Jesús J. Hernández-El correo
Etxerat, la plataforma en la que aparece el listado de presos de ETA que siguen fieles al colectivo oficial (EPPK), indica que a 31 de diciembre de 2025 -el último dato que ofrece- hay 105 presos de ETA cumpliendo condena en Euskadi, Navarra y Francia, aunque en el país galo solo está Mikel Karrera ‘Ata’, condenado a cadena perpetua, y en la comunidad foral, tres. Es decir, el resto, 101 internos, dependen del Departamento de Justicia del País Vasco. Un total de 27 presos están en Zaballa, tres en Basauri y 35 en Martutene. A estos hay que sumar 35 que cumplen condena en su domicilio y otro internado en un centro social de Leioa.
Y de esos 65 que permanecen en prisión, a alrededor de la mitad se les ha concedido algún tipo de medida que permite flexibilizar su condena, bien con el tercer grado o con el 100.2 al haber cumplido tres cuartas partes de la condena o estar a punto de salir de prisión. En estos momentos, y según ha sabido este periódico, hay 18 presos de la banda a los que se les está aplicando el mismo artículo que a ‘Txeroki’.
La diferencia entre ambos estados es que el acceso al tercer grado es más complicado de lograr. Los dos deben contar con el visto bueno de la Junta de Tratamiento de la prisión y luego recibir el aval del Gobierno vasco. Pero en el caso del tercer grado, todo el proceso puede ser recurrido por la Fiscalía. Y la mera presentación de esa alegación hace que el interno vuelva a prisión sin que haya que esperar a lo que diga el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, que en los dos casos tiene la última palabra.
Para evitar el recurso del Ministerio Público, los miembros de la banda entregan una carta en la que tienen que mostrar un arrepentimiento por el dolor causado a las víctimas. Unos textos que los principales colectivos de víctimas suelen considerar insuficientes. Desde Covite, Consuelo Ordóñez suele hablar de terceros grados «fraudulentos» porque considera que el mejor ejemplo de que se han desvinculado de su pasado sería que no fuesen apoyados por la izquierda abertzale.