonas de «contundente simplicidad». Y eso basta. «A star is born!».