Jesús Cacho-Vozpópuli

  • El único que puede colocar la lápida encima de ese cadáver se llama José Luis

Sostiene el instructor del ‘caso Koldo’ en el Supremo, Leopoldo Puente, que no tuvo más remedio que enviar al  exministro José Luis Ábalos y a su asesor, Koldo García, a prisión provisional sin fianza, ante el “riesgo extremo” de fuga de ambos dada la proximidad del juicio a celebrar en su contra, los graves delitos de que se les acusa (organización criminal, tráfico de influencias, malversación, cohecho e información privilegiada) y la importancia de las penas solicitadas, de hasta 30 años de cárcel. Y a uno se le ocurre enseguida que con quien existe “riesgo extremo” de fuga no es otro que con el supuesto capo de la organización criminal a la que pertenecen los ya inquilinos de Soto del Real, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, a la sazón todavía presidente del Gobierno de Expaña, razón de más para que, y en tanto en cuanto la Justicia no le ponga la mano encima, la Guardia Civil extreme la vigilancia en torno al Palacio de la Moncloa en evitación de que el sujeto pueda emprender cualquier noche su particular tocata y fuga con destino desconocido pero fácilmente identificable en esa República Dominicana tan viajada por el Falcon presidencial. Asistimos a los estertores de un régimen autocrático que llegó a lomos de la lucha contra la corrupción y que ha perecido víctima de la corrupción más espantosa. Semana terrible para el sanchismo, cierto, pero mucho más que eso: una de esas semanas capaces de cerrar un ciclo histórico o de erigirse en piedra miliar entre dos épocas: en efecto, al principio del fin del sátrapa Sánchez se ha unido la despedida definitiva de Juan Carlos I (entrevista para la compasión en France 3) y el arranque del juicio contra Jordi Pujol, el hombre que quiso reinar en una Cataluña independiente. Dos figuras capitales de la Transición y un completo amoral, además de un irresponsable, que ha venido a poner broche de plomo a un régimen incapaz de reformarse desde dentro. El declive simultáneo de tres astros, tres reyes en el trastero de la Historia, los tres arrollados por la marea de una corrupción que ha terminado asolando la democracia española.

En su despedida antes de emprender camino al infierno de Soto, Ábalos mostró la senda a seguir por jueces y medios de comunicación para llevar al talego al autócrata que nos preside: la clave está en Air Europa, la corrupción del matrimonio Sánchez está en el rescate de la aerolínea de los Hidalgo, Juan José y Javier, padre e hijo. Y con un pie en el estribo del trullo contó cómo en medio de las negociaciones para aprobar el salvamento de 475 millones, Javier Hidalgo se presentó un fin de semana y sin previo aviso en su casa de El Viso, Madrid, al borde de un ataque de nervios, pidiendo desesperadamente ayuda so pena de verse obligado a la suspensión de pagos. Los mensajes revelados por la UCO entre Hidalgo y Víctor de Aldama, conseguidor a sueldo de Air Europa, dejan claro que ya habían hablado con Begoña Gómez para que Sánchez se implicara y desbloqueara la situación. «Echaron mano de todo el mundo», confirma Ábalos. «Claro que Hidalgo habló con Begoña, porque estaba desesperado». En septiembre de 2020, Aldama escribió a Koldo en estos términos: «Está jodido, muy jodido el tema. Este [Hidalgo] se está buscando la vida y acaba de llamar a Begoña». A lo que Koldo replicó con total naturalidad: «Que llame a Pedro o a quien haga falta». Begoña y Javier Hidalgo se conocían al menos desde septiembre de 2019, cuando coincidieron en la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT) en San Petersburgo (Rusia), ocasión en la que Aldama e Hidalgo mantuvieron una larga reunión con Begoña en una suite del Lion Palace St. Petersburg la noche del 16 de abril del 2019, tras pedir a los escoltas que se retiraran para hablar con tranquilidad. Meses después, enero 2020, Globalia, matriz de Air Europa, financió el llamado África Center que Begoña dirigió (130.000 euros brutos año) en el Instituto de Empresa.

Aduce Marichús Montero que los Hidalgo han devuelto ya el importe del rescate con sus intereses, pero ¿han devuelto ya las comisiones que se pagaron por la operación quienes las percibieron? Porque las comisiones se abonaron a su hora. Y una comisión del 10% de esos 475 millones es dinero suficiente para resolver la vida de una familia, en España o en Dominicana, para varias generaciones. Con todo, las sospechas sobre irregularidades en la entera operación no han hecho sino aumentar tras el anuncio, qué casualidad, de la entrada de Turkish Airlines (controlada en un 49% por el Estado turco) en el accionariado de Air Europa. ¿Una maniobra con la que Sánchez, con la ayuda de su aliado el presidente islamista turco Erdogan, espera ocultar la relación entre Begoña Gómez y Javier Hidalgo y la participación de la familia Sánchez Gómez en el rescate de la aerolínea? Turkish entra en la compañía de los Hidalgo con la compra del 26% del capital a cambio de 300 millones, dinero que probablemente haya pasado directamente a las arcas de la SEPI como parte de la devolución del préstamo citado. ¿Considerará ahora la Audiencia Provincial de Madrid que existen indicios suficientes como para reabrir la investigación, que el juez Juan Carlos Peinado intentó en su día, sobre el rescate de Air Europa? Demasiadas incógnitas por resolver. Aplastante hedor a corrupción.

