Jesús Cuadrado-Vozpópuli

  • Los enredos de estos irresponsables antiimperialistas de salón -en el Gobierno, en España- son un riesgo para la defensa colectiva de los europeos.

El acuerdo sobre Groenlandia confirma el diagnóstico del almirante Rodríguez Garat sobre Donald Trump: un perro ladrador que muerde a quien se muestra débil. Los cuatro apartados incluidos por la Otan en el pacto respetan absolutamente los criterios de defensa colectiva de los 32 aliados. Sencillamente, el presidente de EEUU se amilanó ante la reacción de ocho países europeos, incluidos Reino Unido, Francia y Alemania. El Gobierno de Sánchez se escaqueó y, en momentos críticos, quedó claro quiénes defienden Europa y quiénes no. Afortunadamente, la administración norteamericana no ha perdido el oremus aún; ni los estadounidenses, contrarios en más de un 70% a la ocupación de la isla.

Trump volverá con nuevas andanadas, como al apartar a Europa de las negociaciones de Abu Dabi sobre Ucrania por exigencias de Putin, pero se ha demostrado que no entiende de apaciguamientos. Para situarnos, conviene asumir que el escenario geopolítico actual es de “bipolaridad asimétrica”, como ha señalado Lamo de Espinosa. China es la potencia emergente, pero la hegemonía USA es indiscutible. Un ejemplo: 20 portaviones, de ellos, 10 nucleares, frente a los cinco chinos, todos convencionales. El error que está cometiendo EEUU es ignorar que agredir a los aliados, como hizo Atenas  en su disputa con Esparta, favorece a su “principal amenaza”. Facilitan los planes de Xi Jinping, quien, en vísperas de la invasión de Ucrania,  descubrió sus cartas al proclamar una “asociación estratégica integral de coordinación entre China y Rusia”.

El coste para España

Conviene no engañarse. El propio Trump volvió a regodearse en Davos con las debilidades de Europa. La mayor dificultad europea se sitúa en un modelo que depende de niveles de gasto social que lastran la competitividad de su economía. En su momento, Angela Merkel alardeaba de los datos envidiables de la UE. Se hizo famoso su 7% de la población, 20% del Pib y 50% del gasto social mundial. Como habría dicho Keynes, si los hechos cambian, ¿usted no cambia de opinión? Con un gasto social de media del 27% de Pib para los países de la Unión, o se hacen reformas profundas o el sistema colapsa. En Francia, el bloqueo a la reforma de un sistema de pensiones insostenible protagonizado por la extrema izquierda de Mélenchon y la extrema derecha de Le Pen -¡unidos!- lleva al hundimiento la economía nacional y, de paso, la de la eurozona. Para quienes culpabilizan a Europa de todo, ¿qué consecuencias tendría para España no estar en la UE, en fondos, coste de la deuda, exportaciones, acceso al crédito…?

Entre las debilidades de Europa, en las que picotea Trump, destaca la obvia incapacidad para garantizarse una seguridad colectiva al margen de la Otan. La realpolitik cuenta. Ahí está el asunto del gasto militar, que no lo ha inventado Trump. Ya con Obama se impuso un aumento significativo, así como la reducción progresiva de la presencia militar estadounidense en el viejo continente. El mayor  problema lo están provocando quienes venden demagógicamente que es posible crear ya una alternativa exclusivamente europea. Pregunta simple: ¿cuántos años necesitaría la UE para contar con un sistema de Mando y Control propio similar al de la Alianza Atlántica en Bruselas? Los enredos de estos irresponsables antiimperialistas de salón -en el Gobierno, en España- son un riesgo para la defensa colectiva de los europeos.

Muchos se preguntarán por qué Trump insiste tanto en su apoyo a los partidos políticos europeos que se autocalifican como “patriotas”. Se puede pensar que se trata de afinidad ideológica, pero esa interpretación se desploma ante las agresiones a los países europeos con aranceles o el ataque a la soberanía territorial de Dinamarca. Se entiende mucho mejor si se observa el enorme déficit comercial de EEUU con la Unión Europea: ¡227.000 millones en 2024! Las 27 “patrias” aisladas, sin coordinación, le convienen al proteccionista Trump. La pasada semana se aprobó en el Parlamento Europeo con votos de los extremos, a izquierda y derecha, una propuesta, más simbólica que efectiva, contra el acuerdo comercial con Mercosur. Nada que mejore la situación de los agricultores, a los que se vuelve a usar como bandera política, pero, como el próximo acuerdo con India, imprescindibles para la supervivencia europea. ¡Con Trump o con Europa!