Editorial-El Correo

  • La creciente destrucción de empleo en Euskadi exige un esfuerzo concertado para ponerle freno en medio de una fuerte conflictividad

La creciente destrucción de empleo en la industria vasca, agravada por el retroceso de la economía mundial a raíz de los aranceles y la guerra de Irán, debe encender todas las alarmas en Euskadi para intentar ponerle freno. Las últimas señales de la crisis que sacude nuestro tejido productivo ilustran la gravedad del momento: el convulso ERE de Tubos Reunidos, los profundos recortes anunciados en la plantilla de Gestamp y el desembarco del fabricante chino de baterías Hithium en Navarra, en vez de hacerlo en Vitoria. Tres hechos que describen la sangría industrial en el País Vasco. La oferta de la compañía tubera para gestionar el despido de 301 trabajadores de las plantas de Trapagaran y Amurrio fue rechazada ayer finalmente por un sindicalismo dividido y en medio de una fuerte conflictividad que deja heridas abiertas en las relaciones entre centrales y los propios trabajadores. La eliminación de 280 puestos en la fábrica de Gestamp en Abadiño golpea el maltrecho sector de la automoción, por mucho que se quiera oficialmente diluir la pérdida laboral en el repliegue del Grupo Mercedes a Alemania para preservar el negocio en origen. Y la marcha a la comunidad foral del gigante asiático con el que negociaba el Gobierno vasco supone decir adiós a una inversión de 400 millones y la creación de mil trabajos. Un gran estímulo que bien podría haber compensado las penurias laborales sufridas por las empresas vascas en los últimos reveses.

Será necesario un esfuerzo concertado de responsabilidad para corregir el rumbo de la industria. Por su potencial, el aterrizaje de Hithium en Navarra exige del Ejecutivo de Imanol Pradales una interpretación menos complaciente del fracaso, sobre cuando su departamento de Industria había presentado un plan de colaboración y se mantenía el contacto con la firma con la idea a la postre fallida de que se asentara en Euskadi. En la crisis de Tubos Reunidos, la empresa se asoma al delicado trance del preconcurso de acreedores tras el rechazo sindical a una oferta de negociación que ha incluido a última hora, y quizá demasiado tarde, la posibilidad de que todas las salidas fuesen