- El presidente dice que no descarta atacar Colombia y que Cuba está a punto de caer
De regreso a la Casa Blanca, el presidente exige «acceso total» a los recursos venezolanos, amenaza con un desenlace «peor que el de Maduro» si no hay cumplimiento inmediato y redefine su doctrina exterior al situar a Venezuela en el «área estratégica» de Estados Unidos. Preguntado por quien está al cargo del país, Trump dijo: «Nosotros estamos al cargo«.
Donald Trump ha trazado en las últimas horas, durante su regreso de Florida a la Casa Blanca, un marco más claro sobre Venezuela que combina exigencias directas, advertencias a países vecinos y una redefinición de su doctrina exterior. Su exigencia a Delcy Rodríguez es clara y explícita. Trump afirma que su margen es limitado y que la condición para evitar un desenlace peor es el cumplimiento inmediato.
«Necesitamos acceso total», dijo el presidente al ser preguntado por lo que espera de ella a corto plazo. Detalló ese acceso sin ambigüedades: «Acceso al petróleo y a otras cosas de su país que nos permitan reconstruirlo». Subrayó que no se trata solo de energía: «Hay carreteras que no están construidas, puentes que se están cayendo. Puentes que se están cayendo, nadie puede ir a ningún sitio». Para Trump, la cooperación se medirá en control efectivo del territorio y de sus infraestructuras.
El presidente dejó claro que, si Delcy no cumple, el desenlace será más duro que el de Nicolás Maduro. «Se enfrentará a una situación probablemente peor que la de Maduro», afirmó, insistiendo: «Peor». Explicó la diferencia entre ambos casos: «Maduro se rindió inmediatamente. Levantó las manos y se entregó». Esa rendición, según Trump, marcó su destino. Sobre Delcy, dejó la frase abierta, pero cargada de amenaza: «Ella también podría…», sin completar el final.
Trump presentó la operación contra Maduro como un aviso directo para ella
«Fuimos tan efectivos, y fue tan rápido y violento», dijo. «Fue muy violento». Y remachó la idea de demostración de fuerza: «Fue tan efectivo que levantó las manos».
En un primer momento, Trump afirmó que había hablado directamente con Delcy Rodríguez tras que asumiera el poder. «Hemos hablado con ella», dijo a la prensa durante el vuelo de regreso a la Casa Blanca desde Florida. Restó importancia a sus declaraciones públicas, en las que habló de «secuestro». «Está bien, no es un mal término», comentó. Y añadió una frase clave para entender su lectura del pulso interno venezolano: «Usted oye a una persona distinta de la que yo oigo». También aseguró que no hubo ruptura: «Han sido muy correctos».
Más tarde, Trump matizó ese punto y explicó que el contacto se produce a través de su equipo. El mensaje, sin embargo, no cambió. «Si no hace lo que le decimos, su destino será peor que el de Maduro», reiteró. «Maduro se rindió enseguida, pero será peor. La operación fue perfecta y muy violenta».
La advertencia se extiende más allá de Venezuela
Trump puso en alerta directa a Colombia con acusaciones personales contra su presidente. «Colombia está muy enferma también», afirmó. «Está gobernada por un hombre enfermo al que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos». Acompañó la acusación de una amenaza explícita: «No va a estar haciéndolo por mucho tiempo, se lo aseguro». Y reforzó el mensaje: «Tiene molinos de cocaína y fábricas de cocaína. No va a estar haciéndolo mucho más». Cuando se le preguntó si eso implicaba una operación estadounidense, no lo descartó. «¿Habrá una operación de Estados Unidos?», le plantearon. Su respuesta fue directa: «Me suena bien». Y añadió: «Marco Rubio, sí».
Sobre Cuba, Trump fue aún más contundente. Afirmó que la dictadura en la isla «va a caer» como consecuencia directa del colapso del apoyo venezolano. «Simplemente se va a venir abajo», dijo. «Cuba está cayendo». Describió al régimen como «una dictadura comunista» y sentenció: «Sus días están contados». También afirmó que hubo muertos recientes en la operación para extraer a Maduro: «Muchos cubanos murieron ayer», insistiendo en que «hubo mucha muerte del otro lado». Apuntaba así a la infiltración de Cuba del aparato de seguridad y represión del chavismo.
Trump acompañó ese discurso con valoraciones económicas demoledoras sobre Venezuela
«La economía venezolana es, creo, la peor que he visto jamás», afirmó. «Si miras la inflación, las cosas se duplican cada día. Está robada. Es un desastre». Insistió en la urgencia: «Tenemos que arreglar el país rápido». Y volvió a poner a las empresas estadounidenses en el centro del plan: «Las petroleras, sí, pero también fuera del petróleo». Enumeró sectores: «Acero, aluminio, minerales, todos los minerales críticos». Describió a Venezuela como un país arruinado: «Fue, en su día, una de las grandes economías y culturas del mundo. Y fue destruida». Y personalizó la reconstrucción: «Y ahora el presidente Trump la va a arreglar y la va a traer de vuelta».
En términos de doctrina, Trump negó actuar por un cambio de régimen clásico. «Esto no es un país al que tengas que viajar 24 horas en avión», dijo. «Esto es Venezuela. Es nuestra área». Rechazó el concepto de nation building: «No estamos en el negocio del desarrollo de una nación». Y lo sustituyó por otro: «Estamos en el negocio de tener países a nuestro alrededor que sean viables y exitosos». Introdujo el factor energético sin rodeos: «Y donde el petróleo pueda salir libremente, porque eso es bueno para bajar los precios. Eso es bueno para nuestro país».