Iñaki Ezkerra-El Correo
- Nunca los elementos de juicio para adoptar una posición política fueron tan débiles
Es el nombre de la red social de uso particular que se montó Trump a inicios de la presente década como alternativa a las Facebook y a las Twitter. La Truth Social es su juguete y el altavoz por el que anda en estos días sacando pechito y lanzando esos mensajes tan conmovedores y tranquilizadores («les golpearemos con una fuerza nunca antes vista!…») que recuerdan en no sé qué al homínido que blande un hueso y lo lanza al aire en el inicio de ‘2001. Una odisea del espacio’ a los sones sinfónicos del ‘Así habló Zaratustra’ de Strauss.
Uno no tiene la menor duda de que Irán constituye hoy una verdadera amenaza para el mundo civilizado, pero no le daría nunca una carta blanca a un tipo que declara las guerras en las redes sociales encasquetándose una gorra de béisbol, lo cual no quiere decir tampoco que tenga claro cuál es ‘el lado correcto de la Historia’ ni que comparta el entusiasmo marujo de Susan Sarandon por el ‘sex appeal’ de plástico de nuestro hombre en La Moncloa y por el desempolvamiento de esa vieja pancarta del ‘No a la guerra’ que yacía olvidada en un trastero de Ferraz desde los tiempos de Zapatero y del 11-M.
Sánchez huye hoy hacia la paz como Trump y Netanyahu huyen hacia la guerra. Salvando todas las distancias pertinentes entre unos y otros, los tres se hallan en una comparable situación de fuga de sí mismos, de sus respectivos países y de los cercos de la legalidad o de la impopularidad a los que les han llevado sus fracasos políticos y sus corruptelas. Los tres están en la propaganda y la demagogia de las grandes y nobles causas: la Patria, la Defensa de Occidente, la Paz universal… Y de los tres se hace el mismo comentario para justificar la adhesión a sus órdagos: «Netanyahu, Trump, Sánchez no está tan locos como parece». Nunca los elementos de juicio para adoptar una posición política fueron tan débiles, tan paupérrimos. Y es que, aceptando el hecho de que no estén tan locos como parece, no es esa una razón suficiente como para seguirles.
Trump y Truth. Esa es la clave del momentazo que vivimos, en el que salen a la luz los antiguos tuits de Trump en los que acusaba a Obama de ser capaz de iniciar una guerra con Irán solo para ganar las elecciones. Un cambio de opinión que establece otra similitud con Sánchez, que no tiene una red social propia de momento, pero tiene el CIS de Tezanos y el megáfono de los Goya. La verdad es que no resulta demasiado tranquilizador un panorama como el presente en el que se está jugando la suerte del planeta en unos términos de charla de pelu, de bronca de tasca o de viñeta de cómic, y en el que los protagonistas tienen como programa común la táctica huida hacia delante de sus respectivas situaciones personales. Sí. La culpa es de Susan Sarandon.