Jesús J. Hernández-El Correo

  • Entre los 5.000 estudiantes que han visitado el Centro Memorial desde su apertura sólo hay 137 de la red pública

Han pasado quince años desde que ETA anunció el cese definitivo de la violencia y ocho desde su disolución y todavía un 15% de los alumnos vascos de Secundaria legitima el terrorismo. Es uno de los resultados de una encuesta realizada por el centro memorial a más de 400 estudiantes que han visitado sus instalaciones. Y existe, por tanto, un sesgo. «En estos cinco años desde la inauguración, 5.000 alumnos han visitado pero la inmensa mayoría son de Kristau Eskola. Sólo 137 de ellos son de la escuela pública. Y, a parte, sólo acudieron dos ikastolas. Ese porcentaje sería mayor del 15% si la muestra fuera homogénea», advierte Raúl López Romo, responsable de Educación del Centro Memorial.

No es la única cifra impactante que el propio Memorial presentará hoy a las 11.30 horas en el hotel Abando de Bilbao y que se condensa en el libro ‘Terrorismo y educación. Un reto pendiente en España’, editado por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC). Otro de los porcentajes alarmantes tiene que ver con el desconocimiento de la materia. Seis de cada diez chavales confiesa que no sabe el nombre de ninguna víctima de ETA. Y conviene recordar que no son niños: están en Bachillerato.

«La legitimación de ETA persiste entre una parte minoritaria pero activa del alumnado y la respuesta no puede ser quitarle importancia con el argumento de que la banda ya no existe». Esa visión positiva de la violencia que perdura en una parte importante de la población «se produce hoy, no hace 25 o 20 años y tenemos que abordarla como un problema actual». Está en los cimientos de comportamientos «como la pintada del ‘Gora ETA’» y también está detrás de la exaltación de los terroristas en los recintos festivos, todo un clásico del verano. «No hay ningún otro fenómeno de violencia política en este país que tenga ese respaldo. El problema es este», recalca López Romo.

El porcentaje del 15% es, en la práctica, mayor. Desde el 1 de junio de 2021, cuando el Memorial abrió sus puertas, han pasado cinco mil alumnos de bachillerato por allí. «Sólo 137 venían de colegios públicos. Y sólo tres profesores de colegios públicos se ‘han atrevido’ a traerles. Uno de esos tres sufrió una fuerte campaña de acoso contra él por haber venido. Una parte del alumnado le señaló con pasquines y carteles. Tras la campaña, decidió no volver», explica el responsable de Educación del Memorial. «También ha habido institutos que han abortado la visita antes de llegar» al recibir presiones. «No es una excepción. El Gobierno vasco también tiene problemas para implantar en centros públicos sus programas educativos como Adi-Adian o Herenegun. Todo eso está llegando casi solamente a la red concertada y a Kristau Eskola en particular -no a las ikastolas, que sólo han acdudido un par-».

¿Por qué no quieren ir esos otros centros educativos? A juicio del historiador del Centro Memorial, «por el peso creciente del abertzalismo en el profesorado de la red pública y porque algunos quieren omitir esta parte de su pasado. Otros docentes sí lo tratarían pero no lo hacen por la incomodidad ante esos otros colegas. Y es además un tema que se caricaturiza como ‘de derechas’». Comienza a esbozarse un doble relato, o al menos, un amplio sector de ñla Educación vasca donde impera un silencio espeso sobre los muy recientes años del terrorismo. «Por cierto, Patterson, en su capítulo, analiza el problema que supuso en el Irlanda del Norte la segregación porque allí hubo dos educaciones diferenciadas», apunta López Romo. Allí la sociología era diferente y la barrera entre los colegios católicos y protestantes iba mucho más allá del currículum escolar.

La mejor noticia en todo esto es que los alumnos vascos sí muestran un interés, con una amplia mayoría, en la materia. Hay un 92% de los alumnos ven necesario incluirlo en el currículum. «Es un porcentaje más elevado que los adultos», precisa López Romo. Y además, los que van al Centro Memorial parece que aprovechan la visita. Al salir, les hicieron una segunda parte de la encuesta y el porcentaje de los que seguían avalando el terrorismo, después de entrar a la réplica del zulo de Ortega Lara, bajaba al 9%.

El desconocimiento de otros terrorismos, como el de los GAL, es palmario. Apenas un 12% sabe algo de los autodenominados Grupos Antiterroristas de Liberación. «Cuando salen del Memorial, todos saben quiénes fueron», celebra.

Euskadi, a la cola

Hay muchos más datos curiosos en ese ‘Terrorismo y educación’ que firman al alimón López Romo y Marta Rodríguez Fouz. «No conocen nombres, ni testimonios, que son la mejor medicina pero llegan al 5% de ellos. No conocen ninguna víctima y, si saben una, es Carrero Blanco, que además se asocia con la ETA antifranquista, que es un mito porque la inmensa mayoría de sus crímenes se produjeron en democracia.

«Víctimas, incluso muy señaladas como Miguel Ángel Blanco, cada vez son más olvidadas». En las aulas se echa en falta bajar a los casos concretos, a los testimonios, a las historias personales de quienes sufrieron el terrorismo. «El problema es que no está en el currículum vasco. Se hizo en 2023 y ETA no aparece por ninguna parte. Y además se borró la referencia a las víctimas del terrorismo». Julia Gracia repasa en su capítulo del libro cómo es la legislación en las 17 autonomías. «Julia Gracia demuestra que Euskadi es la comunidad donde el terrorismo tiene menos presencia. Es decir, que donde más falta hace es donde menos se está tratando».

El Parlamento vasco pide medidas educativas para llegar a «una memoria inclusiva y ética»

Precisamente ayer el Parlamento Vasco aprobó una enmienda del PNV y el PSE-EE que insta al Gobierno autonómico a «reforzar las políticas de reconocimiento, verdad, justicia y reparación a las víctimas del terrorismo y de otras vulneraciones de derechos humanos, así como a estudiar nuevas medidas educativas, sociales o sancionadoras con el fin de prevenir la revictimización y consolidar una memoria inclusiva, crítica, ética y democrática». Salió adelante con el apoyo de jeltzales y socialistas.

La enmienda se presentó en el debate de una nueva iniciativa del PP sobre el régimen sancionador que anunció la consejera socialista María Jesús San José y que está en fase de estudio jurídico. El PP instó al Ejecutivo de Pradales a presentar en el plazo de seis meses y en cooperación con las asociaciones de víctimas del terrorismo, un Proyecto de Ley de Modificación de la Ley de reconocimiento y reparación a las víctimas del terrorismo para su tramitación parlamentaria». Una reforma que contemple un régimen de infracciones «ante expresiones ofensivas, vejatorias o atentatorias contra la dignidad de las víctimas del terrorismo en cualquier medio de comunicación, discursos o intervenciones públicas o plataformas digitales», de forma similar al que ya existe en la ley de memoria democrática vasca. La parlamentaria del PP Laura Garrido declaró que «no es de recibo que no se haya hecho nada» y habló de «excusas» para no establecer este régimen.