La semana horribilis de Sánchez nos ha dejado también la imagen declinante de un hombre capital en la moderna historia de España, Juan Carlos I, protagonista indiscutible de la transición pacífica de la dictadura a la democracia, prodigio innegable ocurrido en el seno de un pueblo montaraz acostumbrado a asesinarse con saña cada cierto número de años. Luego, Juan Carlos se entregó a su deporte favorito: el dinero y las mujeres. Lo de las mujeres se le ha perdonado cínicamente en España, país donde los excesos en cuestiones de sexo no dejan de ser defectos de braguera, pecadillos veniales. Baste recordar el episodio de la falsa princesa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, 62, Corinna Larsen de soltera, su última querida conocida, a quien el Monarca colocó a vivir con su hijo durante años en el propio recinto de La Zarzuela, a escasos metros de donde residía su legítima, la reina Sofía. Javier de la Rosa ha relatado en repetidas ocasiones cómo en el bar del exclusivo Claridge’s, en el corazón de Mayfair, Juan Carlos I le pidió 100 millones de dólares que debía pagar el emir de Kuwait a cuenta de los servicios por él prestados para facilitar el paso por España de las tropas USA que debían liberar el emirato de las tropas invasoras de Saddam Hussein. Esta semana se ha emitido en España la entrevista que el canal galo France 3 grabó con él en su casa de la isla de Nurai, Abu Dabi, a primeros de noviembre. Juan Carlos de Borbón aparece ante las cámaras sin corbata, gastada americana azul, pantalón y calcetines claros nada adecuados a la ocasión, y una especie de lamentables babuchas o mocasines de ante por todo calzado. El monarca asegura que se encuentra bien y que no tiene ninguna necesidad inmediata de regresar a España. ¿Dispuesto a morir en Abu Dabi o a seguir sacrificándose para salvar la Corona de España para su hijo y su nieta, gravemente amenazada por este bandolero aspirante a rey republicano que nos ha tocado sufrir a última hora? La grabación de France 3 suena a rectificación y, sobre todo, a despedida. “Todo está arreglado. Todo ha terminado. Estoy tranquilo”. Un Juan Carlos I que huele a adiós y mueve a compasión.

Y esta semana se ha iniciado también en Barcelona el juicio, tan escandalosamente postergado, contra el patriarca del independentismo catalán, Jordi Pujol. Ironías del destino, casi nadie habla hoy del juicio al clan de los Pujol, la familia catalana más importante de los últimos 50 años. Las esteladas han desaparecido de los balcones de Barcelona, y el CIS catalán asegura que apenas el 20% de la población de la ciudad habla catalán. El separatismo se ha derrumbado sin que el Estado, un Estado que se ha ido en silencio de Cataluña, haya movido un dedo, víctima de las miserias de su propia tropa, un separatismo convertido apenas en el abrevadero del que viven más de 200.000 familias catalanas. Una fuente de corrupción. «Vostès tenen un problema, i aquest problema es diu 3%«. Y de abuso de poder. Sorprende el desapego de todo lo que tiene que ver con Pujol y familia. Siguen teniendo conexiones, siguen moviendo algunos hilos, no les va a faltar nunca de nada, porque tienen gente bien colocada en todas partes, pero viven muy discretamente y se diría que, hasta avergonzados, tratan de esconderse. El estigma de la corrupción. El responsable del caso Banca Catalana, el padre del Programa 2.000, el profeta del “por el catalán hacia la gloria” es hoy un apestado al que pocos se acercan. El Padre de la Cataluña moderna, apelativo con el que soñó ser recordado, se trocó en el defraudador andorrano obligado un día a confesarse en público. Nadie se acuerda hoy de Jordi Pujol i Soley y quizá sea esa su peor condena. Una página que el viento se llevó, un rostro atormentado por la culpa y el paso del tiempo, casi deformado por la enfermedad. “Y allí van los señoríos, derechos a se acabar y consumir”, que dijo el poeta.

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el irresponsable, el botarate sin escrúpulos, que nos gobierna? Es la pregunta del millón que hoy se formulan millones de españoles. Sánchez está muerto pero no enterrado, y el único que puede colocar la lápida encima de ese cadáver se llama José Luis, se apellida Ábalos y habita en Soto del Real. El hombre que pronunció el discurso contra la corrupción en la moción de censura que tumbó a Mariano Rajoy está hoy encarcelado por corrupción, convertido en deslumbrante metáfora del sanchismo. Sánchez está en manos de Ábalos, sin la menor discusión. Pero, ojo, ¿hasta dónde está dispuesto a largar? ¿Cuál es el calibre de su munición? Personajes de tronío hemos visto desfilar por la reciente historia de España que amenazaron con derribar el Sistema con balas de oro que al final terminaron siendo de hojalata, simples balas de fogueo. Ábalos perdió su oportunidad cuando, tras su primera detención, tuvo ocasión de redimirse colaborando con la justicia, algo a lo que finalmente se negó. Ahora, su futuro se ha ensombrecido dramáticamente. Muchos años de cárcel por delante, a menos que saque pronto a relucir la artillería gruesa de la que disponga. Saber lo sabe todo sobre Sánchez. ¿También miedo a Sánchez? Instalado en una realidad paralela, el yerno de Sabiniano ha decidido seguir adelante porque su único horizonte es la cárcel. El marido de Begoña ha optado por la agonía lenta. Más dura será la caída y la de los cobardes que en el PSOE le siguen camino del precipicio. Que ha decidido resistir lo demuestran las medidas que acaba de tomar para mejorar los ingresos de funcionarios y pensionistas, casi 13 millones de votantes. La subida de las pensiones del 2,7% costará al erario público 5.700 millones adicionales en 2026 y la mejora salarial de los empleados públicos otros 8.000 sólo el año que viene. El destrozo continúa.