Pablo Sebaastián-Vozpópuli

  • El presidente norteamericano no tiene un plan, ni ganas, ni prisas para recuperar la democracia en Venezuela

Como en la genial película El Gran Dictador con la que de Charles Chaplin hizo una crítica feroz y una sarcástica parodia de Adolfo Hitler y el nazismo, ahora podemos ver a Donald Trump -eufórico con la asombrosa captura de Nicolás Maduro-, jugando en su despacho de la Casa Blanca con un globo terráqueo de plástico como dueño y señor del planeta Tierra. Al que cree tener sometido y aterrorizado mientras él se embolsa ingentes cantidades de barriles petróleo venezolano en pago por el secuestro (‘extracción’ se dice ahora) de Nicolás Maduro, lo que le convierte a Trump en el nuevo ‘libertador’ de Venezuela.

Un Trump que, en realidad, no violó el Derecho Internacional ni la pretendida Legalidad Internacional con su ataque a Venezuela y el secuestro de Maduro porque ese Derecho y dicha Legalidad hace mucho tiempo que, en práctica política, no existen (como la ONU). Como bien lo demuestra Vladimir Putin a diario con la invasión Ucrania. Además Trump ya dijo -para evitar el control del Congreso USA- que su ataque fue una ‘brillante’ -él no para de echarse flores- ‘acción policial’ contra unos narcotraficantes. A los que Trump ha lanzado un desafío en Venezuela, Colombia y México, lo que obligará al presidente americano a dotarse una protección muy especial porque los ‘cárteles’ amenazados y mafiosos intentarán abatir a Trump (como quizás lo hicieron con el presidente J. F. Kennedy). Y a sabiendas de que Trump no tiene un heredero ni un claro sucesor porque él es ¡único! en su especie.

Un Trump que lidera, política y personalmente, el neoimperialismo USA con su novedosa interpretación de la doctrina Monroe -‘América para los americanos’- que dice así: ‘América para los Estados Unidos’, Desde la isla canadiense de Groenlandia a la que pretende invadir (y por la que suspiran España, Polonia, Alemania, Francia, Italia, Inglaterra y Dinamarca, desde la OTAN) hasta la Tierra del Fuego argentina que administra el socio pampero de Trump, Javier y a ser posible incorporando también a Canadá a los EE.UU.

El control del petróleo

Eso sí, Donald Trump no tiene un plan, ni ganas, ni prisas para recuperar la democracia en Venezuela y ha rehabilitado a la chavista Delcy Rodríguez como su interlocutora. Despreciando a María Corina Machado (porque le quitó el Nobel de la Paz) y al resto de la oposición democrática venezolana al tiempo que nos dice que no habrá elecciones en Venezuela antes de 18 meses. Y que anuncia que su prioridad es el control del petróleo del que dice que pronto recibirá un anticipo de 50 millones de barriles de crudo por parte de la nueva e interina administración venezolana.

Donde al parecer mantienen un tenso pulso Delcy Rodríguez con Diosdado Cabello, el super policía chavista que también controla el Ejército, con la ayuda del más alto general Vladimir Padrino. Un centro de poder donde se estaría fraguando el relanzamiento del chavismo, que apoyan China desde Pekín y Rusia (a la que Trump le requisa sus buques petroleros) desde Moscú. O un modelo de transición, todavía incierto, donde a Pedro Sánchez le gustaría recolocar a José Luis Rodríguez Zapatero, el ‘amigo y socio’ de Delcy Rodríguez.

Un Sánchez que ve en la caída de Maduro una oportunidad de su reactivación política con nuevas críticas izquierdistas contra Trump. Y aprovechando el gran desconcierto de PP y Vox por la actuación del presidente americano, con su obsesión por el petróleo mientras mantienen encerrados los presos políticos de Maduro (20 de ellos españoles). Al tiempo que Trump desprecia a María Corina Machado y Edmundo González, los líderes de la oposición democrática de Venezuela.

Sánchez sigue mal y Europa peor

No obstante, todo apunta a que el hundimiento electoral de Sánchez ya no tiene arreglo, tal y como lo certifican los últimos sondeos demoscópicos. Como el de Sigma-2 que sitúa a Sánchez en el fondo del pozo electoral con 107 escaños. A los que les podría añadir 15 de Sumar y Podemos y unos 25 de los nacionalistas con lo que el PSOE lo más que lograría aglutinar son 147 escaños, muy lejos de los 176 de la mayoría absoluta. Mientras el PP llegaría a 141 diputados a los que podrá incorporar 58 de Vox y 1 de UPN hasta una mayoría absoluta de los 200 diputados para poder gobernar. No obstante Sánchez continúa avanzando hacia la cita electoral de 2027, y para ello ha alcanzado en La Moncloa un acuerdo con Oriol Junqueras con el que se mejora la financiación catalana en 4.700 millones de euros una vez que se acepta el principio de ‘ordinalidad’ (quien más paga a la caja común será quien más reciba), lo que sin duda beneficiará a Madrid. Pero falta por saber si Puigdemont considera este acuerdo suficiente para sus exigencias de ‘financiación singular’ para Cataluña.

En el plano europeo e internacional, y vista la deriva eufórica y enloquecida de Trump, urge que la UE -que empieza a plantar cara al americano sobre sus aspiraciones en Groenlandia- logre pronto un acuerdo de paz en Ucrania con Putin, en el que Zelenski tendría que ofrecer más concesiones territoriales a Rusia. Porque la UE no puede mantener a la vez la doble tensión con Putin y Trump y necesita reforzar con urgencia su ‘tercera vía’ democrática y autónoma lejos de la escalada imperialista de Trump y Putin y del chino Jinping quien, como el gato de Den Tsiao Ping, observa a Taiwán como si fuera un sabroso ratón.

Mientras Trump continúa dando patadas hacia arriba a su globo terráqueo, con una impúdica presentación de su complacencia triunfal y una rijosa exhibición de su entusiasmo mofándose de todo el mundo y muy recientemente del presidente francés Enmanuel Macron. Lo que ha llevado a preguntarse, a algunos analistas y especialistas médicos, si Donald Trump está en sus cabales o si sufre algún tipo de ‘demencia’, lo que han descartado sus médicos presidenciales.

Amenazas a Cuba

Aunque, como se dice en España, sí parece que Trump está como ‘un cencerro’. Y padece una ansiedad que le hace necesitar nuevas y fuertes emociones porque lo de la transición Venezuela se le antoja muy largo, dice que durará ‘varios años’. Y le aburre la espera de la reactivación de la producción del petróleo venezolano, mientras se dedica a la caza furtiva de algunos petroleros fantasmales de Rusia. Como tampoco parece que, a corto plazo- vayan a tener consecuencias sus advertencias sobre Groenlandia o sus amenazas a Cuba. Así como su petición al gobierno de Caracas de que reduzca sus relaciones con China, Rusia e Iran.

Asuntos todos ellos de menor interés que por ahora no le permiten a este ‘Gran Dictador’ -al que imaginamos gateando por las cortinas del despacho oval- mantener viva la llama de sus histriónicas proclamas, una vez que su ‘glorioso’ episodio de la ‘extracción’ de Maduro ya está sometido a la lenta acción de la Justicia en un tribunal de Nueva York.