Javier Fernández Arribas-El Correo

  • El presidente de EE UU tiene poco tiempo y pretende hacerlo todo a la vez, revuelto y con riesgos

Donald Trump tiene en el escenario internacional muchos frentes abiertos a la vez, lo que puede suponer un desgaste notable de capacidades, un desafío de optimizar el buen uso de todos los recursos disponibles y los que puedan ser necesarios y, lo que es más complicado, definir adecuadamente las decisiones en cada momento y en cada situación de manera coherente, eficaz y operativa. China, Gaza, Ucrania-Rusia, Venezuela, Irán y Groenlandia, entre los principales. Hemos visto cómo el enviado especial para Gaza, Steve Witkof, también se desdoblaba como enviado especial para Rusia y Ucrania. Por cierto, Witkof ha sido el encargado de anunciar la puesta en marcha de la segunda fase del plan de paz para Gaza que contempla el desarme de Hamas y el desmantelamiento de sus infraestructuras, que todavía puede mantener, a pesar de la destrucción de estos meses. Y de exigir la devolución inmediata del último rehén fallecido, el policía militar israelí Ran Gvili. Llega un momento clave para el desarrollo del plan para Gaza porque la actitud de Hamás va a demostrar si se cumple una de las claves fundamentales para un presente y un futuro estable y de recuperación de la franja. De las negociaciones para lograr el final de la invasión rusa en Ucrania, seguimos en el bloqueo habitual, con la estrategia rusa de destruir las infraestructuras energéticas ucranianas. Millones de ucranianos sin luz, ni calefacción, con temperaturas de 20 grados bajo cero.

Incluso para Trump y su Administración resulta todo un desafío cumplir con sus amenazas contra el régimen de los ayatolas en Irán si continúan matando manifestantes. Washington ha anunciado sanciones contra altos dirigentes y de momento se aplaza una posible intervención porque el régimen ha anunciado que no va a aplicar 800 sentencias de muerte. La incógnita es cómo un ataque norteamericano va a ayudar a los iraníes que exigen en las calles el final del régimen teocrático. Hace meses, EE UU e Israel atacaron Irán, pero ¿alguien se plantea una operación como la de Venezuela para obligar a los ayatolas a terminar con su régimen de terror o cada caso es muy diferente? En Venezuela, Delcy Rodríguez cumple con el guion mientras María Corina Machado tendrá que esperar su momento. Ni Venezuela es sencillo, y mucho menos Irán. Con Groenlandia, hay quien piensa que Trump tiene poco tiempo y pretende hacer todo a la vez, revuelto y con riesgos internos, porque lo que ocurre en Mineápolis representa un enorme problema para su mandato. En noviembre hay elecciones parlamentarias de mitad de mandato y puede convertirse en un pato muy cojo.