Quién nos lo iba a decir. Ahora resulta que la amenaza que pendía sobre el PSOE por la existencia de Podemos, una avanzadilla en la apertura de trochas para el discurrir mansurrón de la política sanchista ha venido a plantear dudas existenciales en el interior del socialismo, como aquella que planteaba Forges en uno de sus chistes más afortunados (en mi opinión): “¿Quiénes venimos?¿De dónde vamos?¿Adónde somos?”
A uno le costó un esfuerzo intelectual asumir que Pablo Iglesias ejercía una labor tractora desde el punto de vista intelectual sobre Pedro Sánchez. Ninguno de los dos parecía a simple vista una lumbrera y si llegamos a atribuir al líder socialista una ventaja sobre quien fue su socio de Gobierno era solo porque parecía más limpio, entiéndase el adjetivo como sinónimo de aseado, no en el sentido que suele atribuirle Sánchez: “Soy un político limpio”. Habría sido más preciso por su parte decir: “me lavo más, y no en los váteres de las discotecas”.
Cuenta Raúl Piña que el acuerdo con Junts para la Proposición de Ley ha producido un fuerte repelús en la cuadrilla socialista, que admite: “Podemos tiene razón. Habría que quitar algunas frases del preámbulo, expresiones que si hubiesen formado parte del proyecto no las habríamos aceptado”. Lo que pasa es que el preámbulo, la exposición de motivos resume el espíritu del proyecto tal como señaló la ministra Elma Saiz en su comparecencia junto a la pobre Pilar Alegría y era en lo único que tenía razón. Por otra parte, la expresión de los disconformes introduce cierta confusión sobre sus posiciones. Seguramente querían decir que Patxi López, que suscribió la chapuza junto a la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, no las habría aceptado. Esto vendría a suponer una creencia desmesurada en el heroísmo del portavoz socialista para sostener sus posiciones si es que las tuviera, pero en fin.
O sea que dicen algunos socialistas que Podemos tiene razón. También la tiene esa rara avis que es Emiliano García-Page, a quien al parecer le une con Podemos una coincidencia básica: que el acuerdo del PSOE con Junts es racista. El asunto es que hoy por hoy no se acaba de ver la posibilidad de que el pacto pueda prosperar en el Congreso, una vicisitud que lleva a los socialistas a llamarse andanas. Nosotros hemos cumplido, vienen a decir. Nos habíamos comprometido a la delegación de competencias y eso es lo que hemos hecho. Si a ellos les parece tan fácil que convenzan a Podemos, una vuelta más de tuerca a la desfachatez sustancial de la política socialista. Es la suya una lógica mostrenca: Si tanto se empeña Junts en darnos los siete votos que necesitamos para seguir en La Moncloa que se esfuercen más para que se los podamos aceptar. La lógica es justamente la inversa: Si tan buena era la delegación de competencias, por qué se ha demorado su concreción durante un año y por qué no se la ha ofrecido el Gobierno a todas las Comunidades. El prólogo es un monumento a la identidad catalana, construido sobre la cultura y la lengua, la lengua propia, que Patxi López se ha tragado sin pestañear y naturalmente que es racista, tiene razón Podemos. Para compensar, seguramente Bolaños insultará al juez Gª Castellón en línea con Ione Belarra para hacerle compañía en el dictamen de la Fiscalía.