Manuel Vilas-El Correo

  • El presidente de EE UU nos recuerda a los europeos nuestra fraternal y romántica incompetencia

Nos rasgamos las vestiduras, apelamos a la justicia, escribimos un billón de artículos denunciando la salvajada, el ataque al derecho internacional, y allí se queda todo. Todas esas críticas no son más que manifestaciones de gloria, alabanzas para Donald Trump. ¿Se puede hacer algo más que poner el grito en el cielo? Donald Trump tiene apetencias, como los emperadores romanos. Ahora le apetecía capturar a un dictador y lo ha hecho por la razón más sencilla del mundo, lo ha hecho porque puede permitírselo. Los demás no lo hacen porque no pueden permitírselo. Es la base fundacional del capitalismo: puedo o no puedo comprarme ese coche, esa cocina, ese apartamento, ese smartphone, ese libro, ese cuadro, esa entrada de ópera, ese viaje a París, etcétera. ¿Puedo comprarme un tirano y traérmelo por mensajería urgente a mi país? Trump ha capturado a Maduro como quien compra por Amazon.

Hay algo lúdico en esta operación fantástica; es malabarismo de vanguardia. Y nosotros nos hemos quedado con la boca abierta. ¿Quién es ese nosotros? En nuestro caso, es Europa. Lo más gracioso es que luego Hollywood hará una excelente película, en donde se criticará de manera feroz la actuación de Trump. ¿Quién interpretará a Maduro? Tal vez Benicio del Toro. Es verdad que Europa hace siempre lo correcto. La invocación del derecho internacional era lo procedente. Se ha violado dicho derecho. Trump sabe que el derecho internacional es modelable, y lo modelará. Contra Trump no sirve la racionalidad política, solo sirve la fuerza.

Trump no es estúpido. Será un fascista, pero ni está loco ni es tonto. Imagino que si mañana hubiera elecciones en USA las ganaría de una manera fastuosa. ¿Qué podemos hacer nosotros? Tiene su lado cómico. Ahora Estados Unidos levanta un presidente de su cama, lo mete en un avión y se lo lleva a Nueva York, que siempre es una ciudad maravillosa para visitar. Trump se ha convertido en un dentista cósmico. A su lado Putin es un carnicero, un auténtico chapuzas. Toda Rusia es una chapuza. La originalidad de la CIA se hará histórica. Imagino que temblará el culo de un montón de presidentes de la tierra. No es necesaria una guerra, solo es necesario un dentista meticuloso que te quita la muela cariada, pero que te deja la dentadura funcional, y puedes seguir comiendo y bebiendo. Trump nos recuerda a los europeos nuestra fraternal y romántica incompetencia. Somos, eso sí, los mejores ciudadanos, los mejor educados y los más finos. Pero no pintamos nada en este mundo.